AL PRESIDENTE DE LA DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA DEMOCRATICA DE VIETNAM
HOTEL MAJESTIC PARIS / FRANCIA
Las conversaciones para la paz, que se están celebrando con la participación de la delegación que Usted preside, constituyen ya una aceptación de la victoria que el pueblo vietnamita ha obtenido en su lucha contra el imperialismo norteamericano.
A la conciencia cristiana repugnan los crímenes que los agresores han realizado, y siguen realizando todavía, contra un pueblo que es símbolo de heroísmo y ejemplo para todas las luchas de LIBERACIÓN.
Nos sentimos responsables y culpables de esos crímenes, en la medida en que no hemos puesto todas nuestras fuerzas para denunciarlos y combatirlos. Una vez más, nuestra infidelidad al Evangelio ha proyectado sus sombras y silencios de complicidad con los asesinos y verdugos de nuestros hermanos.
Más allá de las declaraciones políticas y de los patéticos llamados para lograr la paz sin denunciar y condenar al agresor yanki; más allá de la vergüenza que esta sucia guerra nos causa como seres humanos, le pedimos a Usted que acepte los sentimientos de nuestra solidaridad combatiente de cristianos revolucionarios de América Latina.
ENCUENTRO LATINOAMERICANO CAMILO TORRES
Buenos Aires, junio de 1968.

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