El doctor Luis B. Cerrutti Costa se encuentra detenido a disposición del Poder Ejecutivo. Es asesor legal de la FOTIA y de la C.G.T. de los Argentinos. Presidió el MASPLA y es en la actualidad Coordinador General del M.A.R.

  • 1. — SOBRE EL MARXISMO
  • Desde hace algunos años, la naturaleza del marxismo viene siendo objeto de estudios, ensayos y controversias. En nuestro país, el marxismo aún implica para muchos una ciencia y una filosofía. Dentro del cristianismo, los sectores revolucionarios discrepan con la filosofía marxista, pero van utilizando cada vez más intensamente su acervo científico.
    Para el presente análisis se parte de la premisa de que el marxismo en cuanto ciencia es el único método eficaz para el estudio de los fenómenos sociale~, y de que el conocimiento de sus leyes contribuye a la apreciación correcta de la dinámica histórica. En tal carácter, su contribución es igualmente insoslayable para la formulación correcta de una teoría revolucionaria general y particular para un período histórico concreto.
    Pero el grado de manejo del método marxista que puedan haber alcanzado un hombre o un partido no basta para garantizar la validez de una teoría social, política o económica. El complemento indispensable es la apreciación exacta de la realidad social, proceso en el cual generalmente influye negativamente la carga de subjetivismo que muchos marxistas bien intencionados almacenaron al estudiar la ciencia marxista en sus aplicaciones a realidades diferentes a las de nuestro país. Si la apreciación de la realidad social está deformada por prejuicios, el análisis y las conclusiones realizadas a posteriori con auxilio de la ciencia marxista no tendrán ninguna validez científica. De esa manera, muchos análisis «marxistas» producidos en nuestro país no expresan la realidad objetiva, provocando una marcha a contramano de la historia en quienes las han formulado, con el comprensible rechazo de quienes no se declaran marxistas, y que no están obligados a conocer los requisitos de validez que debe reunir un análisis hecho dentro del marco del marxismo para ser considerado correcto.

  • 2.— ALGUNOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS
  • En nuestro país, una gran cantidad de proletarios urbanos y rurales, estudiantes, intelectuales, pequeño-burgueses y sacerdotes, sin declararse marxistas, perciben el alumbramiento de una nueva sociedad y están dispuestos a luchar por el socialismo, que según su concepción se basa en la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción, un aprovechamiento más racional de la riqueza del país, una distribución de bienes realizada conforme al aporte de cada uno al proceso productivo y, fundamentalmente, en la construcción colectiva de un nuevo tipo de sociedad, ámbito de un hombre nuevo cuyas características están explícitas en el ejemplo de nuestro heroico compatriota, el comandante Ernesto Che Guevara.
    Estas masas comprenden que deben darse condiciones objetivas y subjetivas para la toma del poder, y trabajan para crearlas.
    La aparición de esta ideología socialista en amplias capas de la población, sin una formación teórica marxista previa, es un hecho nuevo condicionado superestructuralmente por una diferente relación de fuerzas en el mundo. El avance mundial del socialismo, los triunfos de la revolución vietnamita, la revolución argelina y fundamentalmente la revolución cubana, han demostrado que cualquiera de esos estados, sea cual sea la crítica a que pudieren ser sometidos, conforman sociedades más justas que la propuesta por el capitalismo y ha producido una tendencia hacia el socialismo que tiene la característica de estar dispuesta a luchar y conducir el proceso hasta las últimas consecuencias.

  • 3. —ALGUNAS INFERENCIAS
  • a) ¿Puede producirse una alianza seria y permanente entre los grupos marxistas y los grupos socialistas no-marxistas? Cabe señalar que esta alianza no constituiría en forma alguna un frente de clases, tremenda confusión que sufren constantemente los grupos marxistas. Sería un verdadero Frente Revolucionario que, en la medida que el proletariado vaya
    adquiriendo «conciencia para sí», podría convertirse en la Vanguardia Revolucionaria del Pueblo.
    b) Como no sería una alianza de clases, no puede formularse sobre puntos mínimos. Exige una teoría revolucionaria del poder.
    c) ¿Podemos formular una teoría común, que responda a la ciencia marxista y a la realidad social, con la cual marchemos juntos hasta la toma del poder y aún más allá?

    Para llegar a establecer si podemos formular una teoría revolucionaria común, proponemos comenzar con el análisis de los siguientes puntos:
    A) Condiciones objetivas y subjetivas de la realidad Bocial.
