En 16 años los logros de la oligarquía y el imperialismo han caído sobre las espaldas del Pueblo. La Economía Nacional está invadida por los grandes monopolios que dominan la banca, las finanzas, el crédito y las mayores industrias Estamos atados a los dictados del Fondo Monetario y del Banco Mundial, los organismos yanquis. La oligarquía se ha aliado estrechamente con sus nuevos amigos del dólar, y sigue disfrutando de sus campos y sus vacas, además ahora las encontramos en los directorios de las grandes empresas. Los dueños de los dólares y las vacas a través de sus testaferros Alsogaray, Krieger Vasena, Ferrer. etc.. congelaron los salarios cuantas veces quisieron, intervinieron sindicatos y suprimieron conquistas sociales. Le pusieron bandera de remate a cuanta empresa nacional pudieron, y cuando no había ya lugar de dónde explotar a los argentinos, inventaron un “Banco del Desarrollo” a costas del bolsillo de los trabajadores para dar presta-mes a los monopolios. La Política Nacional fue deformada por la trampa, la proscripción, el fraude y el negociado. Para encubrir este deterioro económico y político producido por el régimen oligárquico, este recurrió a distintas caretas: desde el “gorilismo” de Aramburu y Rojas, pasando por el ‘ desarrollismo” de Frondizi y Frigerio, el “tortuguismo” de lllia, el “comunitarismo” de Onganía el “desarrollo con justicia” de Levingston, hasta el “acuerdismo” de Lanusse.
La mayor conquista que lograron la oligarquía y el imperialismo fue, sin duda alguna, la de pasar al campo de la antipatria con armas y equipos, a las Fuerzas Armadas.
En 1955 comenzó la limpieza de los militares leales a Perón y al Movimiento, luego, en 1956, vinieron los fusilamientos, y después llegaron los asesores yanquis, el lavado de cerebro en las Academias Militares de E.E.U.U., los operativos militares conjuntos, la Junta Interamericana de Defensa. Asi los generales, almirantes y brigadieres argentinos vendieron su conciencia por puestos bien pagados en los monopolios extranjeros. La consecuencia está hoy a la vista: las Fuerzas Armadas han batido los récords de proscripción y represión al Movimiento. Las armas que hace más de 150 años rechazaron el dominio español y sirvieron a la emancipación de medio continente, hoy están apuntadas hacia el Pueblo.
Por otro lado, tuvo y tiene esta oligarquia vendepatria otros aliados, lamentablemente ocupando el puesto y el título de dirigentes políticos y sindicales del movimiento. Son los que le hicieron el juego al régimen que terminó por comprarlos y asimilarles Son los que dijeron alguna vez que era necesario estar contra Perón para salvar a Perón. Los que se apoltronaron en las bancas del Congreso, en los sillones de Gobernador y en los lujosos escritorios de los grandes sindicatos Son los dialoguistas los colaboracionistas, los participacionistas. Los que entregaron los planes de lucha, los que desempolvaron su maccartismo para justificar su traición al pueblo. Los neoperonistas, los azópardistas. Los del peronismo sin Perón y sin las bases, sin programa y sin lucha.

