El 15 de agosto, un grupo armado en el que fueron identificados el ex-diputado comunista Carlos Marighela y el ex-capitán de ejército, Carlos Lamarca, tomó por asalto la Radio Nacional de Sao Paulo. Durante 25 minutos esa emisora transmitió una cinta magnetofónica con la voz de Marighela, señalando al pueblo brasileño las razones por las cuales los revolucionarios de ese país han optado por la lucha armada.
El 15 de mayo,-un grupo armado identificado como un destacamento del Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros), tomó por asalto la radio Sarandí de Montevideo, reclamando apoyo del pueblo uruguayo para la lucha armada.
En ninguno de ambos asaltos hubo víctimas. Fueron ejecutados con toda limpieza y con gran respeto por las personas que estaban a cargo de las plantas de las radioemisoras. Ambas acciones revolucionarias revelaron, además, un perfecto conocimiento técnico para interrumpir las transmisiones normales y lanzar al aire las respectivas proclamas.
Los Tupamaros en Uruguay y la Vanguardia Popular Revolucionaria del Brasil, constituyen actualmente los destacamentos más perfeccionados de acción revolucionaria en esos dos países. Sus actividades, además, causan honda repercusión en todo el continente que observa con atención el crecimiento de nivel de la lucha revolucionaria en Uruguay y Brasil.
Un jefe policial uruguayo confesó en una oportunidad los motivos que hacían casi imposible desbaratar la organización de los Tupamaros: “Los motivos son diversos. Entre ellos debe destacarse la forma de actuar de la organización, ya que por su cerrada compartimentación celular, cuando es detenido un integrante o un “periférico”, éste sólo conoce a los otros integrantes de su célula por su apodo o nombre supuesto y el lugar donde hacer contacto. Fuera de eso ignoran o deben ignorar todo lo demás”.
Esto es exacto. La subsistencia y crecimiento de los Tupamaros —y del movimiento revolucionario brasileño— se deben a las estrictas medidas de seguridad adoptadas por sus miembros y a la férrea disciplina consciente que regla las actividades de la organización.
Una cartilla atribuida a los tupamaros indica a los militantes lo siguiente:
l) Disponga las cosas de su casa como si hoy mismo esperara un allanamiento. No guarde nombres ni direcciones de compañeros, sino en clave; de lo contrario será objetivamente un entregador.
2) Si aún no está fichado por las fuerzas represivas, se abstendrá de realizar cualquier militancia pública que permita ese fichaje. Deberá tener siempre arreglados los asuntos familiares, de modo que su ausencia repentina no cree problemas insolubles.
3) Hable por teléfono discretamente y pensando
que el aparato puede estar intervenido. Acuerde frases en clave, que sin despertar sospechas le permitan comunicar novedades. Adopte un nombre de guerra conocido únicamente por sus allegados.
4) Recuerde que sus peores enemigos serán la jactancia, la falta de discreción y la falta de disciplina, el exceso de charlas. No pregunte, no cuente, no permita que le cuenten.
5) Para repeler una agresión o para impedir su detención, deberá cuidar que sus medios de defensa sean iguales o superiores a los de su contrario; será preferible no defenderse que intentar una defensa a medias. Será conveniente que cada uno tenga un arma corta (pistola o revólver) y una carabina deportiva 22 o una escopeta en su poder y que sepa usarlas correctamente.
6) Tendrá presente que un impacto será suficiente para detener a un enemigo que huye, pero nunca podrá confiar en que sólo un impacto detenga a un oponente cargando contra uno. Dispárele dos veces por lo tanto.
En su parte final la cartilla señala: “Maneje este material con cautela. Podrá evitarse varios días de calabozo, algunos golpes y el consiguiente perjuicio para los demás compañeros”. (Ob. cit.)