    B) El sindicalismo actual. Posibilidades de construir un sindicalismo revolucionario a partir de la experiencia de la C.G.T. de los Argentinos.
    C) La estructura del Frente Revolucionario.

  • A. 1 — CONDICIONES OBJETIVAS DE LA REALIDAD SOCIAL
  • Al no existir posibilidades para la existencia de una democracia burguesa, cabe preguntarse si la oligarquía, la burguesía dependiente y el imperialismo pueden formular una teoría económica respaldada por el ejército que, sin responder a las exigencias populares, establezca una estabilidad financiera y una especie de normalización, en un determinado nivel de consumo, de la miseria, la desocupación y la explotación de la fuerza de trabajo de los trabajadores.
    En tal sentido, creemos que el plan de Krieger Vasena es el único posible para el cumplimiento de tales fines y que ningún nuevo ministro puede modificarlo sustancialmente. Sin embargo, los hechos que se van produciendo demuestran que el plan de Krieger Vasena está cada vez más lejos de los objetivos propuestos. Antes de los episodios de Córdoba observábamos los siguientes síntomas de resquebrajamiento:
    1° Pérdida de mercados exteriores y, en casos como el del trigo, competencia desleal de EE.UU.
    2° Aumento sostenido del volumen de mercadería adquirida en el exterior, en especial EE.UU., con quien estamos comprometidos a comprar de conformidad a las exigencias establecidas en cada préstamo que nos es otorgado.
    3° Dominio cada vez más pronunciado del crédito bancario por el imperialismo, a través de la desnacionalización de los bancos. Simultáneamente, apropiación de sectores industriales nacionales (tabaco, petroquímica, metalurgia, textiles, bancos, etc.).
    4° Continuado aumento del ritmo de quiebras de empresas comerciales e industriales.
    5° No han podido superarse las crisis vitivinícola y azucarera.
    6° Se ha recurrido a un plan vial intensivo para paliar transitoriamente la depresión económica. Al borde de la suspensión de todos los trabajos, el gobierno se vio obligado a efectuar un importante aumento en el precio de la nafta.
    7° La mayoría de las empresas de servicios públicos aumentó sensiblemente sus precios. También subió el precio de los productos alimenticios y el de los medicamentos.
    8° Se continúa estimulando artificialmente la industria de la construcción, que fabrica viviendas fuera del alcance de los trabajadores y la pequeña burguesía. Mientras tanto, el vencimiento de la ley de alquileres, que se opera en diciembre del año próximo, se cierne sobre la población. 9° La distribución del ingreso nacional es cada vez más injusta. En 1949, el 40 % fue distribuido entre los capitalistas y el 60 % entre los trabajadores. En 1960 se invirtieron los términos. En 1967 correspondía el 63 % al capital y el 37 % al trabajo. En estos momentos, menos del 10 % de la población percibe más del 50 % del ingreso nacional. 10° La disminución del nivel de vida del pueblo se produce en forma constante y permanente en los últimos años, estando ya los salarios en el interior y en muchas ciudades en menos del 50 % de la capacidad adquisitiva al 28-6-66. A esta situación es preciso añadir síntomas nuevos después del Cordobazo: 1° Mantenimiento artificial del valor del peso, mediante el egreso del Banco Central de más de 100 millones de dólares volcados al mercado de divisas. 2° Fracaso del presupuesto, con un déficit mayor que
    el previsto para el corriente año. 3° La producción industrial se mantuvo, pero las ventas disminuyeron. La acumulación de stocks denunciada por la Unión Industrial prologa la eliminación de horas extras, suspensiones y despidos en el sector privado. 4° Los precios aumentaron a un ritmo aún más intenso. 5° El desprestigio del gobierno es irreversible. La acción amenazante y represiva del Ministro de Interior acentúa la indignación popular. 6° La acción policial ha llegado al nivel más bajo de toda su historia en la opinión popular. Las muertes y torturas discrecionales están llevando a su punto máximo la indignación del pueblo. 7° Los partidos políticos acuden a los cuarteles en busca de un golpe salvador, o intentan una sorprendente e injustificable negociación con el gobierno.
    Consideramos que la elocuencia de la simple enumeración de los hechos precedentes nos exime de cualquier consideración sobre la naturaleza de las condiciones objetivas de la realidad nacional.