  • Dieciséis años de resistencia popular
  • Desde la derrota transitoria de 1955, el Peronismo no ha dado respiro ni tranquilidad a las fuerzas de la alianza oligárquico imperialista. En estos 16 años, el Movimiento estuvo siempre al frente de todas las luchas del pueblo argentino para impedir la entrega y el vasallaje de la Patria, para ello recurrió a toda una serie de formas de lucha a través de las cuales adquirió una gran experiencia. Por medio de la lucha política impidió que el régimen recurriera a la salida electoral para “legalizar” a la oligarquía en el poder. La presencia del Voto Peronista es hasta hoy el fantasma que espanta la convocatoria a las urnas. De esta manera se sucedieron las elecciones fraudulentas y los golpes gorilas ante la imposibilidad de integrar el Movimiento al régimen.
    Por medio de la lucha sindical impidió siempre que la oligarquía utilizara a los trabajadores para consumar la entrega a los capitales extranjeros. Todos los intentes de asimilar los trabajadores al régimen Liberal fracasaron ante la acción decisiva de las bases del Movimiento, a pesar de los dirigentes que abandonaron la lucha, o que se prestaron como verdaderos infiltrados a las maniobras de “integración” de Frondizi, de “colaboración” de lllia o de “participación” de Onganía y Levingston. Ejemplos de esta lucha fueron la Resistencia, las grandes huelgas durante el Conintes, los Planes de Lucha, las movilizaciones masivas, el Cordobazo el Rosariazo, el Tucumanazo, el Viborazo, etcétera.
    Hay también fracasos en este largo camino, que dejan una rica experiencia Los intentos de reconquistar el poder a través del Golpe Peronista, primero con el General Valle, y luego con el General Iñiguez, muestran la imposibilidad de que el gorilaje de las Fuerzas Armadas sea derrotado en una lucha rápida. Por otro lado, el intento de lograr el Retorno pacifico del Gral Perón en 1965 muestra la ingenuidad de los que piensan que el retorno de Perón a la Patria y al Poder es asunto de sacar un pasaje en avión. Esta breve reseña sirve para comprender que el Movimiento Peronista es la vanguardia del pueblo argentino, la base efectiva de las fuerzas nacionales ante el avance extranjero El Peronismo es la continuación en la historia de nuestros patriotas de la Independencia, de San Martin y Güemes, de los caudillos y gauchos Montoneros, desde Rosas hasta el Chache y Felipe Várela, que defendieron la integridad de la Nación, y lucharon contra la prepotencia de la oligarquía portuaria de Buenos Aires Es por fin. el Movimiento que hace realidad y perfecciona los intentos del Irigoyenismo de hacer una Argentina para los argentinos De esta manera el Movimiento tiene el derecho y el deber de ser. después de 26 años de presencia sin desmayo, el Movimiento Nacional que realice la Liberación definitiva de la Patria bajo las banderas de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Politica, en el marco del Socialismo.

  • De la resistencia del caño a la resistencia armada
  • A la par que se iba dando la batalla política y sindical, el Movimiento fue haciendo otras experiencias de lucha más violenta, al comprobar que el enemigo no se lo derrotaba solamente con huelgas y con votos, porque como dijo el Gral. Perón: “Debemos estar dispuestos a arrebatar por la fuerza aquello que los privilegiados se niegan a entregar por la razón”. “A la violencia de la dictadura, sólo la volteará otra violencia mayor.” “La violencia en manos del Pueblo no es violencia, es justicia.”
    Así nació la Resistencia con los medios con que se disponía en ese entonces, fue la época del “caño heroico”, de la acción espontánea y desorganizada, que por esto mismo fue liquidado por el régimen. Luego fueron los Uturuncos en la lucha rural y el COR en la lucha urbana, los que retomaron la senda de las armas con suerte parecida, hasta que producida la “Revolución Argentina”, se intentó en 1968 sin éxito, montar un foco rural en Taco Ralo a través del Destacamento 17 de Octubre de las Fuerzas Armadas Peronistas.