Los Tupamaros —cuyos métodos, como el incendio de instalaciones norteamericanas en vísperas de la visita de Nelson Rockefeller a Uruguay, causan verdadero asombro—, preparan sus acciones, ya sea expropiaciones de dinero, incautaciones de armas y sabotajes, con absoluta limpieza y sin poner en peligro la vida de inocentes. Esto se debe a la excelente disciplina de la organización y a la perfecta sincronización entre los militantes de cada célula de acción.
El 29 de noviembre de 1967, se produjo un tiroteo entre un comando de los Tupamaros y dos policías, uno de estos resultó herido. El 7 de diciembre el periódico “Época” publicó una “carta abierta de los Tupamaros a la policía” que, entre otros conceptos, señalaba: “…No somos delincuentes comunes porque nuestra lucha no es contra los agentes policiales”.
“Nuestra lucha —agregaba— es contra quienes utilizan las instituciones armadas y a quienes las integran para reprimir al pueblo y sustentar sus privilegios. El mismo pueblo que conforma y paga dichas instituciones. Contra ellos sí apuntan sin vacilaciones las miras de nuestras armas y apuntarán también contra quienes asuman su defensa, consciente o inconscientemente. Hemos iniciado una lucha en la que nos va la vida. Lucha que se detendrá sólo con la victoria o la muerte”.

  • LA CAPTURA DE LA RADIO
  • La captura de la radio Sarandí (CX 8) por comandos de los Tupamaros se produjo cuando todo el Uruguay estaba pendiente de la primera final de la Copa “Libertadores de América” que se transmitía por esa emisora. Un grupo de hombres armados llegó hasta la planta de la emisora y advirtieron al encargado: “No se preocupe que esto no es contra Ud. Vamos a intervenir la emisora”. Los Tupamaros esperaron a que terminara el primer tiempo del partido de fútbol y cuando se iniciaban los comentarios interrumpieron la transmisión para lanzar al aire una grabación. Se trataba de un equipo dotado de una cinta sinfín que funcionaría mientras no se detuviese el grabador o se cortara la energía eléctrica. Es lo que tuvo que hacer la policía. Pero debido a las precauciones tomadas por los Tupamaros los agentes no pudieron entrar a la planta y se vieron obligados a cortar la transmisión haciendo tierra con un cable. Antes de retirarse de la planta, el jefe del comando dijo al encargado: “No pueden tocar ni las puertas ni las ventanas, tampoco cortar la energía eléctrica”. Otro hombre colocó un cartelito en la puerta que decía: “Esta casa ha sido minada. Llamar al Servicio de Materiales y Armamentos del Ejército, pues es el único capaz de desmontar estos aparatos”. Firmaba una estrella de cinco puntas con una T en el medio y la sigla MLN, símbolo de los Tupamaros. La policía no se atrevió a penetrar a la planta hasta que llegaron los expertos del ejército. Estos últimos, luego de cautelosa inspección, comprobaron que no había ninguna bomba, sino volantes del MLN y una cajita de fulminantes.

  • LO QUE TRANSMITIERON
  • La cinta magnetofónica que esa noche escuchó toda la población uruguaya, decía lo siguiente:
    “¡Atención, atención! A continuación se va a escuchar un comunicado de la Organización Tupamaros que controla hoy esta emisora. … Que el pueblo uruguayo no pierda las esperanzas. Siempre hubieron injusticias en este país… Está la última devaluación que bajó el salario de los trabajadores a cerca de la mitad; rebaja de salarios confirmada por la tristemente célebre COPRIN, recientemente castigada por otro comando de nuestra organización, Tupamaros”.
    “Hubo penurias y protestas. Las protestas fueron recibidas con Medidas de Seguridad. Hubo heridos y muertos para imponer al pueblo esa devaluación que era la rebaja de salarios”.
    “El Uruguay tiene hoy sus mártires que no quedarán impunes”.
    “Sigue el comunicado de la Organización Tupamaros que controla esta emisora”.
