• LA LUNA DE MIEL ENTRE LOS LIBERALES Y EL IMPERIALISMO
  • Y aquí se ven toda una serie de cosas, el inicio de una “luna de miel” en las relaciones entre los liberales y el imperialismo.
    Me he referido simplemente a algunos de estos datos de distintas luchas, de orden económico porque a través de todo ese proceso fueron ocurriendo toda una serie de hechos de tipo político. Empezó a desatarse allí una verdadera furia liberal: empezaron a surgir una serie de consignas políticas en favor de la formación de partidos de oposición, en favor de tesis francamente antimarxistas y antileninístas, tales como la tesis de que el Partido debía dejar de ejercer la función quo debe desempeñar un Partido dentro de la sociedad socialista, y hacer un papel allí de guía, fiscalizador de algunas cosas, pero sobre todo una especie de dirección espiritual. En dos palabras: que el poder dejara de ser una función del Partido Comunista. Revisión de algunos supuestos fundamentales acerca de los cuales consiste un régimen socialista como régimen de transición hacia el socialismo y hacia el comunismo, que es el gobierno llamado de la dictadura del proletariado, os decir, un gobierno donde el poder se ejerce en nombre de una clase y contra las antiguas clases explotadoras, en virtud del cual en un proceso revolucionario no se puede dar derechos políticos, derecho a ejercer actividades políticas a los antiguos explotadores, cuyo objetivo es luchar precisamente contra la esencia y la razón de ser del socialismo.
    Comenzaron a surgir una serie de consignas y de hecho se adoptaron algunas normas, como era la “libertad” de prensa burguesa. Es decir, el derecho de la contrarrevolución y de los explotadores, y de los enemigos incluso del socialismo, a hablar y a escribir libremente contra el socialismo. Y por cierto, se fue produciendo un proceso de apoderamiento de los principales órganos de difusión que iban a parar en manos de los elementos reaccionarios. Toda una serie de consignas en la política exterior de franco acercamiento hacia las concepciones y las tesis capitalistas y de acercamiento hacia occidente.
    Claro está que todo esto iba unido a una serie de consignas incuestionablemente correctas. Fueron algunas de esas consignas las que le ganaron al movimiento de liberalización o de democratización algunas simpatías. Incluso algunos partidos comunistas europeos, enfrentados allí a sus tragedias y a sus contradicciones, empezaron a expresar que veían con simpatía el movimiento de liberación.
    Los problemas relacionados con los métodos incorrectos del gobierno, la política burocrática, el divorcio de las masas y, en fin, toda una serie de errores en relación con los cuales responsabilizaban a la antigua dirección, y se hablaba también de la necesidad de darle formas propias al desarrollo de la Revolución socialista y al sistema socialista en Checoslovaquia.
    Y así, parejamente, se iban desarrollando estas corrientes: unas justificativas del cambio y otras que transformaban aquel cambio hacia una política francamente reaccionaria. Y eso dividía las opiniones.
    Nosotros, por nuestra parte, no teníamos ninguna duda que el régimen checoslovaco evolucionaba peligrosamente hacia un cambio sustancial en el sistema. En dos palabras: que el régimen checoslovaco marchaba hacia el capitalismo y marchaba inexorablemente hacia el imperialismo. De eso nosotros no teníamos la menor duda.

  • LA POLÍTICA DE “ACERCAMIENTO” NO SE APLICA EN LOS PAÍSES REVOLUCIONARIOS
  • Los imperialistas han alentado y han declarado públicamente muchas veces cuál es su política con relación a los países socialistas de Europa oriental. Y en el Congreso, en publicaciones de periódicos, siempre han estado hablando de alentar las corrientes liberales, incluso de propiciar y de viabilizar algunas ayudas económicas selectivas y de utilizar cuantas fuerzas puedan contribuir allí a crear el descontento y a crear la oposición al socialismo. Ellos no hacen C30 con Cuba. Con Cuba es la persecución incesante en todos los mercados para que no podamos comprar, para que no podamos vender, para que no podamos adquirir ni una semillita, para que no podamos adquirir nada. Y realizan implacablemente esa política contra Cuba.
    ¿Por qué? Hay que preguntarse el porqué.
    Ellos saben que no tienen la menor posibilidad de penetrar con esas maniobras en nuestro país. Esto lo saben los imperialistas y les consta perfectamente bien, que no tienen posibilidades de aplicar esas maniobras para venir aquí a resquebrajar o reblandecer el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba; y por eso realizan contra nosotros una guerra implacable e incesante, tratando de llevarnos siempre a la posición peor, que ha sido su política en todos estos tiempos.

