Con la presente nota iniciamos una serie de reportajes a los auténticos representantes de los trabajadores: los delegados de base. Ellos son los que dan todos los días —desde el anonimato— las batallas contra el poder patronal. Ellos no pactan, luchan. Y por eso es que cuentan con la lealtad de sus compañeros de clase. Esta vez hablamos con dos hombres del interior: Vicente Arrieta, es delegado por la sección Línea de Block del Sindicato Concord (SITRAC) de Córdoba, gremio que agrupa tres millares de obreros de Fiat. Conviene que señalemos que estos obreros
desplazaron —mediante la ocupación de las plantas de Concord y Materfer— a las direcciones amarillas de Jorge Lozano (SITRA) e ítalo Cassareto (SITRAM), para erigir dos direcciones gremiales realmente representativas. El segundo entrevistado es un compañero de una Agrupación de Bases de la Construcción y militante de la CGT de los Argentinos, de Rosario, quien por razones obvias ha preferido contestar con el seudónimo de «El Negro». El primero contesta a un cuestionario, el segundo nos habla directamente de los problemas de su gremio.

1. — ¿Se han profundizado las luchas obreras en los últimos años? Es decir, ¿dichas luchas se están dando con mayor base organizativa y con clara perspectiva política?
Sí, Pedriel, Fiat, El Chocón, las tomas de fábricas del SMATA y su posterior huelga de 35 días, son claros ejemplos de un nuevo tipo de organización (plantas rodeadas con combustibles, bombas Molotov. demás elementos de lucha y con toma de reenes) con mayor participación de las bases, como así también de otros sectores, estudiantes, comisiones barriales, curas del Tercer Mundo, piquetes fantasmas, etc. A todo esto debemos agregar que tanto en Perdiel, como en Fiat se llevaron a cabo estas luchas rebazando a las direcciones burocráticas y desconociendo toda la legalidad del régimen.

2.— Es evidente que existe un profundo divorcio entre las bases y el dirigente gremial. ¿Cómo es la relación entre el delegado de base o de una agrupación con los obreros que militan en ella? ¿Hay discusión política, elaboración de un programa, etc., en fin ¿es estrecho el contacto con las bases?
El dirigente sindical, salvo honrosas excepciones, es un producto del sistema que se encuadra dentro del esquema que le impone el mismo y que al no tener una
mentalidad clasista y revolucionaria, termina a corto plazo adaptándose a las exigencias y adquiriendo un stato quo que los corrompe y lo divorcia de las bases. Si la motivación que siente el dirigente está limitada a tareas meramene reivindicativas es difícil, casi imposible que vuelque todo su esfuerzo en buscar la raíz del problema que causa la explotación del hombre asalariado.
En cuanto a la relación de un obrero de una agrupación con las bases es muy relativo y todo depende de la concepción ideológica de los integrantes. De política se habla, pero lo que ocurre es que en muchos casos sólo se hacen partidismos estériles, en lugar de dilucidar de qué manera se puede estructurar la sociedad a través de una política correcta que elimine el estado de alienación del hombre.

3.—¿Qué importancia le da a la lucha política un militante de base? O sea, cuando se encara una acción de protesta ¿se le dan características exclusivamente gremiales o se la toma como un acto de trascendencia política?
Es evidente que un militante que no está políticamente concientizado puede creer que una protesta debe estar referido extrictamente a lo gremial, pero eso es causa de los malos dirigentes que no permiten la participación de las masas, no se forman nuevos cuadros de dirigentes y no se procura elevar el nivel cultural de los trabajadores. Esa es la causa por la cual se sigue negociando con el sentimiento de los trabajadores que desde hace 25 años tiene una tendencia política que es emotiva e intuitiva. A ese trabajador el dirigente debe radicalizarlo, brindándole una nueva perpectiva en lugar de crear falsas opciones reformistas.

4. — Cuando se habla del movimiento obrero organizado, ¿se trata solamente de los sindicatos o existen también otros tipos de organizaciones?
Existen otros tipos de organizaciones con representatividad en el orden nacional como la C.G.T. de los argentinos, agrupación Primero de Mayo, comisiones obreras, etc. Pero aún no han logrado tener mayoría en el movimiento obrero; en cuanto a los grupos armados en la actualidad no creemos que estén integrados al movimiento obrero pero creemos que jugarán un papel fundamental junto con la clase obrera en la liberación nacional.

