“Linda manera de ganarte la vida tenes”. Tirado sobre el pasto, sangrando profundamente por las heridas de bala y atontado por los golpes, el extremista pronunció con un hilo de voz esas palabras, y ya no volvió a hablar. Unos 25 policías hacían círculo en torno a la escena. El fotógrafo lo registró todo. . . el muerto, el herido que trataba de articular palabras sin sentido. El oficial joven y regordete que caminaba de un lado a otro dentro del circulo. “Quién dejó entrar aquí a la prensa” gritó el oficial. Un Agente echó leña al fuego: “Rómpale la máquina…”. El herido, el joven rubio, con los ojos entreabiertos, yacía junto a su compañero muerto, tiñendo de sangre el pasto, muriéndose poco a poco. . .
Así describió un vespertino de Montevideo, la muerte de uno de los comandos revolucionarios del Movimiento de Liberación Nacional —Tupamaros—, que intervinieron en el “Operativo Pando”. Ese día, 8 de octubre, tres jóvenes, pertenecientes a lo mejor de la juventud uruguaya, cayeron heroicamente para siempre: Alfredo Cultelli (18 años), Ricardo Zabalza (23) y Carlos Salerno (20). En el año que finalizó, el enfrentamiento entre el movimiento revolucionario y el aparato represivo llegó a adquirir una intensidad sin precedentes. Cuando comandos Tupamaros, en la madrugada del primer día del año 1969. entraban en el Juzgado de la calle Sierra, recuperando las armas que les habían sido incautadas, y advertían a los jueces “sobre su forma discriminatoria”‘ de aplicar el Código Penal para con los miembros de la Organización, realizaban en ese momento, el primero de los treinta y ocho operativos que concretarían en el año. Los operativos fueron de diferentes tipos: expropiaciones a bancos, financieras, armerías, domicilios de coleccionistas de armas. Casino San Rafael. Colocación de bombas (en la planta de la General Motors, compañía americana que abastece de vehículos a la represión, y en la residencia de “marines” de EE.UU.. entre los más destacables). Un secuestro: el del banquero Pellegrini Giam pietro, miembro de la empresa editora de dos de los diarios que apoyan la política reaccionaria del gobierno. Pellegrini je había caracterizado por ser uno de los más intransigentes en oír. en la Asociación de Bancos, los reclamos de los trabajadores bancarios, quienes mantuvieron durante 73 días un conflicto, reclamando una suba de salarios. Pellegrini estuvo detenido la misma cantidad de días que duró el conflicto, siendo liberado luego de que amigos suyos, hicieron llegar “donaciones” por valor de 15 millones de pesos uruguayos a la Caja de Auxilios de Obreros del Frigorífico Nacional. También llegaron a tomar tres emisoras, emitiendo de esta forma consignas revolucionarias.
Unos 190 millones da pisos reportaron al M.L.N., las expropiaciones realizadas, de los cuales la policía ha recuperado 50. Los revolucionarios, lograron apoderarse de 235 armas (109 largas y 126 cortas), en sus expropiaciones, descontándose que no seria éste el único medio de obten i arma: Se detuvieron 267 personas, acusadas de pertenecer a la Organización revolucionaria, 96 fueron procesadas. Contra el resto no se hallaron pruebas concretas. Cuatro militantes Tupamaros perdieron la vida, en enfrentamientos con la policía (tres en Pando). El restante: el sacerdote salesiano, Olivera. Al haber intentado adquirir material de imprenta con documentación falsa, fue descubierto, resistiéndose a ser detenido, entablóse un tiroteo, en el cual también cayó un policía. Cinco agentes policiales fueron abatidos: el primero, al intentar resistirse a que le fuera sustraída el arma por un comando del M.L.N. Un segundo
en Pando. Luego, cayó un tercero en el hecho en que intervino el sacerdote Olivera. Más tarde, fue muerto en un ómnibus, el agente Zembrano. miembro de las fuerzas de choque policiales. Un soldado que viajaba junto a él, no fue victima del atentado. Esto se deberla a que el ejército no ha participado en enfrentainientos directos con la organización. La segunda razón: Zembrano podría haber participado en Pando o ser un torturador identificado. El cuarto policía fue muerto al llevar en averiguación a dos jóvenes a los que había sorprendido en una zona balnearia. Como puede verse, el ritmo de las acciones revolucionarias se ha acelerado. Lo que ya se había insinuado en 1968, se constató en 1969: el movimiento revolucionario comenzaba una nueva etapa, caracterizada por acciones de cada vez mayor envergadura, donde se demostraba una gran capacidad táctica y un alto nivel de