1) La Cámara Federal de Tucumán condena a Méndez y Jouve como autores de «homicidio calificado o agravado por alevosía», sosteniendo que han participado —como integrante del Tribunal uno de ellos y como Fiscal el otro— en un juicio que habrían celebrado los guerrilleros y por el cual se habría condenado a muerte al guerrillero «Nardo». Para ello se basa en tres elementos: a) Un supuesto «diario» atribuido al guerrillero Hermes, que habría presidido dicho Tribunal; b) Las «confesiones» o manifestaciones de Méndez y Jouve al respecto, prestadas ante la Gendarmería; c) La supuesta identificación de un caráver que sería el de César Bernardo Groswald, quien a su vez sería el guerrillero «Nardo».
2) El supuesto «diario» de Hermes, no está probado que corresponda a Hermes, y por el contrario, la grafología primitiva e infantil del mismo hace suponer, fundadamente, que nada tiene que ver con Hermes, hombre de cultura universitaria según resulta de las manifestaciones de todos aquellos que lo trataron personalmente. Demás está decir que el supuesto «diario» no tiene firmas ni ha sido objeto de pericias caligráficas ni de ningún otro tipo que permitan aseverar, como lo hace el Inferior, que su autor es Hermes.
3) El capitán guerrillero Hermes fue muerto por los gendarmes el 18 de Abril, según constancias del sumario. Y el 6 de Mayo una patrulla integrada por el Comandante Honorato, el fotógrafo Oscar Alberto Fernández y el baqueano Benigno Camacho encuentra abandonada en el monte una mochila en la cual, según el Comandante Honorato, se encontraba el supuesto «diario» atribuido a Hermes. Pero este supuesto «diario» recién se introduce al sumario el 12 de Mayo, siete días después del invocado «descubrimiento»; y lo que es más notable, tanto Fernández como Camacho, que deponen como testigos el 13 de Mayo, no dicen una sola palabra acerca del supuesto diario. Por todo ello, resulta absurdo aceptar como elemento de convicción el burdo manuscrito atribuido al Capitán Hermes.
4) Las supuestas «confesiones» o manifestaciones de Méndez y Jouve acerca de su participación en el Tribunal que habría condenado a muerte al guerrillero Nardo, fueron prestadas ante la Gendarmería en un sumario que era evidentemente nulo en razón de haber sido labrado en virtud de disposiciones legales que la misma Cámara Federal de Tucumán declaró inconstitucionales en el mismo proceso. Además de ello, dichas declaraciones fueron prestadas durante el período de tiempo que la Defensa denunció vejámenes y violencias a los detenidos por parte de la Gendarmería, que fueron debidamente probados en el Incidente de Retractación, pese a que el Juez y la Cámara sostengan lo contrario por no haber valorado debidamente las pruebas producidas y por haber ignorado totalmente otras pruebas fundamentales, como se puntualizó en el escrito de expresión de agravios ante la Cámara.
5) El supuesto «diario» atribuido a Hermes, no menciona para nada a Méndez ni a Jouvé en el juicio seguido al guerrillero Nardo.
6)A pesar de haber sido observadas e impugnadas por la Defensa todas las declaraciones testimoniales y procedimientos realizados en el sumario de Gendarmería, tales declaraciones y procedimientos no fueron notificados en forma alguna en sede judicial, ni en plenario ni en sumario. Vale decir, que se condena a dos jóvenes a prisión perpetua, en base a las solas constancias de un sumario policial reiteradamente impugnado por la Defensa. ;
7) Según la supuesta «declaración» de Méndez acerca del juicio seguido al guerrillero Nardo (fs. 436), habrían estado presentes Federico Frontini, Henry Lerner, Oscar del Hoyo, César y Diego. Los tres primeros estuvieron también detenidos, procesados y condenados en autos, pero no han confirmado en forma alguna el supuesto juicio que se habría celebrado en su presencia.