  • NO BASTA JUSTIFICAR LA INTERVENCIÓN
  • Nosotros considerábamos que en Checoslovaquia se marchaba hacia una situación contrarrevolucionaria, hacia el capitalismo y hacia los brazos del imperialismo.
    Entonces esto define nuestra primera posición en relación al hecho concreto de la acción realizada por un grupo de países socialistas. Es decir, que nosotros consideramos que resultaba imprescindible impedir, a toda costa, de una forma o de otra, que eso hecho ocurriera.
    Discutir acerca de la forma no es, en definitiva, lo más fundamental. Lo esencial, que se acepte o no se acepte, es si el campo socialista podía permitir o no el desarrollo de una situación política que condujera hacia el desgajamiento de un país socialista y su caída en brazo» del imperialismo. Y nuestro punto de vista es que no es permisible, y que, el campo socialista tiene derecho a impedirlo, de una forma o de otra. Nosotros queremos empezar estableciendo que opinamos sobre este hecho, como cosa esencial. Ahora bien; no basta la simple aceptación y más nada de que Checoslovaquia marchaba hacia una situación contrarrevolucionaria y que era necesario impedirlo; no basta la simple conclusión de que ahí no quedaba otra alternativa que impedirlo y nada más. Nosotros tenemos que analizar las causas y cuáles son los factores que hacían posible y que hacían necesario tan dramático, tan drástico y tan doloroso remedio; cuáles son los factores que hicieron necesario un paso que incuestionablemente entrañaba una violación de principios lógales y de normas internacionales, los cuales, puesto que han servido muchas veces de escudo a los pueblos contra las injusticias, son altamente apreciados un el mundo. Porque lo que no cabría aquí es decir que en Checoslovaquia no se violó la soberanía del Estado checoslovaco. Eso sería una ficción y una mentira. Y que la violación, incluso, ha sido flagrante. A nuestro juicio, la decisión en Checoslovaquia sólo se puede explica:- desde un punto de vista político y no desde un punto de vista legal. Visos de legalidad no tiene, francamente, absolutamente ninguno.
    Lógicamente, para el pueblo checoslovaco esta experiencia y este hecho constituye una amarga y trágica situación. Por eso no basta simplemente la conclusión de que se presentaba como una necesidad inexorable.

  • Nosotros no vamos a pasar por SEMEJANTE vergüenza
  • ¿Podría concebirse, señores, que al cabo de veinte años de comunismo en nuestro país, de Revolución comunista, de Revolución socialista, pudiera darse bajo ningún concepto la circunstancia de que un grupo de honestos revolucionarios en este país, aterrorizados por las perspectivas de un avance o, mejor dicho, un retroceso hacia los posiciones contrarrevolucionarias y hacia el imperialismo, se vieran en la necesidad de solicitar la ayuda de ejércitos amigos para impedir que tal situación ocurriera? ¿Qué habría quedado de la conciencia comunista de este pueblo? ¿Qué habría quedado de la conciencia revolucionaria de este pueblo, de la dignidad de este pueblo, de la moral revolucionaria de este pueblo? ¿Qué habría quedado de todas aquellas cosas que significan para nosotros esencialmente la Revolución si tales circunstancias se produjeran algún día?
    Desde luego, en nuestro país ninguna circunstancia de este tipo se producirá jamás. Primero, porque nosotros creemos que es un deber fundamental de los que dirigen una Revolución impedir deformaciones de tal naturaleza que puedan hacer posibles tales circunstancias. Y segundo, señores, por una razón incuestionablemente práctica. No sólo por una razón moral elementa! —porque podríamos preguntarnos si valdría la pena que después de veinte años, para sobrevivir, una Revolución tuviera que acudir a tales procedimientos— sino, además, por la sencillísima razón práctica de que a quien las altas personalidades de esto país se iban a dirigir para solicitar el envío de ejércitos. Porque los únicos ejércitos que nosotros tenemos en nuestras proximidades son el ejército yanqui y los ejércitos de los títeres aliados de los imperialistas yanquis, y porque nosotros estamos demasiado solos en esta parte del mundo para que nunca pudiera existir la más remota posibilidad, para salvar esté Revolución, de pedir ayuda a ejércitos aliados. Y hay que decir que no conozco a aquellos capaces de atravesar por vergüenza semejante si tuvieran necesidad y posibilidad de hacerlo.
    Porque, ¿qué clase de comunistas seríamos nosotros y qué clase de revolución comunista sería ésta si al cabo de 20 años nos viéramos en la necesidad, para salvarla, de hacer semejante cosa?