    “Y siguen los negociados. Pocas veces se ha conocido un gobierno tan corrompido. Nunca como en el último año hubo un pequeño puñado de especuladores y negociantes. Se han apoderado del Estado Uruguayo, dictando decretos para favorecer sus propios negocios particulares. Digamos muy bien claro, ahora que un comando Tupamaro controla esta emisora para que lo sepan todos los uruguayos:
    “Jorge Batlle y Guntín estuvieron en el negociado de la devaluación monetaria; Charlone está en el negociado de los frigoríficos privados; Peirano en todos los enjuagues de la alta Banca de este país.
    En el turbio negocio de la Financiera Monty, puesto de manifiesto por un comando de nuestra organización Tupamaros, eran principales de la firma Frick Davie y otros banqueros y estaban como inversionistas, otra vez, Jorge Batlle, Pereyra Reverbel, etc.”.
    “Continúa el comunicado de la Organización Tupamaros que hoy controla esta emisora”.
    “Así que sepan Uds., señores soldados y guardia-civiles que salen a la calle a .imponer a punta de bayoneta los frutos de la devaluación monetaria, del decreto de la Industria Frigorífica, Uds, no están defendiendo los intereses del país, sino los intereses de particulares, de 4 a 5 grandes especuladores”.
    “Pero atención que la lucha no es contra un ministro ni contra un Presidente, sino contra un régimen que permite que el especulador esté arriba y el trabajador esté abajo. Tenemos un ejemplo reciente de esto. Cayó el ministro Frick Davie, implicado en la Financiera Monty. En su lugar entró otro ministro tan corrompido como él. El Ministro Montaner, acusado de maniobras deshonestas con vagones de ganados y otros negociados. Por lo tanto, no se trata de voltear a algún gobernante sino a todo un régimen de especuladores”.
    “Continúa el comunicado de la Organización Tupamaros que hoy controla esta emisora”.
    “También pocas veces como hoy la intervención directa de la Embajada de Estados Unidos en el Uruguay ha sido tan descarada. A través del Fondo Monetario Internacional o directamente a través de sus emisarios, el gobierno de los Estados Unidos establece las directivas para los malos gobernantes uruguayos y éstos las cumplen. Con todo desparpajo Estados Unidos ha instalado en este país una escuela para instruir quinta columnistas en los sindicatos obreros”.
    “Continúa el comunicado de los Tupamaros que hoy controlan esta emisora”.
    “Pero venimos a traer un mensaje de esperanza. El pueblo sigue luchando a pesar de los heridos y muertos. En estos días está la resistencia de los obreros frigoríficos y otros sectores. Respecto al problema de los frigoríficos, el pueblo debe hacer un esfuerzo por comprenderlo, sin guiarse por falsas informaciones. Porque hay, en síntesis, problemas como el del Frigorífico Nacional que es del Estado y no permite el enriquecimiento de particulares, se trata de fundirlo y poner en su lugar a frigoríficos privados donde los negociados y especulaciones son posibles. Y frente a esta movilización de los obreros de la carne, otra vez tenemos a las bayonetas en la calle para defender los intereses de los particulares, de los especuladores”.
    “Sigue el comunicado del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, que controla esta emisora”.
    “Entonces, amigos, hay que convencerse. Con las manos vacías frente a las bayonetas, los uruguayos siempre perderemos la batalla. Este ha sido nuestro mensaje permanente en lo que llevamos de lucha. Lo repetimos hoy, cuando los trabajadores han hecho una triste experiencia y están comprendiendo que a las Fuerzas Armadas reaccionarias sólo pueden en frentársele con las fuerzas armadas del. pueblo”.
    “Sigue el comunicado de la Organización Tupamaros que hoy controla esta emisora”.