  • A. 2 — CONDICIONES SUBJETIVAS DE LA REALIDAD NACIONAL
  • Las acciones populares que empezaron en Corrientes y culminaron en Córdoba tienen algunas características de espontaneidad, pero no lo son totalmente. Su eclosión fue preparada por la continua propaganda y acción de los grupos que ha sido dado llamar Nueva Oposición: la CGT de los argentinos, el M.A.R. y la Tendencia Revolucionaria Peronista, a quienes debe agregarse la acción de comandos independientes.
    Las acciones de lucha y enfrentamiento con la policía y el ejército tuvieron elementos mínimos de organización sindical y estudiantil. No se dispuso de armas ni de organización militar. No obstante ello, la policía fue ampliamente superada y el ejército no sacó a la calle solamente a conscriptos, sino que acudió también a tropas especializadas.
    En las horas decisivas de Tucumán, Corrientes, Rosario y Córdoba, los trabajadores y estudiantes perdieron todo temor a las consecuencias, incluso la muerte, enfrentando a la policía y al ejército con piedras.
    En la Capital y Gran Buenos Aires, los trabajadores tomaron el camino de la huelga, que ofreció las características de ser masiva, superar las direcciones sindicales reformistas y tener un amplio contenido de solidaridad con las violentas reacciones populares del interior.
    La intervención de la clase obrera en los sucesos de Córdoba cambió las relaciones de fuerza, el nivel de violencia y los objetivos de la lucha. Quedó demostrado que también en nuestro país la clase obrera es el motor fundamental del proceso revolucionario.
    La nota saliente de los acontecimientos fue que los trabajadores y estudiantes jugaron sus organizaciones, su libertad y su vida por la liquidación del gobierno, con constantes expresiones centra la continuidad del sistema capitalista.
    Los acontecimientos sorprendieron a los grupos revolucionarios y se notó la ausencia de una Vanguardia Revolucionaria reconocida por los trabajadores y el pueblo.
    La espontaneidad de las masas reveló el formidable potencial del pueblo cuando reacciona y toma conciencia de sus objetivos. Hizo temblar al gobierno, derrumbó un gabinete y creó los primeros enfrentamientos serios entre las propias fuerzas opresoras. Pero también se hicieron evidentes las limitaciones: sin una Vanguardia Revolucionaria y un Ejército Popular no se está en condiciones de conquistar el poder.
    El ejército demostró claramente que, aunque no se sentía consustanciado con la línea política de Onganía, en la opción siempre se pone a favor de la represión contra el pueblo insurreccionado.
    La mediana y pequeña burguesía, que en los primeros momentos expresó su simpatía para con las reacciones populares, en cuanto éstas adquirieron formas insurreccionales se asustó y volcó su apoyo a las medidas represivas.
    La CGT de los Argentinos fue un factor de vital importancia en la creación de la conciencia revolucionaria expresada por las masas, pero no está en condiciones estructurales de reemplazar a un Partido, una Organización o un Frente Político Revolucionario.
    Los partidos políticos liberales quedaron definitivamente descolocados y separados del proceso revolucionario.
    Todo hace suponer que habrá en el futuro nuevas explosiones populares, de creciente intensidad, aunque existe un interregno de relativa tranquilidad. En nuestro país, todo un pueblo espera a su Vanguardia.

  • B. 1 — EL SINDICALISMO ACTUAL
  • En nuestros días, casi todos los países capitalistas han establecido en su Constitución y legislación especial la existencia de un factor de poder integrado al sistema: el Derecho Sindical y su correlato, el Derecho del Trabajo. Las organizaciones sindicales crecen y se desarrollan al amparo de las leyes, y en muchos casos se convierten en organismos de grandes dimensiones, con actividades empresarias extraordinariamente desarrolladas. Este proceso es particularmente notorio en los países de economía capitalista más desarrollada, como por ejemplo EE.UU. e Inglaterra. Allí, los dirigentes sindicales sostienen la política de defender la existencia legal del sindicato a cualquier costo. Apoyados en la organización de la estructura organizativa y en la complicidad estatal, procuran eficazmente eliminar la democracia sindical y perpetuarse en el poder. Las agrupaciones gremiales opositoras son jaqueadas permanentemente. Sus delegados, echados de las fábricas o detenidos. Sus dirigentes, perseguidos o comprados. Sus presentaciones electorales, saboteadas o sometidas a un fraude más o menos escandaloso, de conformidad a las necesidades del momento.
