Hacía ya doce años que la Argentina no vivía un verano tan caliente. En enero de 1959 la ocupación del Lisandro de la Torre, como ahora la de Fiat, hizo vibrar todo el país; llevó un gobierno a la crisis, catalizó al pueblo. Pero estas dos ocupaciones, a pesar de las similitudes, representan dos momentos bien diferentes del proceso; si el Lisandro de la Torre, a pesar de la solidaridad combativa y espontánea de la población, mostró una clase obrera en reflujo, vencida gracias al jaqueo conjunto de la represión frondicista y la traición de las direcciones sindicales, el caso Fiat nos presenta una cara totalmente opuesta; ahora los jaqueados son, y cada vez más, el régimen y sus representantes gremiales, y los trabajadores protagonizan un ascenso, una marea revolucionaria de la que ya nadie ni nada podrá hacerlos retroceder.
La conmoción que provocan los obreros de la Fiat se hace sentir a través del miedo y la prepotencia de toda una serie de declaraciones de juntas y cámaras patronales, de editoriales tipo “LA NACIÓN” y “LA PRENSA”. La consigna patronal es clara: no se puede permitir una nueva ocupación de Fiat, el gobierno debe reprimir. La presión ejercida por la empresa es enorme, llegando a que alrededor de dos mil jefes militares, funcionarios, directivos empresariales y demás “dueños de la vereda” recibieran colecciones de volantes y periódicos del Sitrac y de otras organizaciones revolucionarias, las que indicaban el carácter “subversivo” del conflicto. Pero la “lucidez” que mantuvo un sector del gobierno, que resultó vencedor en la puja interna que se sucedió, obligó la temporaria capitulación de los directivos de la Fiat. Esta última, cebada por una rapacidad que hace mucho que no conoce freno alguno, no percibió quizá las consecuencias que tendría mantener el enfrentamiento. Lanusse-Ferrer-Bas ven esto con mayor claridad; el juego del gobierno, que se intenta disfrazar con un cómico “antimonopolismo” fue claro: defender los verdaderos intereses de la patronal en su conjunto, a pesar de que el vértigo de la rapiña de la Fiat, le llevaran a oponerse a esta solución. Otro de los aspectos clave de este acontecimiento es que en este conflicto se enfrentan dos sectores particularmente radicalizados de la sociedad argentina; por un lado una empresa entre las más fuertes económicamente y cuyo poder político está garantizado por una serie de maniobras de corrupción que ilustramos en una de las notas aquí publicadas; por el otro, un sindicato cuya combatividad ha sido ya repetidas veces demostrada, en la calle como en la fábrica, sindicato con una dirección revolucionaria, no sólo surgida de las bases, sino que ha sido el producto de una larga y difícil lucha contra la patronal, la burocracia y el gobierno. De alguna manera, en la medida en que representa una situación límite, esta confrontación revela el futuro del proceso revolucionario argentino.
Por otra parte, la forma en que han actuado las tendencias que en diversa medida comparten la dirección del Sitrac, muestra a las claras que la lucha es el único medio de superar los sectarismos y la que en su desarrollo constituye y consolida el bloque revolucionario. Las organizaciones políticas revolucionarias han logrado una doble victoria; por un lado contra la patronal y por otro, en el camino que lleva a la auténtica unidad; a la unidad combatiente, a la unidad en la lucha.
Un detalle no menos importante es la correlación que se ha comenzado a dar entre los dos pies de nuestra lucha revolucionaria, los grupos armados y el movimiento obrero revolucionario, que ya se había manifestado en otras ocasiones recientes y que en este caso lo ha hecho en la ocupación por el ERP de la guardia de Fiat (21/12/70), los mensajes de solidaridad a la huelga de hambre enviados por las FAL, ERP y por los presos acusados del copamiento de La Calera, por un lado, y por el otro por la intención de agrupaciones como el Peronismo de Base a engarzar su acción política con la acción de las distintas vanguardias armadas.