  • El olvido de los ideales comunistas
  • Pero algunos hechos e ideas podemos enunciar; los métodos burocráticos en la dirección del país, la falta de contacto con las masa? —cuestión esencial de todo movimiento verdaderamente revolucionario—, el olvido de los ideales comunistas. ¿Y qué se entiende por el olvido de los ideales comunistas? El olvido de que los hombres en la sociedad de clases, de que los explotados en la sociedad de clases, los
    esclavizados, luchan por toda una serie de ideales y cuando hablan de socialismo, cuando hablan de comunismo, hablan no sólo de una sociedad donde la explotación de hecho desaparezca, y el subdesarrollo como consecuencia de esa explotación desaparezca, sino también de todas esas hermosas aspiraciones que constituyen el ideal comunista de una sociedad sin clases, de una sociedad en que el hombre deja de ser un miserable esclavo de la miseria, en que la sociedad deja de trabajar para las ganancias y empieza toda la sociedad a trabajar para las necesidades y establecer entre los hombres el imperio de la justicia, de la fraternidad, de la igualdad y de todos esos ideales de la sociedad humana y de los pueblos que han aspirado siempre a lograr esos objetivos. Objetivos posibles, como nosotros hemos explicado en otras ocasiones, como nosotros estuvimos explicando ampliamente, precisamente el 2t.i de julio.
    Y en etapas ulteriores será necesario que nuestro pueblo revolucionario profundice en esos conceptos de qué entiende por la sociedad comunista. El ideal de la sociedad comunista no puede ser el ideal de la sociedad burguesa industrializada; no pueden ser los ideales de la sociedad de consumo burguesa-capitalista bajo ningún concepto.
    El ideal comunista no puede olvidarse un solo instante del Internacionalismo. Los que luchan por el comunismo dentro de cualquier país del mundo no pueden nunca olvidarse del resto del mundo y cuál es la situación de miseria, de subdesarrollo, de pobreza, de ignorancia, de explotación, en ose resto del mundo, cuánta miseria se ha acumulado, cuánta pobreza. No puede en ningún instante olvidarse de las necesidades de ese mundo, de las realidades de ese mundo, y entendemos que no se puede educar a las masas del pueblo en una conciencia verdaderamente internacionalista, en una conciencia verdaderamente comunista si se permite que se olvide de esas realidades del mundo, de los peligros que esas realidades entrañan de enfrentamiento con el imperialismo, de los peligros de reblandecimiento que entraña el alejar de la mente de los pueblos todos esos problemas reales para tratar de movilizar a las masas sólo a través de los estímulos y sólo a través de las aspiraciones del consumo.
    Y nosotros podemos decir —y hoy es necesario hablar con claridad y con franqueza- que nosotros hemos observado hasta qué punto esos ideales y esos sentimientos internacionalistas y ese estado de alerta, esa conciencia de los problemas del mundo han desaparecido, o se manifiesten sólo de manera muy tenue en algunos países socialistas de Europa.

