MADRID,27 de junio de 1968 Señor Don Raimundo Ongaro.
BUENOS AIRES, Querido compañero:
Desde el comienzo de las actividades sindicales de la C.G.T. que Usted encabeza, he venido observando un cambio radical en la conducta de las organizaciones sindicales. Es indudable que la inacción suicida que caracteriza a la etapa anterior, como consecuencia de la descomposición moral de un numeroso grupo de dirigentes sindicales que, en vez de cumplir con su misión, se dedicaron a especular desdorosamente con su cargo, ha sido la causa que mas ha gravitado en el desastre de la conducción de la Clase Trabajadora y, en consecuencia, el remedio no puede ser otro que reemplazar a esos dirigentes con hombres que vuelvan por las virtudes esenciales, sin las cuales es imposible toda actividad constructiva.
Realizado lo anterior, se podrá comenzar una lucha activa y exitosa, mediante la cual se devuelva a la masa popular el dinamismo indispensable que nuestra masa ha perdido como consecuencia de su falta de confianza en sus dirigentes. El último Primero de Mayo ha sido solo un síntoma de tal regeneración, después de varios aniversarios opacos y decepcionantes. Sin la intervención de la masa, convenientemente conducida por dirigentes prestigiosos, ninguna lucha en el campo sindical puede llegar a nada, como no sea al desánimo y la resignación que en los momentos actuales representan el desastre.
En 1945 la situación era similar a la que hoy les toca vivir a los trabajadores argentinos pero, teníamos una juventud entusiasta y decidida que fue capaz de realizar un 17 de octubre. Me temo que en estos momentos tal juventud no exista, no porque no haya jóvenes y hombres valientes y decididos, tampoco porque esa juventud no esté movida como en 1945 por ideales constructivos, sino porque carecen de conducción y encuadramiento apropiados, que sean capaces de llevarlos al éxito. Las masas populares no valen por su número solamente sino y preponderantemente, por la calidad de sus dirigentes.
En su actividad intuyo los fines que la inspiran y los objetivos que persigue en los sentidos indicados. Por eso deseo hacerle llegar mi enhorabuena. Usted es el primer dirigente contemporáneo que puede conseguir movilizar la masa hasta ahora inactiva y perezosa y ello es debido a sus valores espirituales. Persista sin desmayos en ello y realizará lo que los peronistas venimos anhelando desde hace ya mas de doce años. De la frustración solo se puede salir mediante la acción; decidida de dirigentes que, poseyendo las virtudes esenciales, sean capaces de movilizar la masa y lanzarla a la lucha con la firme voluntad de vencer.
He querido hacerle llegar, junto con mi saludo mas afectuoso, Estas pocas palabras de estímulo que nacen de mi mas pura sinceridad y que quieren hacerle llegar también mis felicitaciones.

Un gran abrazo.

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