Publicamos entonces aquí varios materiales con respecto a este conflicto. En primer lugar algunas notas taquigráficas de una conversación con obreros de la Fiat, las que, en la medida de lo posible, hemos preferido publicar sin ninguna modificación; un artículo del boletín N º 1 del Sitrac que muestra el alto nivel de conciencia revolucionaria de estos compañeros, un volante del Peronismo de Base, y por separado, en la nota económica, una radiografía de la empresa.
Mateo de la Calle.

  • El conflicto de enero de 1971
  • Los problemas comienzan cuando la empresa, que no tiene otro propósito que destruir la conducción combativa de los trabajadores, para manipular fácilmente su explotación, despide a los compañeros Palada, Yáñez (delegados) y Castro. El SITRAC responde a esto con un PLAN DE LUCHA. En el lapso de tiempo que transcurre hasta mediados de enero reina una evidente tensión debido a la respuesta combativa de nuestros compañeros y la esperada nueva ofensiva de la empresa Fiat Concord. Esta se desata el día jueves 14 cuando son despedidos ahora siete compañeros más: Torres, Bizzi, Flores, Vargas, Paz, Giménez y Zigampa (miembros de la C.D. y delegados), este último había sido ya sancionado el mes anterior por defender el salario y la salud de unos compañeros.
    La respuesta del SITRAC no se hace esperar: horas después, en la confluencia del primero y segundo turnos se decide la OCUPACIÓN DE FÁBRICA con rehenes y dispositivo de seguridad para la defensa. Son tres mil compañeros en pie de guerra. Ante la ocupación la Empresa pide al gobernador Bas la represión inmediata de los trabajadores, es decir, pide palos, gases y balas para los explotados que la enriquecen, pero Bas se niega. La Empresa recurre entonces al presidente míster Levingston y éste responde. En efecto, mediante el ministro del interior Cordón Aguirre comunica a Bas que si antes de las horas del viernes el SITRAC no libera a los rehenes la provincia sería declarada “zona de emergencia”, pero Bas se enfrenta al mismo Levingston, se niega y contramenaza con su renuncia. Es que su política es la del apaciguamiento, es que sabe que puede producirse un nuevo CORDOBAZO, y tiene razón, SITRAC no está solo, el día 15 recibe el apoyo de SITRAM, Perkins, Perdriel, Santa Isabel y Thompson Rameo, que abandonan el trabajo, sectores marchan hacia Fiat, algunos hasta pueden entrar. Bas sabe que el peligro de la guerra está latente y se niega a intervenir. Se produce así una crisis interna en el gobierno, parece que Levingston no tiene fuerza para decretar la intervención con que amenazó, y se manifiesta que hay otra línea que se le opone y que se impone finalmente, la compuesta por Lanusse, Ferrer y Bas, la conciliadora.
    Todo esto no hace sino fortalecer a los compañeros del SITRA, quienes advierten pronto la contradicción entre el gobierno cordobés y la empresa, y entre dos sectores del gobierno nacional. Finalmente triunfa la lucha del SITRAC cuando comunicándose telefónicamente el Secretario General Macera y el asesor del gremio Dr. Curutchet con el ministro Ferrer, este promete la reincorporación de los despedidos como paso previo a la etapa de conciliación obligatoria que impone el gobierno a la Empresa. Por cierto que la cuestión no ha quedado definitivamente resuelta, pues la Empresa no quedó nada conforme y ya manifestó que concluido el período de conciliación proseguirá su ofensiva. Y aquí hay una nueva contradicción, una de las tantas que caracterizan el régimen dictatorial y explotador de Levingston, entre el mismo gobierno y una poderosa empresa extranjera.

  • El conflicto de mayo de 1970
  • Antes del 65 se habían producido conflictos, a raíz de ellos hubo despidos; en general las bases manifiestan ya su disconformidad.
    En el 65 surge un nuevo conflicto. Las bases adoptan una posición combativa. Se TOMA LA FÁBRICA, pero de manera espontánea y desorganizada; interviene la policía que dispara sobre los obreros. La toma fracasa.
    De ese conflicto aparece Lozano, y forma una Comisión Directiva. Ese mismo año Fiat pide la introducción del Sindicato, que era independiente (y lo sigue siendo) en la U. O. M. En ese pedido intervienen también Montealegre y Ordoz los que, según datos de los compañeros, cobraban en esa época $ 55.000.