8) La Cámara Federal sostiene en su sentencia que no hay dudas acerca de la identificación del cadáver de Groswald, supuesto fusilado a raíz del supuesto juicio realizado por los guerrilleros. Sin embargo, observe V. H. las siguientes circunstancias: a) El gendarme Del Molin informa haber descubierto un cadáver el día 17 de Mayo de 1964, pero sin abrir completamente la tumba pues solo descubre «una rodilla» de un cadáver vestido de uniforme guerrillero» y de inmediato cubre nuevamente los restos; b) Recién el 26 de Mayo se realiza el «acta de inspección» en el mismo lugar de la sepultura; c) Según consta del informe médico el cadáver se hallaba en estado de total descomposición, con el rostro totalmente descarnado y sin posibilidad de obtener huellas dactilares; vale decir, el cadáver era irreconocible e imposible de ser identificado por medios científicos; d) Un hermano y un tío de Groswald declaran como testigos, sin prestar juramento y en forma conjunta, reconociendo el cadáver Tal reconocimiento se hace en razón de hallarse un par de anteojos y un pañuelo, y por el cabello color castaño. Sin embargo, cuando el padre de Groswald denuncia en Córdoba su desaparición, lo describe como de cabello rubio y crespo, y no menciona para nada los anteojos. Tampoco concuerda la estatura que denuncia el padre —un metro setenta y cinco— con la del cadáver hallado. En cuanto al pañuelo, es de tipo común, sin ninguna característica especial que sirva de indicio serio. Por otra parte, en el mismo momento de prestar declaración, la Gendarmería entregó al hermano y tío de Groswald los anteojos y el pañuelo hallados, impidiendo así que pudieran hacerse pericias o investigaciones para determinar con exactitud el origen de tales elementos. Finalmente, todo ello se hizo sin notificación previa a los acusados, en violación a lo dispuesto por los arts. 330, 331, 332 y 336 del Cód. Proced. Crim. Además de todo ello, ni siquiera existen constancias de que Groswald respondiera al apodo de «Nardo», e) El Juez, en su afán de identificar el cadáver como el del guerrillero supuestamente fusilado, afirma en la sentencia que de acuerdo a las pericias médicas se le disparó un tiro desde muy cerca y como tiro de gracia; cuando de la pericia médica resulta que «…no se puede precisar el calibre ni la distancia de los disparos…»
9) La Cámara Federal ha condenado a Méndez y Jouve como autores de «homicidio calificado o agravado por alevosía» con motivo del supuesto fusilamiento del guerrillero Nardo. En el peor de los supuestos para mis defendidos, ello habría ocurrido con motivo de un juicio celebrado regularmente, en base a un Reglamento aceptado previamente por el supuesto condenado, con el debido procedimiento de acusación y defensa. En estas condiciones se trataría de un crimen de características políticas y nunca podría calificarse de homicidio con alevosía. Por otra parte, aún aceptando la prueba absolutamente insuficiente —que la Defensa impugnó reiteradamente— Méndez se habría limitado a solicitar que se aplicara el Reglamento, lo cual no implicaba por cierto la imposición de pena de muerte al acusado, ya que el mismo habría sido juzgado por «insubordinación, descuido con el material militar y tentativa de deserción», lo cual no está penado por el Reglamento con pena de muerte, ya que esta pena está prevista para la «insubordinación ante el enemigo», que, como hemos visto, no es la acusación que se hace a Nardo. En lo que respecta a Jouve, no existe constancia alguna de que en su calidad supuesta de miembro del Tribunal haya votado la pena de muerte para Nardo; por el contrario de supuesta declaración y del «diario» de Hermes se desprende que la sentencia fue pronunciada por Hermes como Presidente del Tribunal, previa consulta con el Comandante Segundo que era la autoridad suprema. Finalmente, ni Méndez ni Jouve habrían tenido intervención material alguna —siempre a estar a las «pruebas» impugnadas_ en el acto material del fusilamiento.
10) También condena la Cámara a Méndez y Jouve como responsables del delito de «conspiración» para la rebelión», en abierta violación del art. 233 del Cód. Penal ya que, aún dejando de lado que no existe prueba alguna de la supuesta «rebelión», el castigo solo puede ser aplicado a los directores o promotores del movimiento. De toda la prueba acumulada en autos resulta, en el peor de los supuestos para mis defendidos que el Jefe del Ejército Guerrillero Popular habría sido el Comandante Segundo; y el segundo jefe el Capitán Hermes Ni Méndez ni Jouvé tenían facultades de mando o dirección que permitieran incriminarlos como «directores o promotores».