    Las organizaciones sindicales argentinas han ido adquiriendo poco a poco, precisamente, las características de las norteamericanas e inglesas: grandes empresas, manejadas por gangsters, que no se entregan totalmente pero negocian absolutamente todo con los encargados del poder político y económico. Es evidente que la estructura sindical argentina no es simétrica con nuestra condición de país capitalista dependiente, semi-desarrollado y con profunda crisis económica estructural. Pero nos guste o no, la realidad es así, y si no se adapta a nuestras teorías debemos modificar nuestras teorías si aspiramos a modificar la realidad. La realidad sindical argentina no se asemeja a la Revolución Rusa y menos a la de la Revolución China. Tampoco es igual ni parecida a la de Chile, Uruguay, Cuba, Bolivia o Argelia. Tiene más similitud con EE. UU. o Inglaterra.

  • B. 2 — POSIBILIDADES DE UN SINDICALISMO REVOLUCIONARIO
  • La realidad sindical argentina está afectada infra-estructuralmente por la profunda crisis del sistema económico del país. Y este hecho impide al régimen soportar el pluralismo clásico del liberalismo burgués expresado por la lucha electoral y el sindicalismo reformista. La verticalidad inaugurada por Onganía necesita un sindicalismo de consentimiento, expresado con el eufemismo de la participación. Pero su contradicción principal en este terreno se da porque ese sindicalismo de buena letra necesita ser representativo para que el sistema funcione. Y esa contradicción estalló en marzo de 1968. durante el Congreso Normalizador Amado Olmos, apañado por San Sebastián para hacer propicio el triunfo de la corriente participacionista. En ese momento el mayor Bernado Alberte, por aquel entonces delegado del Gral. Perón, consiguió unir a jóvenes dirigentes sindicales peronistas junto a dirigentes de sindicatos intervenidos de distintas ideologías y a dirigentes independientes que no habían jugado nunca en la tradicional trenza. El resultado fue el surgimiento de la CGT de los Argentinos, con Raimundo Ongaro como Secretario General.
    Raimundo Ongaro, pese a su juventud, es un viejo luchador peronista del gremio gráfico. Al llegar a la Secretaría General de la CGT acababa de ganar, si bien ror estrecho margen, las elecciones a Secretario General del gremio gráfico. Es peronista y cristiano. Tiene la mística del hombre puro. Siente además la fuerza revolucionaria de otro místico: el Che Guevara, y también de Camilo Torres. Al frente de la CGT de los Argentinos ha sufrido un acelerado proceso de depuración en sus concepciones políticas, como sugiere el análisis de los hechos.
    En los primeros momentos intentó recomponer la escindida CGT, para responder a la inquietud de las bases y enfrentar más eficazmente, según su concepción de entonces, las medidas del Gobierno que había desmantelado las conquistas laborales. Es cierto que en los primeros momentos no mantuvo una conducta exclusivamente clasista. Al dar los primeros pasos, la CGT de los Argentinos estuvo acompañada por algunos empresarios clasificables en nuestra difusa «burguesía nacional». Asimismo los partidos políticos liberales, buscando el golpe, creyeron encontrar en la CGT de los los Argentinos un importante respaldo a sus ambiciones. Así vimos desfilar por ella a Illia, Balbín, demo-progresistas y hasta conservadores.
    A poco de andar, Ongaro buscó desarrollar una lucha en defensa de los intereses profesionales de los trabajadores y en contra del gobierno causante del drama proletario y de la entrega de la riqueza nacional al imperialismo. Y es cierto que en los primeros discursos y proclamas planteó la vuelta a la normalidad constitucional.
    En esta primera etapa, junto a los partidos políticos se llamó a actuar en la CGT de los Argentinos a los estudiantes y la Iglesia. Fue característica, asimismo, una aguda línea maccarthista no sólo contra el Partido Comunista sino hasta contra los grupos de la nueva izquierda y los militantes peronistas revolucionarios.
    Por ese entonces comenzó a lograr crecientes éxitos en el interior, al agregársele numerosas delegaciones regionales. En la Capital, después de unos meses de vacilaciones comenzó a recibir el aporte de las agrupaciones gremiales opositoras a los gremios azopardistas y participacionistas.
    Siempre dentro de esta etapa, la CGT realizó actos y proclamó llamamientos que no lograron cristalizar en un programa, ni lograr la concreción de una huelga general, ni obtener siquiera huelgas parciales de importancia. Con excepción de los trabajadores petroleros, que realizaron una huelga dentro de los moldes clásicos y fracason.