    “Por eso saludamos a aquellos que se rebelan espontáneamente. Cuando un grupo de trabajadores desocupados entran a un supermercado y llevan comida para ellos y sus hijos están procediendo mucho más honestamente que los que se quedan en su casa asistiendo impasibles a la desnutrición de su familia. Son nuevos métodos de lucha, adecuados a los tiempos que corren. Que deberían tenerse presente en el Congreso de la C.N.T. que hoy se inauguró. Quienes así proceden también son Tupamaros, porque Tupamaro es todo aquel que no se queda en la mera protesta, no respeta las leyes, decretos y órdenes creadas por la oligarquía para beneficiarse a sí misma, como aquellos gauchos rebeldes de antes, que se llamaban Tupamaros, que cuando hubo un gobierno extranjero, en este país, asolaban la campiña para hacerle la vida imposible a los intrusos, burlándose de las leyes de un régimen injusto. También estos Tupamaros, a los que los españoles llamaban bandidos, se organizaban en los ejércitos de Artigas para echar abajo la dominación extranjera. Hagamos hoy lo mismo frente a los negociantes y especuladores que se han apoderado del país. Después de eso, el pueblo uruguayo debe saber que nos esperan días de lucha y sacrificio para obtener la transformación social del régimen actual, por una sociedad más justa”.
    “¡Adelante y a la lucha! ¡Venceremos! Movimiento de Liberación Nacional, Tupamaros”.

  • PROPAGANDA ARMADA
  • Las actividades de los Tupamaros uruguayos y de la organización clandestina brasileña, señalan el ascenso de la voluntad revolucionaria de ambos pueblos. Sus vanguardias están en la etapa más difícil y peligrosa de la lucha armada, aquella en que un movimiento puede abortar por una infidencia, una delación, la debilidad de un militante, la violación de una norma elemental de seguridad.
    Ambos movimientos —el uruguayo y el brasileño— están abocados a la difícil tarea de hacer conciencia mediante la acción. Se trata de la propaganda de la lucha armada. Pero junto con ella se encara la construcción y afianzamiento del aparato idóneo que debe llevar adelante el proceso revolucionario.
    La experiencia acumulada en Uruguay y Brasil señala, sin dudas, que las normas de seguridad constituyen la garantía y la vida tanto de los militantes como de la organización. La actividad revolucionaria se eleva de categoría. .De un juego intelectual pasan a ser una actividad concreta en que la muerte del revolucionario y de la organización asecha a la espera de cualquier oportunidad. En algún sentido, la pasión revolucionaria que late en nuestro Continente ha entrado en una obligada etapa de tecnificación. Y ello corresponde a una cruda realidad: a la alta calidad técnica que, a su vez, han logrado los cuerpos represivos adiestrados por la CÍA norteamericana que es, en definitiva, el verdadero enemigo que se tiene al frente.

  • MARIGHELA EN BRASIL
  • Al momento de escribir éste reportaje, las autoridades brasileñas aseguraban que Marighela, escondido en algún lugar del país, estaba al borde de la muerte, después de sufrir un infarto.
    Marighela es un hombre de 58 años de edad. Nació en Salvador (Bahía) en 1911, hijo de un obrero italiano inmigrante y de una mujer descendiente de esclavos negros. Estudió hasta tercer año de Ingeniería Civil. En 11)43, ingresó a la Juventud Comunista y dos años después fue detenido por primera vez. Estuvo siete años y medio preso por su activa participación en la lucha antifascista del pueblo brasileño. En 1945 fue amnistiado y elegido diputado del PC. En noviembre de 1947, terminado el “veranito” del que gozó el PC brasileño, Marighela pronunció su último discurso en el Parlamento, cerrando una serie de 192 discursos en dos años. A comienzos de 1948, todos los diputados comunistas —encabezados por Carlos Prestes—, se vieron obligados a abandonar el Congreso. Marighela se convirtió en dirigente del PC en Sao Paulo hasta 1953, año en que viajó a China Popular. De regreso al Brasil se sumó a la lucha clandestina contra la dictadura. Tomó parte en la lucha ideológica contra el culto a la personalidad dentro de su partido, que culminó con diversos cambios directivos. En 1963 fue uno de los organizadores del Congreso Continental de Solidaridad con Cuba, efectuado en Niteroi (Río de Janeiro).
