– Hace pocos días regresó usted de Cuba. ¿Qué impresiones concretas pudo establecer de ese país, que desde hace nueve años avanza por la senda del socialismo?
– Ante todo quiero decirle por qué fui a la Habana. Viajé como delegado a participar en el Congreso de la Cultura, al cual concurrieron los hombres más representativos del pensamiento de la ciencia y del arte de la literatura, pertenecientes al Tercer Mundo. Asistí porque no veo razón valedera para que un hombro libre, de un país libre, no pueda concurrir libremente, a un certamen de la inteligencia.

– Pero en Colombia se mira como un escándalo que un sacerdote católico viaje a Cuba. ¿Ud. qué opina?
– Es mi opinión que todo hombre que visite Cuba y lo haga con honradez y para dar testimonio de la verdad, está protestando contra una política impuesta por el imperialismo a los países que caen bajo su dominio. La pregunta de Ud. me recuerda que en junio de 1967 Monseñor Eugenio Sales, Obispo brasilero de Salvador de Bahía, visitó a Cuba, y dijo: “El gobierno cubano mantiene relaciones diplomáticas con la Santa Sede, y permite la libertad religiosa en el recinto de las iglesias, siendo las actividades del clero y de las religiosas predominantemente pastorales y catequísticas en ese país”. El Obispo Hélder Cámara es más explícito cuando afirma: “¿Hasta cuándo América Latina va a aceptar la imposición de que su hermana Cuba esté excluida? Los que se rebelaron en Cuba deseaban sólo ver la arrancada del subdesarrollo y la miseria. ¿Hasta cuándo la democracia será incapaz de enfrentar el diálogo?”.

– A mediados del año pasado, el Nuncio del Canadá viajó a Cuba.
– Si el Papa Paulo Sexto, visitara la Isla, al punto lo tildarían de comunistoide y Pro-Castrista, y casi seguramente lo llevarían a la cárcel en algunos de estos nuestros países sedicentes, libres y demócratas. A lo mejor, hasta le quitarían el pasaporte al regresar a Roma. Qué tal si se le hubiera ocurrido participar en el Encuentro Camilo Torres, en Montevideo…

– ¿Qué papel desempeñaron algunos sacerdotes católicos en el Congreso de la Cultura de la Habana?
– Dimos una declaración que para escándalo de beatas y santones fue leída en el acto de clausura del Congreso por Fidel Castro. (Ver texto de la ponencia de los sacerdotes católicos en el? 6 de “Cristianismo y Revolución).

– Se afirma, en algunos países, que el régimen socialista de Cuba no ha solucionado los problemas sociales y económicos. ¿Cuál es su criterio?
– La propaganda imperialista le ha entregado a América y a] mundo una imagen totalmente distorsionada y adulterada de Cuba, a través de una propaganda mendaz, menesterosa y deshonesta. Las cosas hay que verlas sobre el terreno de las realidades. Yo no obro con criterios prefabricados ni teleguiados. En Cuba la revolución está operando una labor positiva. Los standards de vida favorecen ventajosamente al pueblo. El pueblo participa en las
decisiones de Gobierno. Ahí no se le engaña ni se le frustra. La acción oficial obedece a un planeamiento científico que se está desarrollando de manera vertiginosa. Dentro de los planes existentes se aspira a que en un plazo demasiado breve, nadie tenga que pagar un solo centavo de arrendamiento. Los servicios de agua, luz y teléfono, actualmente son gratuitos.
El deporte se desarrolla a todo nivel y con participación de todos los sectores.
La educación es un ejemplo y un modelo que es estudiado con máximo interés por misiones técnicas que vienen del sector oriental y occidental de Europa. El analfabetismo desapareció de la Isla. No existe la prostitución. Todo el mundo tiene trabajo. A pesar del bloqueo el pueblo se alimenta mejor y tiene acceso a todas las manifestaciones de la cultura. Existe una increíble integración del pueblo raso con sus dirigentes. La industria ganadera está prospectada para que dentro de poco tiempo Cuba pueda exportar carne. El plan cafetero está concebido para que se atienda las necesidades internas y el mercado exterior. La producción azucarera ha aumentado y está vendida en su totalidad. Cuba exporta no sólo a países socialistas sino a naciones como España, y otros países capitalistas. No estoy pintando un paraíso de ensueño; estoy hablando de cosas reales, de hechos innegables. Decir lo contrario, como lo hacen las cadenas informativas hipotecadas al imperialismo, sería proceder con total mala fe. La producción bibliográfica de todo género es algo que sobrepasa lo común.