    A medida que Ongaro se fue estrellando contra los muros de la legalidad sindical fue radicalizando su acción, sus discursos y proclamas. A poco de andar, no sólo se enfrentó contra el gobierno sino también contra los dirigentes traidores y dialoguistas e inició en forma creciente formulaciones claras contra la naturaleza del orden social, político y económico existente. Por ese camino fue adoptando actitudes cada vez más clasistas, y paradójicamente fue perdiendo sindicatos con personería que no estaban dispuestos a jugar sus privilegios legales en una lucha frontal. Asimismo, los partidos políticos liberales se alejaron de la CGT de los Argentinos, que fue adquiriendo fama de adoptar peligrosas actitudes de izquierda y de desprecio por las salidas electorales. Y los empresarios de la burguesía nacional tampoco concurrieron más. Comenzaban a asustarse.
    Pero tampoco los obreros concurrieron masivamente a la CGT de Paseo Colón. Los actos se realizaron con muy pocos trabajadores de base y mayoría de estudiantes y militantes de agrupaciones políticas revolucionarias.
    La reacción de Ongaro en esos momentos estuvo determinada por su condición de obrero, por su instinto de clase que lo llevó a buscar a sus hermanos, acudiendo a las bases. En sus viajes a Tucumán, Santa Fe y Córdoba lo recibieron multitudes y se puso al frente de todas las luchas. Ante el asombro de todos, las bases respondieron a su llamado y provocaron una insurrección y dos huelgas generales inolvidables. Todo ello fuera de la esfera sindical, con planteos políticos como su carta del 28 de mayo de 19G9, donde dice: «La clase trabajadora tiene como misión histórica la destrucción hasta sus cimientos del sistema capitalista de producción y distribución de bienes».
    Sin embargo, a pesar de la evolución palpable y concreta en la acción y contenido de la CGT de los Argentinos a través de su corta existencia, desde algunas organizaciones parten críticas hacia la conducta de Ongaro, de las cuales hemos elegido las tres más importantes para analizar:
    Primera crítica:
    Se cometieron graves errores en el manejo de la huelga de Fabril Financiera. Es probable que Ongaro haya cometido graves errores en la huelga de Fabril y que las críticas que se le hacen sean correctas. Sin embargo, cabe señalar que conflictos como el de la Mercedes-Benz, dirigidos por los compañeros que critican a Ongaro, adolecieron de las mismas
    fallas. No hay duda de que Ongaro prefirió la gran batalla nacional (Tucumán Rosario, Santa Fe, Córdoba), que atender concretamente la huelga y darle el contenido correspondiente. Los acontecimientos le han dado la razón a Ongaro, porque las posibilidades revolucionarias se produjeron fuera del esquema sindical, pero es indudable que corresponde una seria autocrítica sobre el desarrollo y el resultado final de la huelga.
    Segunda crítica:
    La CGT de los Argentinos no organizó las bases. Ongaro no organizó las bases porque la CGT de los Argentinos no es una organización política, y sólo puede actuar a través de los sindicatos adheridos, las agrupaciones gremiales y las agrupaciones políticas. Por otra parte, aunque las bases no estaban con Paseo Colón. Ongaro tuvo el mérito excepcional de ir hacia ellas sin empañadas con promesas populistas. Les destruyó toda ilusión reformista, electoral o golpista, y sólo les ofreció las barricadas y la insurrección.
    Tercera crítica:
    Negoció con los negociadores de Azopardo. Después de Rosario y Córdoba, Ongaro se enfrentó con el problema más grande que debió afrontar la CGT de los Argentinos: El interior, que había combatido contra la policía y el eiército que traía detrás suyo a 22inuertos. exieía la unidad con AzopaHo. En el nropio~Comité Central Confederal y en el Consejo Directivo esa propuesta encontró eco. Sería falso decir que se quedó solo, pero casi, pese a la presencia de navales, farmacia, impositiva y otros. Acorralado, jugó una maniobra brillante: aceptar la negociación pero poner como condición previa la huelga general y un plan de lucha frontal. La CGT de Azopardo demostró entonces claramente que quería seguir negociando con el gobierno. En un gesto de audacia, antes de declarar la huelga general del 19 de julio Ongaro pronunció un discurso rompieréo todas sus lanzas contra el reformismo. el golpismo, el electoralismo y el populismo, colocándose dentro de una ideoloeía anti-capitalista y planteando como única alternativa la lucha revolucionaria.