  • De la resistencia a la ofensiva
  • Llegado el año 1969. el Movimiento aprovechando toda su experiencia de lucha, comienza a pasar a la ofensiva. Es el comienzo de la guerra por el poder: las movilizaciones violentas masivas de Corrientes, Córdoba, Rosario. Tucumán, Catamarca, y los hechos armados de envergadura como la detención y ejecución de Aramburu, las ejecuciones de Vandor y Alonso, la toma de la Calera, de Garín, la Prefectura de Tigre, Radio Rivadavia, asestan al régimen los golpes duros en los últimos tiempos.
    Si hace 9 años una elección ganada por nosotros provocaba la caída de un gobierno hoy, en 1971. la movilización violenta de las bases y los golpes de las organizaciones armadas, han bajado gobiernos provinciales, ministros y presidentes.
    Pero, aún cuando el régimen retrocede, le queda campo de maniobra, y por eso ha montado la farsa del “acuerdo nacional”, la farsa de las elecciones sin proscripciones”. Pero lo que el enemigo no sabe es que el Movimiento está dispuesto ha combatirlo en todos los frentes. Es por esto que el General Perón inventó la “Hora del Pueblo” como una maniobra táctica destinada a mantener al régimen sentado en la mesa de negociaciones, mientras el Movimiento profundiza sus niveles organizativos y sus métodos de lucha para emprender las próximas etapas de la guerra.
    Lamentablemente lo que era un paso táctico, una simple acción de distracción del enemigo, fue confundido por algunos dirigentes electorales con la estrategia. Estos dirigentes, llevados por sus intereses personales, confundieron los medios con el fin.
    A pesar de estas claudicaciones individuales, la lucha electoral entendida como un medio de movilización del pueblo en función de la lucha por el poder, es una forma más de acorralar al régimen. Como sabemos que somos mayoría, porque sabemos que el enemigo no puede dar elecciones con Perón en la Patria y como candidato, con la devolución de los restos de Evita, con el Programa Nacional Revolucionario que asegure la nacionalización de la economía, el control obrero de la producción y la expropiación sin compenpensación de la oligarquía terrateniente y los monopolios internacionales—, con la liberación de los presos políticos y gremiales, con la supresión de las leyes represivas, que son las condiciones mínimas que las mayorías argentinas reclaman, porque sabemos que el enemigo no puede conceder todo esto sin perder el poder, es que creemos que la maniobra electoral montada se le va a volver en su contra. Que lo vamos a fusilar con sus propias armas.
    Porque al régimen, consiente de nuestra superioridad electoral, no le va a quedar más remedio que volver a proscribirnos, que volver a practicar el fraude “patriótico”. Entonces se va a reducir el margen de maniobra, va a quemar otra carta, y todo debilitamiento del enemigo redunda en el fortalecimiento del Movimiento. Nuestra experiencia nos dice que la oligarquía y el imperialismo no van a dejar el poder sin luchar, es por esto justamente que han recurrido a su última reserva para mantenerse en sus privilegios. Esa reserva son las Fuerzas Armadas. Así el
    poder del régimen reposa sobre las bocas de los fusiles del Ejército gorila.
    Entonces, para reconquistar el poder, para hacer posible el retorno de Perón y el Pueblo al Poder, tenemos que derrotar definitivamente al ejército de la oligarquía y el imperialismo. Para ello no bastan las movilizaciones, las huelgas, la lucha electoral, porque si bien todas las formas de lucha son legítimas, lo son encuadradas dentro de una estrategia de Guerra Popular, ya que a un ejército sólo se lo derrota con otro ejército. Siendo distintas las formas de lucha, la clave de la victoria sigue siendo una sola: Perón en la conducción y las Bases en el combate. Por eso podemos afirmar que el eje de la lucha, hoy la constituyen las bases combativas del Movimiento Peronista y sus organizaciones armadas.

  • La lucha por el poder: Hacia el Peronismo en armas
  • Las organizaciones armadas del Movimiento son las primeras unidades de ese ejército. Nuestra Organización, las Fuerzas Armadas Peronistas, las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y otros grupos, marchan en ese camino hacia la formación del Ejército Popular.
    A estas organizaciones se suman, como señalamos antes, las bases más combativas del Movimiento. Sobre ese eje se agregan ¡los sectores más lúcidos de nuestra juventud, los estudiantes, los profesionales, intelectuales, curas y militares con conciencia nacional, y las mujeres que siguen el ejemplo de nuestra abanderada. Finalmente, cumpliendo con sus funciones, los políticos y gremialistas del Movimiento, leales a Perón, a sus bases ya los postulados indeclinables del Peronismo.
    Así como en estos años anteriores a través de la lucha del Movimiento se logró el deterioro político y económico del régimen, para eliminarlo y triunfar definitivamente, debemos empeñarnos ahora en su deterioro militar socavándole su último punto de apoyo. Al enemigo se le van reduciendo el margen de maniobra política y económica, por lo cual recurrirá, para sostenerse, cada vez más a la fuerza militar. Allí es donde debemos golpear, para lo cual tendremos que ir organizándonos militarmente, armándonos y pertrechándonos.