técnifícación. Es evidente que el M.L.N. ha superado ya la etapa de consolidación. Sobre ésto, los Tupamaros dicen: “…queremos ratificar nuestra certeza de que a esta altura nuestro movimiento es indestructible. La compartimentación entre sus distintos sectores, la separación en células diferentes que ni siquiera se conocen entre sí, hace que podamos tener la seguridad de que aunque caigan dirigentes, cuadros medios o militantes de base, el Movimiento seguirá adelante”. Decimos ésto porque un jerarca policial ha anunciado que le llevará 2 ó 3 años, pero que acabarán con nosotros La organización que hemos creado ha costado sacrificios, pero a esta altura es Indestructible”. Esto es cierto. Mucha agua ha corrido desde aquel diciembre de 1966. cuando hallándose en un período de pertrechamiento y asentando sus bases, tuvieron un imprevisto enfrentamiento con la policía. Ese había sido un año electoral, en el cual la izquierda tradicional se había movilizado para aumentar el número de sus integrantes en las Cámaras, definiendo a todo aquel que fuera partidario do la lucha armada como “un pequeño burgués radicalizado”. Es en esa época que los Tupamaros manifiestan en un documento: “…un movimiento revolucionario debe prepararse para la lucha armada en cualquier etapa, aún cuando las condiciones no estén dadas. . . Por dos razones al menos. Porque un movimiento armado de izquierda puede ser atacado por la represión a cualquier altura de su desarrollo y debe estar preparado para defender su existencia… recordar Argentina y Brasil. Y porque si a cada militante no se le inculca desde el principio la mentalidad del combatiente, iremos elaborando otras cosas: un mero movimiento de apoyo a una revolución que harán otros —por ejemplo— pero no un movimiento revolucionario en si mismo”. Sus repuestas a los críticos que los acusaban de estar aislados de las masas son claras: “Sí se trata de un militante en un gremio o movimiento de masas debe tratar de crear un ámbito, sea un grupo dentro del gremio, sea todo el gremio, donde se pueda organizar el apoyo para la acción del aparato armado y la preparación para ingresar al mismo. Formación teórica, reclutamiento, serán las tareas concretas principales dentro de ese ámbito. Además, la propaganda de la lucha armada. Y en caso de que sea posible, llevar al gremio a luchas más radicales y a etapas más definitorias de la lucha de clases”. Esto fue dicho en un momento en que el régimen no había mostrado totalmente su violencia. Que existe una praxis sobre lo enunciado se mostró en 1968: los cañeros de Artigas (departamento que limita con Brasil), llegan nuevamente a Montevideo, luego de recorrer 600 kms. a pie, para los actos del 1 de Mayo. Esta vez no llegan a solicitar la expropiación de tierras que están sin trabajar. Saben que eso ahora es imposible. La consigna cía otra: “HASTA YA DE DIALOGAR. HAY QUE ARMARSE PA’ LUCHAR”. La represión se desató ese 1 de Mayo y continúa hoy. La consigna fue tomada por. los estudiantes en movilizaciones posteriores y carteles y volantes las difundían en los locales universitarios y de secundaria. Paralelamente a la radicalización política de muchos sectores, producto del progresivo deterioro de la economía y las instituciones ya caducas del régimen, así como la de corrupción política, el aparato represivo también comienza a prepararse para una larga lucha: son frecuentes los viajes de jerarcas a EE.UU., con el fin de capacitarse en lucha antiguerríllcra. Nuevas anuas llegan a Montevideo, junto a elementos de la C.I.A. La desocupación que afecta a la mayoría de la juventud es aprovechada también; el aparato policial se desarrolla, principalmente sus servicios de información y las brigadas de choques. También se nutre en “especialistas” en torturas. La importancia por parte di la reacción, para desarrollar una lucha eficaz contra el M.L.N., ha llevado al gobierno a tomar medidas absurdas: en el mes de junio se prohibe denominar a la organización por su nombre. La prensa comienza entonces a referirse con términos como “terroristas”, “extremistas”, “delincuentes”, “células”, “comandos”. A principios del mes de diciembre va más allá aún: se prohibe utilizar también esas palabras, e indica cuales hay que mencionar o publicar: las que aparecen en el Código Penal, para referirse a delincuentes comunes: “reos”, “malvivientes”, “gavillas”, etc. Se espera que el próximo paso sea prohibir toda información sobre las actividades revolucionarias, ya que términos como “reo”, se han prestigiado.