    En el período del 65 al 70 se mantiene Lozano y su C. D. Sus actitudes y acciones son las de un traidor a las bases y colaborador de la empresa. Es decir, Lozano es en Córdoba lo que Ordoz en Bs. As.
    Las bases se rebelan y organizan. El 23/3/70 designan en una Asamblea una Comisión Provisoria (actual Comisión Directiva) paralela a la de Lozano quien pese a ser repudiado no quería renunciar. Lozano quería a toda costa hacer firmar el nuevo convenio —una nueva traición— el que había sido rechazado ya en tres Asambleas Generales.
    A mediados de mayo los compañeros realizan una toma de fábrica prevista. Era la primera medida de fuerza luego de 5 años. Se postuló como único y fundamental objetivo de la toma la DESTITUCIÓN de Lozano y la C. D.
    La toma duró desde el jueves 14 de mayo a las 15 hs. hasta el sábado 16 a las 9 hs.
    Las peticiones que debieron aceptar los empresarios para llegar al acuerdo fueron:
    1) Destitución de la C.D.
    2) Reconocimiento de la empresa de la Comisión Provisoria.
    3) Reconocimiento de la empresa de que en la planta no había daños ni perjuicios.
    4) No tomar represalias de ningún tipo.
    5) Que los rehenes no sufrieron daños.
    6) Urgente llamado a elecciones limpias y controladas. . . .
    7) Cuando terminó la toma se puso todo en su lugar y se limpió todo.
    Señalemos por último que la propaganda que se hacía en la toma, no era directamente contra la empresa sino contra la C.D.; pero esto como política que respondía a la conciencia, de que si bien el verdadero enemigo y causa real es la patronal o más precisamente el sistema, este régimen dictatorial y antinacional, vendepatria e impuesto por la fuerza, en la lucha contra el mismo necesita para ser efectiva, el logro de ciertos triunfos previos como lo fue aquí la imposición de una C.D. que responda a la voluntad de las bases.

  • Volante del Peronismo de Base
  • Compañeros:
    Los peronistas de Base de FIAT Concord, creemos que esta medida tomada hoy —preparada por un ya largo proceso de provocaciones por parte de la patronal, debe ser bien analizada por todos nosotros.
    1) La toma de fábrica es, además de una medida de lucha que expresa alta combatividad, el acto de recuperación de lo que es nuestro, lo que ha sido construido con nuestro sudor y sacrificio. En cada toma nos adelantamos un poco en lo que será el final de esta lucha: la recuperación total de lo que nos ha sido expropiado por la oligarquía y el imperialismo: Nuestro trabajo; los medios de trabajo y sus frutos.
    2) La toma de fábrica nos debe servir para consolidar nuestra organización de bases, fortalecernos por abajo, aclarar nuestras ideas en la discusión fraternal entre compañeros. Nosotros ya habíamos planteado anteriormente que un sindicato con dirección clasista y revolucionaria tiene sus límites porque la patronal y el gobierno no lo pueden permitir, por el ejemplo que da a todo el resto de la clase obrera; Por ello debíamos prepararnos para aguantar la represión, para que nuestra fuerza y claridad siguieran en la clandestinidad; por eso es imprescindible la Organización política de las bases.
    La primera medida es desenmascarar claramente a los cabrones que les hacen el juego a estos gringos chupasangre, los cogotes blancos chupamedias, los serviles guardias directamente defensores de estos gringos usurpadores.