  • Los prisioneros de Taco Ralo
  • Es un hecho que la Constitución Nacional dispone que las cárceles serán para seguridad y no para castigo de las personas en ella internadas más allá de lo que exige la prevención. Es oportuno destacar el exceso de poder de los institutos penales, cárceles, y la suspensión de las garantías constitucionales. Especialmente una, la llamada «Cárcel Modelo» Unidad 9, de La Plata, calle 75 y 11, dependiente de Institutos Penales de la Provincia de Buenos Aires del cual son jefes dos coroneles; en la cual cárcel los excesos y arbitrariedades son de lo más irritantes y abusivos, amén de inconstitucionales, no solo para los recluidos sino también para los familiares que los visitan. EN DICHA CÁRCEL MODELO HAY CALABOZOS, casi dignos de la Inquisición: un recinto dentro de la misma cárcel, con dos puertas, una de reja y otra de chapa, SIN VENTILACIÓN natural al aire, solo abertura de 15 por 15 centímetros con tela metálica. SIN LUZ DIRECTA natural, con tarima de cemento, inodoro tipo agujero con botón de descarga afuera, sin canillas, a los castigados en ese calabozo se les da «colchón» y manta solo a la noche, se los retiran a la mañana, no salen para nada al aire durante el tiempo del castigo, se les quita cinturones, cordones, anteojos, etc. se les da solo dos vasitos de agua durante el día, no pueden leer ni escribir, ni nada. No tienen ningún elemento, solo tienen la «ropa» que visten, «especial para calabozos» que es la misma siempre, incluso la ropa interior, que está inmundamente sucia, pues ni papel higiénico ni ningún otro elemento de limpieza les dan ¡y es usada por muchos castigados sin ser lavada! Recientemente fue castigado con p días de calabozo un procesado político, Envar El Kadri, joven culto, inteligente, de muy buena conducta, mor el «delito», de haber dado a otro procesado una carita para que se la despachase. Integra el citado joven un grupo de 13 procesados políticos, aislados en la cárcel del resto de los reclusos, que reciben visitas en horas especiales y reducidas a solo 5 horas por mes, en 4 domingos, una de las cuales es de 2 horas, de pie rejas por medio, todo el tiempo, con el sacrificio y desconsideración para las visitas, especialmente mujeres y niños. No se les permite ningún tipo de revistas ni semanarios de circulación libre, y el periódico es censurado con un criterio obtuso al extremo. LA COMIDA ES SENCILLAMENTE ASQUEROSA, y los internos deben compensar el nulo valor alimenticio con compras en la proveeduría de la cárcel (flor de negocio). No se permite llevarles ningún alimento, ni postre, ni dulces, ni frutas, ni nada. No se permite más visitas, que la de los familiares directos, lo que impide ser visitados por primos, cuñados, tíos, suegros, etc. Para conseguir algunas de esas visitas, hay que solicitarlas directa y personalmente por los propios interesados en la Dirección de Penales, en La Plata, y la resolución favorable, o no, depende del funcionamiento de hígado, del estado de ánimo o del buen o mal humor del «factótum», del «imprescindible», del «mandamás» jefe de Tratamiento. Dicho, que en nada hace honor a los funcionarios públicos. Es inútil recurrir al director o 29 director del Instituto, ellos son militares, aves de paso. El único que resuelve y dispone es ese Dichio, personaje infernal, inhumano, dictador, insolente y anticristiano. A los procesados de referencia se les secuestra cartas, se les pone trabas a los abogados defensores, no ven televisión como los otros reclusos, no tienen radio, son tratados en forma insolente, a los gritos (salvo algunas excepciones)… ¿Qué piensa Ud….? ¿qué puede hacer? ¿qué le dice su conciencia?
    COMISIÓN DE SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS POLÍTICOS

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