Durante 1969, los enfrentamientos entre estudiantes y policías que se dieron en 1968, no se reeditaron. “Hay que técnificarse”. decía un joven estudiante de secundaria (no es raro encontrar un joven militante, que sepa fabricar una bomba, un dispositivo para lanzar volantes, o un mimeógrafo) y continuaba: …también disciplinarse. La lucha es ahora a otro nivel”. Esto merece ser analizado. El estudiantado, luego de haber llevado su combatividad a un punto máximo, debió replegarse pues estaba incapacitado para profundizar su lucha, puesto que no es una clase social, y la resistencia al régimen durante todo 1968, había desgastado sus fuerzas. Pero esta experiencia lúe asimilada por los jóvenes integrantes de diferentes agrupaciones estudiantiles, de lincamientos revolucionarios, quienes vieron y plantearon la necesidad de hallar nuevas formas de organización y metodología de lucha. La juventud que había salido a la calle espontáneamente a enfrentar la represión, postulando cambios que terminaran con la corrupción política, con los negociados realizados en perjuicio del país, por parte de los que se hallan en el poder, con las injusticias sociales, etc., se habían acercado a los planteos del M.L.N., sobre la importancia de lo técnico: “La lucha armada —dice el M.L.N.— es un hecho técnico que requiere, pues, conocimientos técnicos, entrenamiento, práctica, materiales y psicología de combatiente. La improvisación en este terreno, se paga onerosamente en vidas y fracasos. El espontaneísmo que propician los que hablan vagamente de la «revolución que hará el pueblo» o «las masas», o es mera dilatoria o es librar a la improvisación, justamente, la etapa culminante de la lucha de clases. Todo movimiento de vanguardia, para conservar ese carácter en el momento culminante de la lucha, debe intervenir en ella y saber encauzar técnicamente la violencia popular contra la opresión, de modo que se logre el objetivo con los menos sacrificios posibles”. El haber acercado este concepto exitosamente a la práctica revolucionaria, ha hecho que los Tupamaros aparezcan como los únicos capacitados como para realizar aniones revolucionarias con posibilidades de éxito, en el Uruguay. Esto, unido a la coherencia de valores (respeto por lo humano, sacrificio personal, etc.), ha hecho que se captaran la admiración y simpatía de gran parte del pueblo, especialmente de la nueva generación. Ante la imagen desprestigiada presentada por partidos y políticos tradicionales, ante un sector de la izquierda tradicional que levanta postulados reformistas, que habla del Parlamento
creado por el régimen, corno arma o instrumento de lucha, que habla de la revolución como algo muy lejano en el tiempo, sin llegar a definir el objetivo principal, que es la toma del poder, ante ésto aparece la imagen de una organización armada, fuerte, consecuente en sus actos, que ha tratado de impulsar la crear ion de nuevos frentes de lucha: “Tupamaro es todo aquél que no se queda en la mera protesta “, dijeron en una de sus proclamas radiales. Esta organización que no sé ha quedado en plantear esquemas teóricos y que no ha enunciado una estrategia absoluta en el tiempo, sino que “lineas generales estratégicas válidas para el día. mes, y año en que se enuncian… porque una estrategia se va elaborando a partir de hechos reales básicos y la realidad cambia, independientemente, de nuestra voluntad…”, esta organización —decíamos—, ha logrado hacer llegar a comprender la necesidad de reorganización y del tecnicismo, no solamente al estudiantado, sino que también a gremios como el de los bancarios y el de los obreros frigoríficos, que han soportado conflictos de casi tres meses de duración. Durante la huelga de los obreros de la industria frigorífica, éstos realizaron expropiaciones en grandes almacenes, donde obtuvieron alimentos para sus familias. Todas estas acciones demostraron estar perfectamente planificadas y fueron realizadas exitosamente, llevándose únicamente