  • Sólo la guerra del pueblo salvará al pueblo
  • Esta tarea que ya han emprendido algunos sectores del Movimiento que constituyen sus Unidades Básicas de Combate, debemos emprenderla todos de acuerdo a las distintas posibilidades con que cada uno cuenta. Porque esta es la guerra del Pueblo, que no se va a terminar de un día para otro, sino que será de larga duración, en la cual deberá participar todo el pueblo porque es una guerra de liberación del dominio extranjero y de la explotación oligarca, y porque supone la destrucción del poder liberal-capitalista y la construcción simultánea del poder popular.
    Para emprender esta lucha, debemos buscar la forma organizativa más adecuada, ya que el enemigo es militarmente más fuerte y cuenta con todos los medios técnicos a su favor. Por eso necesitamos del esfuerzo de todos para combatir, ya que a su superioridad técnica debemos oponerle nuestra superioridad numérica. Como dijo el General Perón: “No hay ejército capaz de derrotar a un Pueblo”. Por eso el Pueblo debe ser los ojos, los oídos y la boca de los combatientes. Es el pueblo organizado en Unidades Básicas Revolucionarias el que realizará las tareas de información, comunicación y propaganda para facilitar la tarea de las Unidades Básicas de Combate. Son los activistas y militantes de base los que darán la cara para encubrir a los combatientes clandestinos. De ellos deberá provenir la red de depósitos y refugios necesarios para el desarrollo de las tareas armadas. Serán ellos los que promoverán las movilizaciones populares para desgastar al régimen y fortalecer la conciencia y la organización de las bases. Por último aquellos más preparados y decididos tomarán las armas y se incorporarán a las unidades de combate. La Guerra Popular es una tarea gigantesca porque supone incorporar todo el pueblo a la lucha. Esto se hace de a poco, siguiendo el principio de que en todo desarrollo se pasa de lo chico a lo grande, de las pequeñas unidades de combate al conjunto de unidades, de los pequeños hechos armados de pertrechamiento a los hechos de envergadura que conmueven al enemigo.

  • Las etapas de la guerra
  • Esta guerra tiene sus distintas etapas, algunas ya se han cumplido, se han reclutado combatientes, se los ha formado y probado, se han recuperado pertrechos como armas, dinero, documentación, y otros elementos útiles. Pero fundamentalmente se ha probado la eficacia del método. Se ha probado que la guerra no es negociable para el régimen. Ahora hay que corregir errores de inexperiencia y aplicar los principios del método en las luchas populares. La regla de la etapa actual es atacar y protegerse, golpear y desaparecer, donde el enemigo es vulnerable, golpearlo con fuerza, donde es fuerte, esperar Debemos fortalecer nuestras fuerzas y debilitar las del enemigo, por eso debemos elegir nosotros el momento, el lugar y el modo con que nos enfrentaremos con él.
    Por ahora nuestro objetivo debe ser desgastarlo, por eso no hay que entablar batallas definitivas, sino batallas parciales, atacarlo y replegarnos inmediatamente. Este principio es válido en todos los terrenos, tanto para la acción armada, como para la política, la sindical, la estudiantil, y cualquier acción de reivindicación popular
    Durante el transcurso de la lucha el pueblo de la misma manera que va formando su Ejército debe ir forjándose su doctrina, su justicia, su moral, sus leyes. Debe ir organizándose como una comunidad independiente del sistema oligárquico-imperialista al cual se enfrenta. En este sentido, el Movimiento Peronista tiene mucho que aportar dada su larga experiencia en lucha. En síntesis, el pueblo argentino y el Movimiento Peronista que es su expresión política mayoritaria, es la gran retaguardia, el aparato logístico, la matriz de donde surgen los combatientes, que po sibilitará que un ejército técnicamente débil pero moral y numéricamente fuerte, derrote a otro altamente profesionalizado, pero vendido y corrompido.

  • La hora actual
  • El imperativo de la hora actual es participar de este proceso impulsando en todos los frentes y sectores del Movimientos, las tareas fundamentales: Organizar, movilizar, clarificar, instruir, pertrechar a todos los compañeros posibles. Esto debe realizarse en función del objetivo principal del momento: Debilitar al enemigo y fortalecer al pueblo. De esta manera todos tienen un lugar y una función en esta lucha, y todas las formas de lucha, desde las acciones insurreccionales como el Cordobazo hasta el asalto a un banco, participan de una estrategia de conjunto que es el desarrollo de la Guerra Revolucionaría para la reconquista del poder por el Pueblo. Por eso hay que cubrir todos los terrenos, la fábrica, el barrio, la villa, el campo, la universidad. En cada uno hay que construir y fortalecer los vínculos entre los combatientes y las bases, entre las unidades de combate y las unidades básicas del Movimiento. Porque de cada uno de estos lugares surgen los hombres y mujeres que están formando el Ejército Popular que hará realidad aquella frase profética de Evita:
    “Con sangre o sin sangre, la raza de los oligarcas explotadores morirá sin duda en este siglo”.
    Perón o muerte ¡Viva la Patria!
    Montoneros

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