    Después del golpe militar de 1964, que derrocó a Goulart, se resistió a ser detenido, haciendo frente a balazos a la policía, que lo hirió. Más tarde fue puesto en libertad junto con otros dirigentes populares, incorporándose casi de inmediato a la lucha clandestina. Como miembro de la Comisión Ejecutiva del PC dirigido por Prestes inició una activa tarea de esclarecimiento ideológico, chocando con la línea conciliadora impuesta por aquél. El 10 de diciembre de 1966 renunció a su cargo en el máximo organismo de dirección del PC.
    Marighela explicó: “La posición del PC brasileño no ha sufrido un cambio sustancial en lo que se refiere a su línea política anterior de apoyo a la burguesía. La dirección del PC brasileño continúa pensando que el liderato de la revolución corresponde a la burguesía, subestima al campesinado y no cree en la revolución. Prefiere el camino electoral y apoya el “Frente Amplio” del líder fascista burgués Carlos Lacerda. No apoya la Conferencia de OLAS y se mantiene en la misma posición de por lo menos hace 20 años. En virtud de esa posición inalterable e inmovilista de la dirigencia del PC, presenté mi renuncia como miembro de su Comisión Ejecutiva y prosigo la lucha enteramente ligado a la línea de la lucha armada y en el camino de la guerrilla”.
    Marighela —que concurrió como invitado a la Conferencia de OLAS en La Habana—, es autor de varios libros como: “Algunos aspectos de la renta de la tierra” (1958), “Por qué resistí a la prisión” (1964), “La crisis brasileña” (1966), y “Lucha interna y dialéctica” (1966).
    La revista brasileña “Veja” (N° 11, 20-11-68), señala que un ex-compañero de Marighela dice que el dirigente revolucionario “leyó más de Stalin que de cualquier otro autor comunista, incluso que el mismo Marx, Engels o Lenin, que él leyó a través de interpretaciones stalinistas”. Para Luis Carlos Prestes, el anquilosado jefe del PC brasileño, Marighela es “un patriota con métodos errados”. Para el general Luis Franca, jefe policial de Guanabara, Marighela es el “enemigo público número 1” del régimen de Costa e Silva. El general Franca recibió carta blanca el año pasado para perseguir a Marighela usando tanto a la policía federal como a la de todos los estados del Brasil.

  • LA LUCHA ARMADA EN BRASIL
  • En 1967, entrevistado en La Habana, Marighela dijo:
    “En Brasil existen todas las condiciones para la lucha armada. Desde el punto de vista político, el imperialismo de Estados Unidos así como las clases dominantes, emplearon la violencia contra el pueblo el golpe de 1964, estando en la actualidad agotadas las posibilidades de cualquier solución pacífica. Si estas posibilidades antes tampoco existían, existen mucho menos ahora, cuando los Estados Unidos tienen al Brasil en sus manos, utilizándolo como base de operaciones e incluso para reprimir el movimiento de liberación de los demás pueblos de América latina.
    Desde el punto de vista militar, las condiciones existen siempre que los revolucionarios, los que están convencidos de que la lucha de guerrillas es la única solución para que el pueblo pueda conquistar el poder, salgan de las ciudades y se dirijan hacia el campo.
    En las condiciones del área continental del Brasil, la lucha armada es posible si los revolucionarios se trasladan al campo, llevando armas y uniéndose a los campesinos.
    Téngase presente que al hablar sobre el punto de vista militar, no me estoy refiriendo al convencionalismo militar y sí al concepto militar de la guerrilla como forma de lucha y estrategia no convencionales, donde el factor decisivo es el político-revolucionario; una estrategia global contra el imperialismo de los Estados Unidos y la utilización del hombre revolucionario, del hombre de convicción revolucionaria, que tiene fe ciega en las masas y en su capacidad de lucha”.

