Resistencia, 8 de agosto de 1971
Compañeras y Compañeros:
Les mando mi emocionado saludo de sacerdote tercermundista y militante peronista desde la prisión que el régimen explotador de nuestra patria, ahora encabezado por Lanusse me ha asignado, en la seccional Resistencia de la Policía Federal. Oficialmente no sé por qué estoy preso, ignoro de qué se me acusa. Pero en realidad, todos lo sabemos, el pueblo lo sabe. ¿Por qué está preso Ongaro? ¿Por qué perialismo? Por qué están presos tantos compañeros, sino porque no han claudicado compañeros?, sino porque no han claudicado en su lucha constante por la liberación nacional, porque han cumplido con el mandato evangélico de jugarse por los explotados.
Hoy Lanusse y compañía hablan del gran “acuerdo nacional”. Quieren un acuerdo entre viejos carcamanes, entregados al imperialismo, para poder explotar mejor al pueblo, y pretender que el peronismo agache la cabeza y forme parte del mismo.
Compañeros, ustedes conocen bien a esos falsos dirigentes, lobos vestidos de cordero como los llamaría Cristo, que se están prestando a esa farsa: quieren utilizar el nombre de Perón, de Evita, del peronismo, para ocupar un lugar en el gran banquete que se prometen los “acuerdistas”.
Evita es una bandera de lucha y el pueblo no permitirá que se trafique con su cadáver. No serán las negociaciones de los traidores las que lo recuperen, sino el pueblo en pie de lucha que ha dicho basta de engaños y mentiras para empezar a recorrer definitivamente el camino de la liberación.
Perón ha dicho que el Ejército de Ocupación de la Oligarquía pide el “Gran Acuerdo Nacional” porque está derrotado y en retirada frente a las luchas que el pueblo viene llevando adelante durante 16 años y hoy se apresta a arrebatarles el poder para siempre.
Por ello, denunciamos al brazo armado militar de la oligarquía que está convirtiendo al país en una gran cárcel, denunciamos a los viejos politiqueros que se están prestando a la farsa acuerdista, y denunciamos enérgicamente a los falsos peronistas que quieren entregar “maniatado” el movimiento nacional a la oligarquía, fiel servidora del imperialismo. Denunciamos también a una Iglesia que está ciega ante los sufrimientos del pueblo, que sólo piensa en construir nuevos templos y gozar tranquilamente de los privilegios del sistema.
Compañeros de la Juventud Peronista, compañeros del Tercer Mundo. Integralistas, miembros de las Comisiones Vecinales y cuantos hoy se han reunido para expresar que el pueblo no bajará la guardia hasta llegar al poder: ¡Un gran abrazo a todos desde mi prisión!
Bajo este régimen no hay solución para los gravísimos problemas que nos aquejan. Sólo el pueblo en el poder los puede solución, creando el “Socialismo Nacional”, en el que no haya explotadores ni explotados, y todos puedan tener acceso a los bienes indispensables para ser personas humanas en su plenitud.
Compañeros, hay que ir forjando esta nueva sociedad, un “hombre y una mujer nuevos”, que venzan el egoísmo, el miedo, el afán de lucro… y que sepan mirar con los ojos del pueblo, pensar de acuerdo a los intereses del pueblo, en una palabra, sentir con el corazón del pueblo.
Compañeros, desde 1955 al pueblo le han declarado la guerra; desde esa fecha no conoce derechos sino cárceles, hambre y desocupación. Pero ya se acerca la hora de la liberación.
¡Perón o Muerte! ¡Fe, Confianza, Venceremos!

Rubén Dri

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