    3) Debemos tener claro que esta lucha es larga. Que ningún combate es el definitivo. Nuestra lucha no es sólo por migajas; es hasta la liberación definitiva tras la toma del poder por la clase trabajadora y el pueblo explotado para realizar una Patria Libre, Justa y Soberana, una Argentina sin opresores ni oprimidos, es decir la Revolución nacional y socialista. El general Lanusse —como vocero de las clases dominantes —ya nos ha declarado la guerra y nosotros no podemos dejarnos apabullar, dejándonos atropellar, quedándonos con la cabeza baja. Debemos plantearnos .nuestra forma de lucha, que por supuesto no ha de ser enfrentarnos cuando no tenemos fuerzas suficientes. Debemos golpear donde duela y cuando duela, donde el enemigo es débil y poco a poco, junto a las vanguardias armadas como los Montoneros, FAP, ERP, FAL, MRA, iremos desgastando el régimen, iremos destruyendo a este sistema por todos lados. No debemos bajar la guardia nunca. Si Lanusse nos ha declarado la guerra de los imperialistas y capitalistas, nosotros declaramos la guerra revolucionaria. Utilizando toda nuestra posibilidad como Pueblo, desde todos los puestos de lucha y haciendo trabajar el “marote”, la viveza, que es la única forma de vencer a la fuerza brutal que nos oponen.
    Por eso esta toma es un punto, es un paso, es una de las formas que tienen la lucha del Pueblo y la clase trabajadora para recuperar el poder.
    FIAT ha dado su ejemplo al combatir las direcciones sindicales traidoras, las que bajan sus cabezas ante el poder de nuestros enemigos y se venden, los que nunca confiaron ni confían en las fuerzas de la unión y la solidaridad de clase. Nosotros compañeros, como peronistas de base no dejaremos de hacer la punta en contra de las patronales, la burocracia, la opresión y el imperialismo; nuestro lugar no está en la mesa de negociaciones. Sigue estando como hasta ahora en la calle, en la fábrica, en los ingenios, en la lucha por la organización de la clase obrera y una dirección consecuente revolucionaria para lograr una sociedad mejor, nueva, sin verdugos ni explotadores y si ahora debemos quemar la fábrica con los gringos adentro, lo haremos: 2.500 voluntades son suficientes para continuar la lucha.
    Organizarse desde abajo para liberar la Patria
    Revolución o muerte
    Libres o muertos, nunca esclavos
    Caiga quien caiga cueste lo que cueste
    Peronismo de base

  • Para tomar una fábrica se necesita …
  • La acción estaba planeada. Para efectivizarla se realizó una Asamblea con dos turnos decidiendo inmediatamente el cierre de las salidas con toda la gente que había en su interior. Los compañeros nos relatan que unos 15 días antes se había realizado la toma de Pedriel, por lo que pudieron asimilar los aspectos positivos de la misma. Cerradas las puertas se tomó la guardia a la que se desarmó y no se le permitió intervenir ni salir. Se tomaron luego los rehenes (personal empresario, etc.). Se los encerró amontonados en piezas pequeñas y con pocas sillas, sin comunicación externa como no sea mediante los compañeros que se encargaban de su vigilancia. En cuanto a la alimentación se les daba la misma comida y bebida que la de los obreros. Entre los rehenes algunos quisieron hacerse los “duros” o bien pretendían ignorar todo lo referente a la C. D. Citemos un ejemplo: Uno de estos “capos” luego de intentar aparecer como benévolo dijo a uno de los compañeros más activos “bueno muchachos, no vaya a ser que se me acabe la paciencia”, a lo que el compañero respondió llevándolo a la puerta y mostrándole el dispositivo de seguridad montado en la toma (que luego describimos) o sea, tanques de nafta, etc. al tiempo que le decía: “vea lo que le puede pasar a la fábrica y a Ud. si se nos acaba la paciencia a nosotros”.
    Dispositivo de seguridad para la defensa: Se colocaron tanques de nafta a lo largo de todo el perímetro de la fábrica comunicados con mechas para la explosión inmediata en caso necesario. Se levantaron barricadas con los elementos más pesados en todos los accesos. Se puso en la puerta una grúa inmensa para defensa en caso de emergencia. Había también compañeros provistos de gomeras gigantescas hechas con horquetas de hierro para tirar “molotov” a unos 50 metros de distancia. Y en suma todo elemento a mano que sea efectivo. Se organizaron puestos de guardia, para los que se fabricaron casillas de madera con capacidad para 10 personas, dispuestos a 50 m. entre sí (es fundamental que se puedan ver o hablar entre sí). Estos puestos es necesario que se mantengan permanentemente en base a un organizado relevo. También se formó una lista con los compañeros que estaban en cada puesto.