  • FRACASO INICIAL
  • En 1967, hubo un intento guerrillero en la sierra de Caparaó del Brasil. Desgraciadamente, terminó en el fracaso. Opinando sobre las razones de ese fracaso, Marighela dijo:
    “a) El terreno no fue bien escogido. La experiencia de la lucha guerrillera enseña que el lugar seleccionado debe ser de difícil acceso o inaccesible para el enemigo, mientras que, por el contrario, no debe ofrecer iguales o peores dificultades para los guerrilleros.
    En Caparaó los guerrilleros se encontraban en una sierra elevada (de casi tres mil metros), donde la neblina les impedía la visión. El terreno era resbaladizo, debido a que la selva brasileña, sumamente húmeda por no penetrar en ella el sol, hace que el suelo pedregoso se vuelva escurridizo.
    b) la zona escogida estaba en contradicción con el principio de que la guerrilla debe situarse donde el enemigo es más débil (en número, potencial de fuego y apoyo logístico). La sierra de Caparaó es todo lo contrario a eso, ya que se halla situada en un cuadrilátero al litoral (macizo del Atlántico, en el sistema orográfico brasileño), donde está concentrado el primer ejército, el más potente de los cuatro ejércitos en que se divide el ejército brasileño. Existe asimismo una óptima vía de penetración —la carretera que une al sur con el norte del país—, de fácil acceso para las fuerzas de la reacción.
    c) No había una total identificación con los campesinos de la región, ya que los guerrilleros vivían aislados de la masa rural, permanecían inactivos y bajaban de la sierra sólo de vez en cuando para buscar alimentos, por lo general conservas enlatadas.
    Semejante método llama la atención a la masa campesina, la cual desconfía siempre de las personas desconocidas que ve en el área rural. El ambiente de desconfianza lleva a especulación, y la existencia de los guerrilleros acaba siempre por ser descubierta.
    d) Los guerrilleros de Caparaó no disponían de un plan estratégico global y ni siquiera llegaron a realizar
    ningún tipo de acción. Únicamente se encontraban en un campamento, tratando de acostumbrarse a las condiciones hostiles de la sierra —frío intenso, lluvia y otras desventajas en un país donde el nativo de la ciudad no tiene grandes condiciones ni hábito de resistir al frío y a la humedad.
    Los guerrilleros procedían del área urbana. Además de eso, permanecieron acampados durante un período demasiado largo, cuando se sabe que. por lo menos en el Brasil, la guerrilla jamás debe basarse en el simple hecho de acampar, sino que, por el contrario, sólo podría tener éxito si se mantiene en movimiento constante, siempre con tareas a ejecutar. Una guerrilla inmóvil significa la muerte.
    e) No existía una motivación política definida tendiente a exponer a la masa campesina el objetivo de la guerrilla. Los guerrilleros vivían acampados, realizando discusiones políticas entre ellos y tratando de adquirir conocimientos marxistas, aunque sin un plan político de actuación en el seno de la masa rural, que estuviese en función del movimiento y de la propia razón de ser de la guerrilla (su desplazamiento permanente en el área prevista).
    f) Por último, los guerrilleros no disponían de la adecuada preparación física y no estaban vacunados, algunos enfermaron de peste bubónica (mordidos pollos ratones) y no pudieron resistir a la primera embestida del ejército, la cual terminó por cercarlos y prenderlos.
    Estas y otras causas provocaron el fracaso, sirviendo de lección para el futuro a los que saben que no hay más camino que el de la lucha de las guerrillas.
    La guerrilla brasileña tiene sus propias características peculiares. Sobre este aspecto, traté de llamar la atención en mi libro “La Crisis Brasileña”, en el capítulo titulado: “La guerrilla como forma de lucha”.