    Algunas reflexiones finales:
    Cualquiera sean las formas que adopte el sindicalismo revolucionario para realizar su acción y propaganda en el futuro, del estudio y comprensión de los hechos que vivió la CGT de los Argentinos hasta su intervención surgen por lo menos los siguientes rasgos principales:
    a — La acción más eficaz se desarrolló fuera de los planteos sindicales clásicos. Las consignas fueron políticas y los hechos demoledores.
    b — Hay una contradicción entre sindicalismo revolucionario y agitación gremial legalista, dentro de las reglas de las personerías jurídicas, las cuentas corrientes bancarias y los edificios sindicales.
    c — Dentro del campo sindical actúa como peligroso enemigo el reformismo de los burócratas de siempre. Su neutralización será tarea sumamente importante para continuar con la tarea de politización y agitación de masas.
    Jamás debe abandonarse la lucha por las reivindicaciones en manos del enemigo. Si la misma se realiza con sentido clasista, simultáneamente se agudizan las contradicciones del régimen. Pero la lucha por las reivindicaciones, para ser revolucionaria, debe plantearse con nuevos métodos, en cuya elaboración la experiencia de la CGT de los Argentinos es invalorable.
    Una inmensa red de comandos clandestinos debe enlazar las fábricas, los talleres y otros lugares de trabajo con los barrios y villas donde vive el proletariado. Se debe atacar con todos los medios al alcance a la burguesía dependiente y a la oligarquía en lo que más le duele: su afán de ganancia sin límites.
    Los comandos clandestinos podrían converger en la formación de agrupaciones gremiales, también clandestinas, pero a condición de no centrar su acción exclusivamente en la oposición al Sindicato legal. La acción revolucionaria, el análisis y discusión políticos, la formación integral de sus militantes como cuadros revolucionarios debe presidir su estrategia. Agrupadas por provincias y regiones, las agrupaciones gremiales clandestinas basadas en comandos de acción revolucionaria deben formar la tendencia revolucionaria sindical que debe cubrir todo el país. Unidas a los estudiantes politizados, los intelectuales revolucionarios y a las organizaciones políticas revolucionarias, las agrupaciones gremiales clandestinas pueden conferir a cada conflicto un objetivo doble: las reivindicaciones inmediatas y la marcha política hacia el poder.
    En la medida que la CGT de los Argentinos siendo la bandera de la resistencia sindical, debiera ser la coordinadora natural de todas las luchas sindicales nacionales.. La tendencia sindical revolucionaria deberá jugar un papel trascendental dentro de la Central Obrera clandestina, presionando para que tome una línea cada vez más clasista, apoyando a los dirigentes insobornables y atacando a aquellos que claudican.

  • C — LA ESTRUCTURA DEL FRENTE REVOLUCIONARIO
  • Debemos intentar sin pérdida de tiempo la construcción de un Frente Revolucionario. La siguiente es una enumeración aproximativa de aquellas fuerzas sobre las que podría estructurarse un Frente Revolucionario.
    1) El Ongarismo, que constituye la aglutinación del proletariado peronista con más conciencia revolucionaria y que, aunque no posea aún una estructura orgánica respetable, ofrece innegables perspectivas futuras.
    2) El Peronismo Revolucionario: La Tendencia Revolucionaria Peronista, las Agrupaciones Revolucionarias Peronistas y todos los otros grupos peronistas que se pleantean con claridad y valentía la construcción de una sociedad socialista y la necesidad de llegar a ella por la lucha revolucionaria.
    3) Los sectores cristianos revolucionarios que adoptan idéntica posición.
    4) Los partidos marxistas, que sostienen que en las actuales circunstancias no les queda a los trabajadores y al pueblo otra salida que la lucha revolucionaria.
    5) Los estudiantes, intelectuales y artistas radicalizados los marxistas sin partido y todos aquellos que, provenientes de otros partidos, estén resueltos a incorporarse a la lucha. La constitución de este frente crearía una alternativa nueva en el país, un importante cambio en las relaciones de fuerza, una esperanza de acción positiva a los trabajadores y al pueblo, el más serio enfrenamiento con el régimen, con la burguesía dependiente y el imperialismo. Pero su constitución exige una estrategia común de poder, aunque podría iniciarse con una coordinación de esfuerzos, en la seguridad de que en los caminos de la lucha revolucionaria se irán eliminando las diferencias.
    Por los combates heroicos librados en mayo.
    Por los que murieron en las barricadas rebeldes, bajo
    la bandera común de la Liberación Nacional.
    Por la unión revolucionaria, para el triunfo del Pueblo.
    Por la Patria, hasta la muerte.
    Luis B. Cerrutti Costa
    8 al 17 de Octubre SEMANA DE LUCHA C.G.T. de los Argentinos

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