– ¿Cómo se desarrollan las relaciones del Gobierno Cubano con la iglesia católica y con las denominaciones protestantes?
– Inquirí mucho sobre este aspecto. Basta decir que la Santa Sede tiene allí Nuncio Apostólico, por cierto muy apreciado en el Gobierno de Cuba. Las gentes concurren a misa los días festivos en gran cantidad y nadie es hostilizado por hacerlo. Le oí decir a un alto funcionario: “no queremos problemas con la Iglesia”. A las recepciones oficiales son invitados obispos y sacerdotes. Eso de que las comunidades religiosas fueron desterradas merece una aclaración: manejaban la educación secundaria y aún universitaria a base de pensiones altísimas. A sus establecimientos no tenían acceso ni los negros ni los guajiros. Eran establecimientos docentes exclusivos para la gran oligarquía. El gobierno les propuso que les pagaría un sueldo a todos esos educadores religiosos a condición de que se ciñeran a planes educativos técnicos y de que abrieran las puertas a todo el mundo sin distingos de condición social y sin discriminaciones raciales. Esto no fue aceptado, y antes de que se tomara cualquier medida oficial, prefirieron embarcarse para venir a decir que habían sido desterrados. Hoy día, los edificios donde funcionaron esos colegios y esos centros docentes, están al servicio exclusivo del pueblo cubano. Debe quedar muy claro que son religiosas con hábitos las que atienden el servicio de algunos hospitales. Lo hacen con una gran eficiencia y el Gobierno agradece esta colaboración.

– Se afirma que Cuba está exportando la revolución a América Latina. ¿Tiene eso algún fundamento?
– Mire, señor periodista: lo que está promoviendo, precipitando y realizando la revolución en Indoamérica es la miseria, el hambre, la pobreza y los privilegios que la reacción se obstina en mantener para su exclusivo provecho. Esos son los cuatro “generales”, los “cuatro comandantes” de la Revolución en nuestra América. Lo demás, son artilugios para ocultar la realidad. Mientras exista un sistema incapaz de liquidar el hambre, la pobreza, la miseria y la explotación, crecerá el clima revolucionario en América. Mientras existan dirigentes que no se rebelen contra el sistema que crea condiciones infrahumanas de vida para las mayorías, éstas se rebelarán contra tales dirigentes. Lo peor es que para salvaguardar un orden aparente y mendaz, se apela a la violencia reaccionaria y se asesina a los pobres, a los miserables y a los hambrientos. Para eso se cuenta con el aparato militar asesorado por los agentes del imperialismo. Ante tales evidencias ningún cristiano puede permanecer al margen; es inevitable que los cristianos tomen posiciones y que interpreten auténticamente el mensaje del Evangelio.

– La prensa difundió ampliamente la noticia de que a Ud. no le habían permitido la entrada a Montevideo, a donde debía asistir al Encuentro Latinoamericano sobre el Sacerdote Camilo Torres. ¿Qué fin se proponía ese Encuentro? ¿Cuáles fueron sus resultados? ¿Por qué no lo dejaron entrar?
– Vayamos por partes, porque Ud. señor periodista, dispara más rápido que una ametralladora.
Desde cuando comenzaron los preparativos para el Encuentro, ciertos gobiernos iniciaron una campaña por lo alto para boicotearlo. Al sacerdote Zaffaroni, que venía por América promoviendo el Encuentro, no se le permitió la entrada al Ecuador ni a Colombia.
Mi no entrada a Montevideo estaba planeada por lo alto. Estos juegos turbios de las pseudo-democracias y de los gobiernos títeres deben ser desenmascarados. El Embajador de Colombia en el Uruguay, según se me ha informado, fue quien personalmente promovió una campaña contra mi participación en el Encuentro. Opino que en el Ministerio de Relaciones podrían encontrarse repetidos cables cuyo origen debe buscarse en el reaccionarismo de ese embajador.
Se me ha dicho también que el 15 de febrero, segundo aniversario de la muerte de Camilo, dio una declaración para la prensa en que se extrañaba de que se le rindiera homenaje a un “bandolero”. Fueron los términos en que se refirió a su compatriota el sacerdote Camilo Torres Restrepo. Si ello es verdad, ese Embajador está a la altura de su sectarismo y de su afán oportunista para hacer méritos diplomáticos apelando a medios vituperables desde todo punto de vista.