alimentos. Mientras duró el conflicto bancario, la mayoría de los locales de bancos extranjeros (con capitales de Rockefeller), fueron blanco de atentados, y la organización demostrada por los trabajadores, evidenció una nueva metodología sindical. Cuando en 1968, fueron detenidos tres militantes tupamaros, uno de ellos dice respondiendo a una pregunta: “Otros vienen detrás”, queriendo señalar que el M.L.N. estaba formado por muchos militantes más. Hasta ese momento la policía solo conocía a 15, que se encontraban clandestinos. A pesar de que el Movimiento parece ser exigente en la selección de sus cuadros, se habla ya de miles de integrantes: “El Movimiento no es cefrado, busca crecer, y trece, con las garantía* obvias en la selección de nuevos integrantes” —decían los Tupamaros, respondiendo a un cuestionario publicado en una revista, en el mes de marzo del pasado año—. “Voluntad y honestidad”, respondía hace casi dos años, unos de los detenidos revolucionarios (soporta una pena de 30 años), cuando se le preguntó cuales deberían ser las cualidades fundamentales en un revolucionario. A juzgar por los cuadros que han sido capturados, el M.L.N. parece estar constituido desde elementos cristianos hasta marxistas. Ya en sus primeros documentos, el M.L.N. hablaba de desterrar los sectarismos y de la creación de un aparato político de masas: “Todo aparato armado debe formar parte de un aparato político de masas a determinada altura del proceso revolucionario y en caso de que tal aparato no exista debe contribuir a crearlo”… Sobre el sectarismo: “Hay que partir de la realidad. Hay que reconocer que hay revolucionarios auténticos en todos los partidos de izquierda, y muchos más que no están organizados. Tomar estos elementos y grupos donde están y unirlos, es una tarea para la izquierda en general, para el dia en que los sectarismos queden atrás”.
El fenómeno “Tupamaros” hubiera sido, inconcebible hasta hace pocos años: el Uruguay era el país que menos condiciones presentaba para la lucha armada y del cual se pensaba que iba a ser el último en América en llegar al socialismo. Si bien ésta última tesis todavía puede ser motivo de discusión, la primera, evidentemente no. Hoy, en su panorama, político, el Uruguay presenta a uno de los movimientos revolucionarios más fuertes del continente. Son muchas las conclusiones que se pueden obtener de la experiencia revolucionaria en el Uruguay. Pero hay dos que creemos servirás} de mucho a otros movimientos revolucionarios: 1) Acercarse lo posible a lo duro de la praxis revolucionaria (organizados y capacitados técnicamente), pues eso irá generando condiciones, que acelerarán el proceso revolucionario. 2) No se puede prefijar esquemas estratégicos. Estos resultan durante la lucha misma.
Muchos se preguntan que vendrá después de la torna del poder. Una publicación de Montevideo hizo lo mismo y publicó una pregunta. El M.L.N. respondió: “…Mientras haya régimen capitalista habrá capitalistas que podrán acaparar riquezas y especular con el trabajo. Habrá también de los otros, los que creen que pueden trabajar honestamente dentro de un régimen, pero éstos, si son verdaderamente honestos se sentirán más comodos dentro de un régimen igualitario, que apuntalando un sistema que autoriza las grandes especulaciones. Por todo ésto, para que no haya abusos con el capital es que nos proponemos socializar las grandes empresas industriales, comerciales y agropecuarias. Y para que no haya abuso con la vivienda y otros elementos de imprescindible consumo popular, control estricto de los mismos. Que nadie tenga más de lo que realmente necesita. En una palabra, eliminación de toda propiedad que pueda servir para especulación. E igualdad absoluta entre gobernantes y gobernados en sacrificios y remuneraciones. Este es nuestro programa —explicado sumariamente—. Ahora falta ponerle el «ismo». Nosotros, que conformamos un movimiento amplio que engloba desde marxistas hasta católicos, preferimos no hacerlo”.