5. — Háblenos de cuál es la actual situación en su gremio y de lo que ustedes plantean.
Nuestro gremio es solamente un movimiento incipiente que tiene una gran tarea que cumplir por sobre todas las cosas: procuramos que en todas nuestras acciones participen y decidan los trabajadores. Creemos que en esa forma podemos ir concientizando e integrándolo a la lucha. Por otra parte nuestro sindicato que cuestiona a la dirección del movimiento obrero, nacional y local por todo lo dicho en el punto 1.
Nosotros formamos parte de una agrupación de base de la construcción. Somos una Agrupación de Base y no una agrupación electoral. No nos interesa conquistar el gremio sino el Poder para el Pueblo, si no no seríamos peronistas revolucionarios. Entendemos que las agrupaciones de base son sólo aquellas que permiten un desarrollo revolucionario del pueblo trabajador, donde cada compañero tiene tareas que cumplir en forma permanente y no sólo en épocas de elecciones en el gremio, como ocurre con la mayoría de las agrupaciones que conocemos, aún aquellas que están «dirigidas» por hombres buenos y honestos oero que del punto de vista revolucionario no pasa nada.
Lo que pasa generalmente es que hablamos o agitamos banderas revolucionarias pero vivimos o actuamos con esquemas reaccionarios. Así en la casa, en el barrio y con los compañeros de trabajo.
En la agrupación de base todos los compañeros están
organizados, todos tienen tareas, todos son responsables de algo, y ese algo es por igual de importante y de riesgoso para todos, porque todos compartimos los riesgos y las responsabilidades.
No existen entre nosotros «dirigentes» porque todos somos responsables. Y nos preguntamos: cómo vamos a poder hechar a los patrones que dominan las empresas, las fábricas, las industrias, los campos y las escuelas que son del pueble si no somos capaces de eliminar antes, entre nosotros, a los «patrones» de nuestras organizaciones de clase.
Cuando comenzamos a organizar nuestra agrupación de base dijimos que no habrá entre nosotros dirigentes, que el que se sintiera dirigente que se fuera a verlo a Paladino o a Rucci o a Coria si tiene buen estómago y le gusta la «carne de perro».
Nosotros estamos organizados en pequeños grupos de compañeros que activamos por barrios o zonas. No nos interesa tener «masas de afiliados» sino organizamos seriamente con los compañeros en cada lugar de trabajo. No hay ningún grupo que sea superior a otro en jerarquía, todos los grupos son iguales en responsabilidades y obligaciones, porque cada grupo tiene que resolver en su zona todos los problemas organizativos que se presenten.
No tenemos nada con los dirigentes en general, no nos interesa tampoco si se han distanciado o no de las bases, lo que sabemos es que no nos sirven ni sirven al desarrollo revolucionario de la clase trabajadora. Lo de los dirigentes ya es historia pasada, no nos pongamos ahora a ver quiénes son los buenos y los malos dirigentes. Perón lo dijo muy claro: «En el movimiento no necesitamos dirigentes peronistas sino peronistas que sepan dirigir su pensamiento y su voluntad hacia la lucha por los superiores objetivos del Pueblo», como Raimundo Ongaro que es un modelo de militante peronista para el Pueblo aunque el régimen lo quiera presentar como un dirigente más.
Creemos que el futuro es el presente que estamos construyendo con la organización de las Agrupaciones de Base. Ellas son ahora la base de las movilizaciones y de las acciones en general del movimiento obrero. Desde ellas es que estamos avanzando «desde la periferia al centro» como dice Perón. Porque el Pueblo sólo podrá ser dueño de su revolución si es dueño de sus organizaciones revolucionarias.
Quizá convenga hacer esta aclaración: Cuando nos estamos desarrollando de la periferia al centro no es igual a decir de abajo hacia arriba. De la periferia al centro es una construcción horizontal «de los que somos iguales»; de abajo hacia arriba es una construcción vertical «de los que valen menos a los que valen más», esto no, No. En el 70 necesitamos «platos voladores» no «pirámides», ¿está claro?
El Negro (26 años), perteneciente a una Agrupación de Base del Gremio de la Construcción, de Rosario.

Tags: ,