– ¿Y cuál fue su problema con la visa para ir al Uruguay?
– El viernes 9 de febrero de este año, 1968, a las 9 de la mañana (hora de París), me presenté al Consulado del Uruguay en dicha ciudad, situado en la Rué Girodout, 33. Me atendió con zalamera cortesía un señor alto y adiposo, el cual me aseveró —después de consultar algunos infolios en su escritorio— que yo no requería visa para entrar a Montevideo. Al insistirle en que me diera alguna constancia de su aseveración, me reafirmó en que no me era necesario tal documento. Cuando fui a la empresa Air France se me pidió la visa. Al informar lo dicho por el adiposo señor del consulado que me atendió en mangas de camisa (a pesar de estar en París), se consultó por teléfono y la respuesta fue idéntica: el señor Guzmán no requiere visa. Ante este hecho real, se me expidió el pasaje. Al llegar a Montevideo, se me negó la entrada. Informé de lo sucedido en París y firmé una protesta. Conocí por la prensa que el señor de la aduana, ante el cual expuse los hechos, fue suspendido de su cargo durante un mes por el “democrático” gobierno del Uruguay. Horas más tarde se me informó que ese gobierno vetaba mi ingreso y se me incomunicó durante cuatro horas poniéndome centinelas de vista. A las seis de la tarde, me enviaron hacía Buenos Aires. Hasta el avión fui conducido por un agente de la seguridad. Se me dio el tratamiento que se suele dar a los hampones internacionales. Quiero dejar constancia de la hidalga caballerosidad del diputado Ariel B. Collazo, de Manuel Claps, de José Manuel Quijano, los cuales por todos los medios trataron de solucionar el problema sin que lograran vencer la barrera oficial.

– ¿Entonces qué?
– Yo me pregunto: ¿a qué obedeció la conducta del burócrata uruguayo de turno, allá en París? ¿A ignorancia o a mala fe? Si lo primero, ello es injustificable; si lo segundo, le faltó carácter para decirme que yo no podía pisar el territorio de su país.
No era necesario mentir con tanta desfachatez para salir del paso. Todo obedeció a una farsa marrullera de ese circo de marionetas manejada por la CÍA y el imperialismo.

– Pero, entonces, ¿qué se proponía el Encuentro?
– Reunir a cristianos, laicos y sacerdotes, para dialogar sobre temas de tan acuciante actualidad como éstos: Cristianismo y Revolución en América Latina; Cristianismo y Lucha de Clases; Cristianismo y Marxismo en la Era del Diálogo; Cristianismo y Tercer Mundo; Hambre y Paz; Iglesia Católica y Postconcilio; la Iglesia como Factor de Poder Político; Penetración Imperialista a través de Diversas Denominaciones Cristianas; Cristianismo y Estrategia Continental; Los Cristianos Ante el Advenimiento de una Sociedad Socialista; Camilo Torres Como Símbolo y Signo de una Lucha Cristiana y Revolucionaria.
Como ve Ud., señor periodista, allí no se iba a conspirar ni a tramar en la sombra ningún plan siniestro o subversivo.
Lo que en realidad ocurre es esto: Me dice por todos que en Latinoamérica se está gestando una revolución. Pero hay que tener en cuenta que esa América es cristiana y por lo mismo los cristianos no pueden colocarse de espaldas ante la realidad de los hechos. Sin embargo, cuando esos cristianos intentan tomar parte en un proceso que está en marcha, se les obstaculiza, se les veta, se les hostiga, se les encarcela, se les detiene, o se les asesina. Surge de nuevo la figura de los Césares reencarnada en estos tiranos criollos disfrazados de demócratas. Cosa muy distinta ocurriría si los cristianos contemporizaran con el Statu Quo aliándose con las oligarquías y sometiéndose de manera claudicante al imperialismo norteamericano, explotador voraz de estos pueblos con hambre y en miseria, por culpa de un capitalismo individualista del cual se nutre el imperialismo que nos avasalla.
Compréndase que ante el desorden creado por el imperialismo, la iglesia tiene una misión y no una dimisión. Por eso están hablando tan claro algunos obispos del Brasil, por ejemplo. Están comprendiendo su hora. Ya no existe entre ellos la unanimidad del silencio aunque todavía muchos jerarcas mantienen un gran silencio.
¿Qué sucederá cuando surja una voz unánime de los pastores clamando por los pobres, por todos los derechos de los pobres, por este Tercer Mundo que reclama a gritos el grito de sus profetas? A ésto es a lo que le tiene miedo el imperialismo norteamericano. El dilema es este para todos los cristianos: ¿lacayos o profetas?