El jefe del DOPS de San Pablo arribó hace unos meses a Montevideo, para trabajar en conjunto con la policía represiva del Uruguay, mientras que a otro nivel se habla de una posible entrevista de Pacheco-Garrastazú. Causa: grupos revolucionarios de Brasil y Uruguay, actuarían conjuntamente. Aquí, creemos estar en los preámbulos de lo que puede ser un nuevo tipo de guerra: internacional, pero no entre los estados, sino que entre las alianzas de los pueblos —por un lado— y la de las oligarquías —por otro—. El imperialismo mientras tanto, suministra armas y dinero a la reacción. Cuando no le queden más recursos intervendrá. Pero recordamos la frase de alguien: “Viet-Nam le cavó la fosa al imperialismo, y América Latina lo enterrará”.

  • TORTURAS RUTINA PACHEQUISTA
  • Como período “pachequista” se define en el Uruguay estos dos últimos años. Desde que comenzó a detentar el poder Pacheco Areco, muchos fueron los cambios en la vida económica, política y social del país. En esta etapa, la violencia del régimen recibió constantemente la respuesta de la violencia revolucionaria. Una de las armas utilizada diariamente por la represión fue la tortura. Anteriormente, ya la policía había comenzado a utilizar estos métodos con los detenidos políticos (los presos comunes sufrieron de siempre estos “interrogatorios”), pero su aplicación daba lugar a conmociones a nivel popular y políticos, habiendo habido algunas amonestaciones a funcionarios policiales. El “estado policial” creado por Pacheco y sus ministros, ha dado lugar a que prácticamente la policía gobierne en las calles sobre las personas, éstas pueden ser detenidas sin causa alguna, llevadas a dependencias policiales y allí torturadas y amenazadas luego, si es que concretan una denuncia. Luego, los jerarcas policiales “desconocen” estos procedimientos o se “muestran” sumamente “sorprendidos”. Ahora, se ha presentado la primera muerte de un detenido político causada por torturas: El obrero Juan José Suárez, quién sufrió las torturas más aberrantes, murió luego de padecer una agonía de 1 meses. Días anteriores el comisario Alejandro Otero, quién no cesa de tratar de aparecer ante la prensa (principalmente la del exterior) como un virtuoso (“soy católico y demócrata” —dice—), ha sido removido de su cargo, al frente de la primera repartición de “Inteligencia” de la policía política uruguaya, por haber manifestado que en el Uruguay se torturaba. Conociendo las “actitudes teatrales” de la policía uruguaya y del comisario Otero, muchos piensan que todo es una comedia, y: que Otero seguiría actuando desde un lugar no tan visible, en la conducción de la represión política. Se temía que de un momento a otro fuera víctima de un atentado. Varias denuncias sobre torturas han sido presentadas ante una Comisión Legislativa, que investiga. El jefe de policía, cnel. Zina Fernández, y Otero, han sido llamados a declarar al Parlamento. Con pocas expectativas y esperanzas, el pueblo uruguayo espera de aquí una solución, ya que el Parlamento ha sido constantemente desconocido por el gobierno.
    OCTUBRE 1968. — Julio Marenalcs Sáenz, Leonel Martinex Platero y Carlos Rodríguez Ducóz, son estaqueados en parrillas especiales, aplicándoseles “picana” eléctrica por todo el cuerpo, luego de haber sido desnudados y encapuchados. Marenales dice: “Han perfeccionado sus métodos de torturas”. Marenales había sido torturado años atrás. El Comisario Otero y el Sub-Comisario Fontana son acusado ante la Justicia por Leo Cerner, quien fue sometido a T “interrogatorios”, encabezados por Fontana la mayoría de ellos y asistido por 5 ó 6 “tiras”. Las torturas consistieron: desde coacción sicológica, amenazas de muerte, amenazas de vejación a su esposa (quien también estaba detenida) golpes en todo el cuerpo, terribles plantones, horas en celda llenas de excrementos y orines, latigazos con toallas húmedas^ morsas en manos y pies, intento de vejaciones y aberraciones de tipo sexual. Cerner había sido detenido junto con: su hermano. Ambos militaron en la disuelta F.A.U. (Federación Anarquistas del Uruguay). Su hermano: Freddy, tuve que internarse en un sanatorio, bajo un intenso tratamiento médico, ya que en el momento que fue torturado, su salud se hallaba quebrantada. Gerner declaró más tarde que Otero luego de una de las “sesiones” lo llamó y le dijo: “Bueno, mi hijo, decí lo que sabes. A mi me están presionando y no quiero continuar con ésto. Yo soy un humanista, no me gustan estos métodos, así que ahórrate sufrimientos y habla por las buenas”. Luego de que Cerner le contestó que no tenía nada que hablar, llamó a sus colaboradores ordenándoles: “Sigan ablandándolo”.