  • Que la paz se predique en el campamento enemigo
  • Unido a todo esto, las predicas en favor de la paz. Dentro de los países socialistas han sido una prédica incesante, amplia. Y nosotros nos preguntamos a qué vienen todas esas campañas. ¿Y al decir esto es porque nosotros nos manifestamos partidarios de las guerras? ¿Al decir este es porque nosotros nos consideramos enemigos de paz? Nosotros no nos consideramos enemigos de la paz; nosotros no somos partidarios de las guerras: nosotros no abogamos por los holocaustos universales. Me creo en la necesidad de decirlo porque el análisis sobre estas cuestiones conduce inmediata mente al clisó, a los esquemas, a las acusaciones de guerreristas, a las acusaciones de incendiarios, de la guerra, de irresponsables, etcétera, etcétera.
    Nosotros sobre esto tenemos una posición; es incuestionable el peligro que entraña para el mundo la existencia del imperialismo y su agresividad. Es incuestionable el peligro que encierra para el mundo la tremenda contradicción que subsiste entre la permanencia de una gran parte del mundo, dominada por el imperialismo, y el ansia, la necesidad de los pueblos de liberarse de la coyunda imperialista. Los que son incendiarios de la guerra son los imperialistas, los aventureros son los imperialistas. Ahora bien, estos peligros son realidades, ¡realidades!, y esas realidades no se borran con simplemente ir a predicar en casa propia un afán desmesurado de paz. En todo caso, vaya y predique la paz en el campamento del enemigo, pero no predique la paz en su propio campamento, porque con eso a la único que contribuirá es a hacer desaparecer el espíritu de combate, a debilitar la preparación de los pueblos para afrontar los riesgos, los sacrificios y todas las consecuencias que una realidad internacional impone. Esa realidad internacional impone sacrificios, de toda índole no solo el peligro de sacrificar la sangre sino también sacrificios de índole material.

  • ¿También en la Unión Soviética se pondrá un freno a las corrientes no socialistas?
  • Nosotros estábamos contra todas esas reformas liberales burguesas dentro de Checoslovaquia. Pero estamos también contra las reformas liberales económicas que estaban teniendo lugar en Checoslovaquia y que han estado teniendo lugar también en otros países del campo socialista.
    Toda una serie de reformas que tendían a acentuar cada vez más las relaciones mercantiles en el seno de la sociedad socialista: las ganancias, los beneficios, todas esas cosas.
    En un artículo publicado en el periódico “Pgavda”, se señala en relación con Checoslovaquia el hecho siguiente: “Por desgracia fue sobré otra base que se desenvolvió la discusión sobre las cuestiones de la reforma económica de Checoslovaquia. En el centro de dicha discusión fue presentada, por una parte, la crítica global de todo el desarrollo procedente de la economía socialista; por la otro, la propuesta para sustituir los principios de planificación por relaciones mercantiles y espontáneas, concediendo un amplio ámbito de acción al capital privado”, ¿Acaso esto significa que en la Unión Soviética van a poner también freno a determinadas corrientes que en el campo de la economía son partidarias de poner cada vez más el acento en las relaciones mercantiles y en los efectos de In espontaneidad en esas relaciones? ¿A esos criterios que incluso han estado defendiendo la vigencia del mercado y el efecto beneficioso de los precios de ese mercado? ¿Significa que se toma conciencia en la Unión Soviética de la necesidad de poner un freno a esas corrientes?

  • Las relaciones con los lacayos del imperialismo
  • Muchas cosas interesantes estamos viendo a raíz de estos hechos. Se explica que los países del pacto de Varsovia enviaran los ejércitos para desbaratar la conjura imperialista y el desarrollo de la contrarrevolución en Checoslovaquia. Sin embargo, ha sido motivo de discrepancia, de descontento y de protesta por nuestra parte, el hecho de que esos mismos países hayan estado fomentando relaciones y acercamientos de tipo económico, cultural y político con los gobiernos oligárquicos de América Latina, que no ‘”i simples gobiernos reaccionarios, explotadores de sus pueblos, sino que son cómplices desvergonzados del bloqueo económico contra Cuba. Y esos países se han visto estimulados y alentados por el hecho de que nuestros amigos, nuestros aliados naturales se han olvidado de ese papel canallesco, de ese papel traidor que osos gobiernos ejercen contra un país socialista, de la política de bloqueo que esos países practican contra un país socialista. Ya han comenzado estos gobiernos títeres u elaborar la teoría de que hay que invadir a Cuba, porque cae dentro del área de seguridad. Y son todos estos gobiernos oligarcas a los cuales han estado dándolos enormes consideraciones, un delicado tratamiento los abanderados de las Naciones Unidas del escándalo y de los ataques al campo socialista con motivo de los hechos de Checoslovaquia; al extremo que incluso están planteando estos mismos países del bloque latinoamericano la reunión de la Asamblea General y son los más rabiosos acusadores y críticos de la Unión Soviética y de los países del campo socialista con motivo de estos hechos. Países que han sido cómplices de las agresiones a Cuba; países que no tienen ninguna moral para hablar de soberanía ni cosa por el estilo; países que no tienen ninguna moral para hablar de intervenciones, porque han sido cómplices de todas las fechorías perpetradas por el imperialismo contra los pueblos; la salvaje acción contrarrevolucionaria llevada a cabo en Santo Domingo, las agresiones contra otros pueblos de América Latina.