  • LA “SUBVERSIÓN” EN MARCHA
  • En junio de este año, las autoridades policiales brasileñas dieron a conocer un informe sobre “la subversión en Sao Paulo”, la zona en que Carlos Marighela tiene especial influencia sobre la masa obrera y estudiantil. Indica ese informe que existen varios grupos revolucionarios que “actúan paralelamente y buscan el mismo fin, que es la toma del poder a través de la lucha armada”. El ministro de Ejército, general Lira Tavares, en una conferencia dictada en junio en la Escuela Superior de Guerra, dijo que “los hechos y fenómenos a los que todos asistimos, en el actual panorama de Brasil, con la atención puesta también en el panorama internacional, sobre todo en lo que más directamente nos envuelve, permiten llegar a la conclusión de que la, seguridad interna supera, en la presente coyuntura, a la seguridad exterior, en la misma medida en que las amenazas de guerra revolucionaria se hacen mucho mayores y más presentes que las de la guerra convencional”.
    El informe policial antes citado, acusa a 68 personas —entre ellas a Marighela— de “acciones de terrorismo, asaltos a bancos, robos de armas y explosivos, hurtos de automóviles y domicilios”. Junto a Marighela ocupa el lugar más destacado el ex-capitán de infantería Carlos Lamarca. quien en enero de este año desertó de un regimiento de Sao Paulo llevándose más de 80 fusiles FAL, 12 ametralladoras, uniformes militares y gran cantidad de municiones.
    Según la policía, el capitán Lamarca dirige una organización llamada Vanguardia Popular Revolucionaria, cuyo ideólogo sería Marighela. Lamarca es el jefe militar de ese grupo al que se atribuye la sustracción de 250 kilos de dinamita (30-12-67), la explosión de una bomba en el Consulado de Estados Unidos y en el diario “O Estado” de Sao Paulo, la explosión de una camioneta cargada de dinamita contra el cuartel del II Ejército, la sustracción de armas del Hospital del Ejército, el ajusticiamiento del capitán norteamericano Charles Chandler, veterano de Vietnam, la ocupación de la radio ABC, y otros hechos.
    La revista “Fatos e Fotos” señaló a mediados de este año que el régimen brasileño está preocupado porque “los asaltos políticos son simplemente el primer paso de un plan de subversión de orden más extenso y que podría incluir asimismo la guerra de guerrillas”. En 1968 ocurrieron 37 asaltos a bancos en Brasil y la suma robada alcanzaba a unos 250 mil dólares en el período que va entre noviembre de 1967 a principios de 1969.
    El capitán Carlos Lamarca, jefe de la Vanguardia Popular Revolucionaria, era descrito por la revista “Veja” en mayo pasado: “es capaz de acertar a una naranja a 30 metros con un tiro de revólver. Conduce automóviles con pericia, siempre acelerando a fondo. Fuma mucho. Tiene 31 años, un metro setenta de estatura, ojos castaños y esa delgadez rígida de los hombres tensos. Es capaz de matar a más de 30 metros de distancia con dos tiros de pistola”.
    Según la información de la revista, la VPR está estructurada en los mismos moldes de los Tupamaros del Uruguay. Sus militantes sólo se conocen por seudónimos y “sólo uno de cada célula tiene contacto con el cuadro superior”. La organización está dividida en tres grandes sectores. Uno es el logístico que a través de expropiaciones consigue los fondos para la organización. Los otros —urbano y rural— se dedican a ganar adeptos entre obreros y campesinos para la lucha armada.
    El comisario de policía federal de Sao Paulo, general Silvio Correa de Andrade, admitió en una oportunidad que “Marighela puede estar escondido ahí enfrente y pasar por nuestra puerta disfrazado, y nadie lo sabrá”.
    Un hecho pintoresco es que el capitán Carlos Lamarca, jefe de la VPR, fue seleccionado como tirador experto del ejército para enseñar manejo de armas a los empleados de bancos. En los diarios apareció una foto suya dando instrucciones de tiro a los cajeros, elogiando el programa puesto en práctica por el ejército. Pocos días después, Lamarca aparecía otra vez en la prensa, pero esta vez acusado por la policía de ser uno de los principales dirigentes de los. asaltos a bancos por motivos políticos.
    (Tomado de la revista “Punto Final”, Santiago de Chile).

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