    ENERO 1969. — Una joven estudiante de medicina es bárbaramente torturada en una comisaría de la ciudad de “Las Piedras”, próxima a Montevideo. Se la acusa de “actos contra el gobierno”. Se la golpea y arrastra “de los pelos”,, por todo el local policial.
    MARZO 1969. — Al salir de una clase práctica en el Hospital Clínicas, el estudiante de medicina chileno, Arturo Farfan, es detenido y conducido a la Jefatura de Policía. Relatar Allí en el garage mismo ya varios me. castigaron. Puntapiés, puñetazos, cachiporrazos, parecían estar todos desequilibrados. Me decían: “Para que te acostumbres a no ser revoltosos en el Uruguay”. Luego me llevaron al cuarto piso. En una habitación, nuevos cachiporrazos, me pegaban y se reían Con una botella me provocaron lesiones internas. Me caía y me levantaban de los cabellos, especialmente de las patillas. Me golpearon los órganos genitales. Este hecho provocó una protesta diplomática del gobierno chileno.
    JUNIO 1969. — Incidentes en el barrio del “Cerro”, con los obreros del Frigorífico. La policía entra en la Iglesia de la Virgen de la Ayuda y saca a golpes a obreros que allí se hablan refugiado. Luego de esto destroza los campamentos de obreros de otros frigoríficos, quema sus carpas, desalojando incluso a mujeres y niños a cachiporrazos y balazos. Diareros que venden diarios opositores son detenidos y torturado.
    Cientos de obreros de la U.T.E. (Usinas y Teléfonos del Estado), movilizados en pos de reivindicaciones gremiales son detenidos y se les mantiene a punta de bayoneta, parados a doble lila en la Rambla costanera durante horas al sol, obligándoseles a hacer sus necesidades en el lugar. A un grupo de mujeres detenidas se les obliga a desnudarse totalmente y son revisadas por guardianes hasta en los lugares mas intimos.
    SETIEMBRE 1969. — El empleado bancario Carlos Cánepa deja de existir en el Hospital Militar, adonde había sido llevado desde un cuartel en el que se hallaba internado, bajo el régimen de “medidas de seguridad”. Las condiciones de vida en los cuarteles y en la “Isla de Flores”, donde también han habido detenidos, son inhumanas.
    Hugo Clores, dirigente bancario y Vice Presidente de la C.N.T., cuenta: “…nos tuvieron más de 30 horas en un calabozo, totalmente desnudos. No había donde sentarse y el suelo estaba tapado de excrementos y orines…” “…abruptamente entraron 5 ó 6 en la celda. Primero fueron unas patadas en los tobillos. Luego, unas trompadas en los ríñones. Asi durante 10 minutos… Un descanso. Patadas, trompadas. Metódicamente, sin alteraciones. Como un trabajo más, parte de una rutina, defensa del orden, cuidado de las libertades, tarea noble al fin”.