    También se formó un cuerpo de ronda permanente, que cargaba un tanque vacío que servía de bombo. Fue un factor psicológico importante para mantener la tensión. Se estableció un cuerpo de vigilancia interno y otro de control de los puestos.
    Provisiones: Tenía el encargado del comedor de fábrica, que luego debió ser presionado pues intentó una suba de precios. En cuanto al apoyo externo, en este aspecto, había sido preparado, y se formó también una comisión de recepción de víveres. Se prohibió la entrada de bebidas alcohólicas.
    Patrullaje: Se utilizaron los elementos de comunicación que usa la misma guardia.

  • Boletín de SITRAC
  • Muchos compañeros, guiados por las más sanas intenciones, se preocuparon por saber qué pensaban y qué buscaban los miembros de la Comisión Directiva.
    ¿Cuál fue la respuesta del SITRAC?
    En primer lugar saludamos entusiastamente a todos los trabajadores por el interés, la preocupación y la sinceridad que tuvieron, al manifestar sus dudas.
    Para defender los intereses de nuestra clase social teníamos un solo camino a seguir: determinar quiénes son nuestros enemigos. Entonces dijimos: La patronal, la dictadura y los burócratas sindicales, llámense participacioncitas, colaboracionistas, los 8, los 25, los 23, etc., etc., ¡son nuestros enemigos! No obstante, algunos compañeros nos sugirieron que no hiciéramos política en el sindicato. Esto nos pareció insulso, pero pensamos que debíamos dar una explicación que nos posibilite una mayor comprensión del problema. Para ello hacemos el siguiente análisis:
    El hombre es un ser esencialmente político, y ha hecho política desde épocas muy remotas, y continuará haciéndola porque la política es una actividad humana. De ahí, entonces, que todos tengamos necesariamente una política frente a cada circunstancia donde debamos adoptar una actitud determinada.
    Para que esto no parezca un simple juego de palabras, trataremos de demostrarlo con hechos concretos en donde los trabajadores puedan comprobar la veracidad de lo que decimos. La empresa tiene su política: producir más y pagar menos. Para eso intenta domesticar a los sindicalistas y ponerlos a su servicio, o, si no puede, busca todas las trabas posibles para impedirles su accionar hasta que se den las circunstancias favorables para despedirlos. De esto existen ejemplos muy claros, como en los años 60, 62, 65, etc. El gobierno tiene su política: entregar el país y propiciar la explotación de los trabajadores. Para eso, suprime las conquistas laborales, interviene los sindicatos, reprime, encarcela, mata.
    La burocracia sindical tiene su política: usar los sindicatos de los trabajadores para su propio beneficio. Y para eso, frena las luchas, y cuando las bases los desbordan, entregan el movimiento a la patronal y al gobierno. Y en el fondo, toda la política de la burocracia sindical, llámese 62 organizaciones, MUCS, o como sea consiste en la complicidad con el sistema que nos explota. Pero de seguro que ninguna de ellas responde a los intereses de los trabajadores.
    Y esa es la razón por la cual nosotros debemos ver cuál es la política que debemos adoptar que no sea sectaria, ni partidista, sino que contemple las necesidades de nuestra clase social.
    Es evidente que tanto al gobierno, como a las empresas les preocupa y molesta que los trabajadores puedan comprender cuáles son las verdaderas causas del empobrecimiento de nuestro país y su dependencia cada día mayor. Pues en la medida que los trabajadores conozcan quienes forman el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, y que además, se den cuenta de que por cada dólar que nos prestan devolvemos cuatro, en la medida en que eso se comprenda, existe la posibilidad de pelear para evitarlo. Claro está que para conocerlo, es necesario tener una política.
    Y para oponerse a que esta farsa continúe, también hay que tener una política.
    ¿Cuál es la política de los trabajadores?
    Los trabajadores queremos que el pueblo sea dueño de las riquezas de la Nación, y que nadie se apropie del fruto de nuestro trabajo, porque entendemos que nuestro trabajo debe estar al servicio de la sociedad.
    Para eso, tenemos que unirnos, fijar cuales son nuestros objetivos, y pelear para conseguirlos.

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