– ¿Por qué se tomó a Camilo como centro de ese Encuentro?
– Porque, como dice Alejandro Mayol, “Camilo es una vida cargada de simbolismo. De él brota incontenible | una enseñanza, un ejemplo, una vivencia, que está sacudiendo a los cristianos: los quema, los estremece, los rebela. Es un hombre, tomado entre los hombres, puesto en medio de nosotros como una ciudad sobre la colina”.
Camilo en su contenido de cristiano, sacerdote, científico y revolucionario cobra creciente significado en esta hora de América.
Parece que a muchos de los colombianos, Camilo les causara vergüenza. Muy altos heliotropos oficiales están empeñados en crear la especie de que ser amigo de Camilo constituye un delito. Se presiente en la atmósfera el que muchos seamos conducidos por este hecho ante los Consejos de Guerra… A Camilo no se le puede dimensionar como factor de cambio en relación directa con la posibilidad de coger un fusil para irse al campo a cometer depravaciones, porque Camilo desentraña el sentido de nuestro tiempo y de América. Es el gran signo y el profeta de su mundo y del Tercer Mundo. Está construyendo al hombre nuevo de América. Si el obispo Helder Cámara pidió: “Oremos por el Che Guevara”, nadie puede imponernos esto: “Maldigamos a Camilo”.
Camilo se injertó ya en la historia. Es incontenible como testimonio y como hecho.

– ¿Cuáles fueron los resultados reales del Encuentro de Montevideo?
– Se decidió seguir realizando una serie de jornadas preparatorias en diferentes países de América Latina para un gran Encuentro Internacional.
Se convino en que este Gran Encuentro Internacional tuviera como sede la ciudad de Bogotá.
Dicho Encuentro está fijado para el 15 de febrero de 1960, fecha del Tercer Aniversario de la muerte de Camilo.
Yo me formulo este interrogante: ¿Impedirán el gobierno y la jerarquía eclesiástica que se realice aquí en Bogotá un Encuentro de Cristianos?

– ¿Cuál sería el vehículo para promover todas estas ideas que Ud. tiene?
– Publicar de nuevo el periódico FRENTE UNIDO que fundara Camilo.

– ¿Existe la autorización legal?
– Si.

– ¿Será Ud. el Director?
– Sí.

– ¿Cuál será la línea de ese periódico?
– En él tendrán cabida todos cuantos consideren que el imperialismo es un sistema inhumano y deshumanizante, que conduce al hombre hasta la vergüenza de llamarse hombre.

– ¿Cuál es exactamente su posición?
– Para que no me vayan a tildar ni de heterodoxo, ni de bandolero, ni de idiota útil, ni de apatrida, ni de renegado, ni de lunático, ni de oportunista, ni de guerrillero de alcoba, fijo mi posición con las mismas palabras con que Hélder Cámara, actualmente obispo de Recife, Brasil, se presentó ante su pueblo:
“NADIE PRETENDA ATARME A UN GRUPO, LIGARME A UN PARTIDO, DE MODO QUE YO TENGA COMO AMIGO A SUS AMIGOS, O QUE YO DEBA HEREDAR SUS ODIOS O SUS ENEMISTADES. NADIE SE ESPANTE SI ME VE CON CRIATURAS CONSIDERADAS DISOLVENTES O PELIGROSAS, DE IZQUIERDA O DE DERECHA, OFICIALISTAS U OPOSITORES, ANTIRREFORMISTAS O REFORMISTAS, ANTIRREVOLUCIONARIOS O REVOLUCIONARIOS, ASI PROCEDAN DE BUENA O MALA FE. CRISTO MURIÓ POR TODOS LOS HOMBRES, Y YO NO EXCLUYO A HOMBRE ALGUNO DEL DIALOGO SIEMPRE Y CUANDO SE TRATE DE UN DIALOGO REVOLUCIONARIO Y DE UNA ACCIÓN PARA LIBERAR A COLOMBIA DE LA OPRESIÓN QUE LA ESCLAVIZA”.

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