    El joven Pastor Evangelista, José María Latorre, acusado de haber participado en el “Operativo Pando”‘, dice: “Yo negué tal cosa. Eso me costó que quienes me interrogaban comenzaran a golpearme con cachiporras. Quedé desmayado. Cuando me recuperó estaba en una celda inmunda, llena de excrementos. El frío era atroz. Ahí pasé toda la noche. Por la mañana me llevaron a Pando. Al llegar a la comisaria de aquella ciudad los policías de allí, no recuerdo su número, me comenzaron a pegar puñetazos y patadas. Quedé CCI tan mal estado que me llevaron al hospital de Pando. La gente por la calle se paraba a mirarme. Nuevamente en la comisaría. En un momento, el comisario vino a interrogarme Le pregunté si era artiguista. Me contestó que si Yo le pregunté si creia que Artigas trataba así a los detenidos. Esta pregunta me costó otra paliza y se me trasladó nuevamente a San José y Yí, donde continuaron los casticos”
    En una carta enviada al Parlamento, el obrero portuario Rubén Sassano, relata: “…Más o menos a las dos de la mañana. a mí y a Echenique nos trasladaron a San José y Yi y nos depositaron en el cuarto piso. No hacía ni media hora que estábamos cuando nos vinieron a buscar, nos esposaron, nos subieron al sexto piso y de allí nos bajaron al segundo piso, poniéndome en un calabozo. De repente sentí gritos de angustia terribles que se prolongaron durante una hora. Me parecía la voz de Echenique…”. “…en seguida abrieron mi calabozo y me dijeron que saliera —todo esposado—. y que caminara de espaldas. Caminé unos 20 o 30 tnts., me dijeron que me parara y mirase a la pared. Asi lo hice, cuando alguien intenté» ponerme un capuchón, que después me lo pusieron sin impedir que yo le viera la cara a uno…” “…empezaron después a despojarme de zapatos, calcetines, pantalón, ropa interior…”‘ “…me estaquearon como a un animal de patas y manos estirándome todo. Parecia que me iban a descuartizar. Yo comencé a decirles que no fueran bárbaros, que no hicieran eso y ante él golpeteo de manos, alguien me tiró agua en todo el cuerpo y también me tiraron dos trapos desde los testículos al corazón. De repente algo me tocó produciéndome
    un dolor terrible, imposible de describir, enseguida en el estómago y después en el corazón. Era espantoso, una y otra vez, sin parar, me retorcía de dolor y gritaba con todas mis fuerzas: asesinos, asesinos. De repente pararon y con una corneta eléctrica empezaron: animal, animal, caballo, animal: empezaron a golpear en la madera en donde yo estaba estaqueado, despacio, más ligero, más ligero y el de la corneta seguía, seguía, y empezaron otra vez.
    Echenique, que fue detenido junto a Sassano. y a quien este hace referencia en su denuncia sufrió lesiones a causa de la “picana” junto a los ojos y en las encías. Estos casos forman parte de la larga lista de torturas que se vienen sucediendo diariamente en el Uruguay. A fines del mes de enero, Honorato Grieco, acusado de haber facilitado información al M.L.N. sobre los movimientos en el Casino San Rafael, facilitando así el operativo concretado después, intentó hacer llegar una nota a la Comisión que estudia los casos de torturas. La nota iba junto a la ropa que hacía llegar a sus familiares, para que fueran limpiadas. Esa denuncia no llegó, pues hallada por los guardianes. Sobre ella se estampó un sello: “CENSURADA”. Todos estos hechos deberán ser tenidos en cuenta para “cuando sean limpiados los establos”, como decía un periodista uruguayo en una denuncia sobre el tema.

  • Indalecio Olivera: el combate de un cura tupamaro
  • Como a Camilo Torres las balas de la represión lo segaron rápidamente del camino revolucionario: Indalecio Olivera da Rosa, un sacerdote uruguayo enrolado en el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros cayó combatiendo contra las fuerzas de seguridad, a fines de noviembre pasado en Montevideo.
    La gran prensa uruguaya (vocero de la oligarquía uruguaya y del imperialismo) insistió en calificarlo después de su caida como el ex-sacerdote Olivera. Un diario “católico” (el BP Color) debió ser desmentido por el vespertino “De Frente”: el sacerdocio es in aeternun; en ninguna circunstancia se puede quebrar el lazo implantado entre Dios y su testigo. Olivera fue valiente y profundamente ese testigo. No solamente cuando tomó las armas en la mano para batirse con el régimen de Pacheco Arico y el “blanquicolo-radismo” oriental, sino en otros momentos de su sacerdocio. Olivera supo sorber mate como único alimento en muchas jornadas o entregar sus zapatos a un epilético en una noche de invierno montevideana y volver descalzo a su casa. Nacido en el departamento de Salto hace 34 años, dedicó más de 10 años de su vida a la actividad sacerdotal. De la orden salesiana se trasladó al clero secular en 1967. Entonces sirvió al pueblo de Dios en las parroquias del Reducto y Las Acacias, ambas ubicadas en Montevideo. En febrero de 1968. participó en la realización del Primer Encuentro Latinoamericano “Camilo Torres”. Fue solamente un año después que Olivera pasó a la clandestinídad revolucionaria, integrando los cuadros militantes tupamaros, entendiendo como Camilo que “la revolución es la única forma eficaz del «mor”‘ y que “la vía armada es la única que le queda al pueblo”.

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