  • El servilismo de los partidos comunistas y sus posiciones contra revolucionarias
  • Y nosotros nos preguntamos si acaso en el futuro las relaciones con los partidos comunistas se basarán en sus posiciones de principio o seguirán estando presididas por el grado de incondicionalidad, satelismo y lacayismo, y se considerarán tan sólo amigó! de aquellos que incondicionalmente aceptan todo y son incapaces de discrepar absolutamente en nada.
    Yo me pregunto a la luz de los hechos y a la luz de la amarga realidad qué llevó a los países del pacto de Varsovia a enviar sus fuerzas para aplastar la contrarrevolución en Checoslovaquia y apoyar allí —según declaran— a una minoría frente a una mayoría con posiciones de derecha, si cesarán de apoyar también en la América Latina a esas direcciones derechistas, reformistas, entreguistas, conciliatorias, enemigas de la lucha armada revolucionaria, que se oponen a la lucha de liberación de los pueblos.

  • APOYO A LOS MOVIMIENTOS DE LIBERACIÓN O PACTO CON EL IMPERIALISMO
  • Ciertamente, nosotros no creemos en las posibilidades de mejoramiento del campo socialista con el imperialismo en las condiciones actuales. Y realmente bajo ningunas condiciones mientras exista tal imperialismo.
    Y mucho menos creemos en eso mejoramiento en medio de una agresión tan criminal y tan cobarde como la agresión a Vietnam. Ciertamente nuestra posición sobre esto es bien clara: o se es consecuente con las realidades del mundo o se es realmente internacionalista y se apoya realmente, decididamente, al movimiento revolucionario en el mundo, y las relaciones entonces con el gobierno imperialista de Estados Unidos no podrán ser mejoradas o las relaciones con el gobierno imperialista de Estados Unidos se mejoran, pero sólo a costa de dejar de apoyar de manera consecuente el movimiento revolucionario en el mundo.
    Esa es nuestra tesis, esa es nuestra posición.
    Ahora bien, las dos preguntas a nuestro juicio muy importantes. En la declaración de Tass, al explicar la decisión de los gobiernos del Pacto de Varsovia, en su último párrafo, se declara: “Los países hermanos oponen firmo y resueltamente su solidaridad inquebrantable a cualquier amenaza del exterior. Nunca se permitirá a nadie arrancar ni un solo eslabón de la comunidad de Estados socialistas”. Y nosotros nos preguntamos: ¿Esta declaración incluye a Vietnam? ¿Esta declaración incluye a Corea? ¿Esta declaración incluye a Cuba? ¿Se considera o no a Vietnam, a Corea y a Cuba eslabones del campo socialista que no podrán ser arrancados por los imperialistas?

  • LO QUE DEFIENDE A NUESTRA REVOLUCIÓN ES LA CONCIENCIA REVOLUCIONARIA DE NUESTRO PUEBLO
  • Nosotros debemos decir cómo vemos las cuestiones. ¿Acaso es el principio de la soberanía? ¿Acaso es la ley lo que ha protegido y protege a nuestro país frente a la invasión yanqui? Nadie cree eso. Si fuera la ley, si fuera el principio de la soberanía lo que protegiera a nuestro país, hace rato que esta revolución habría desaparecido de la faz de la tierra. Lo que ha protegido esta Revolución, lo que la hizo posible, fue la sangre de los hijos de asta pueblo, la sangre luchando contra los esbirros y los ejércitos de Batista, la sangre luchando contra los mercenarios, la disposición aquí de morirse hasta el último hombre en defensa de la Revolución demostrada en la crisis de octubre, la convicción que tienen los imperialistas de que aquí jamás podrán escenificar una maniobra o un paseo militar. Lo que defiende a esta Revolución no es un principio abstracto, legal, reconocido internacionalmente. ¡Lo que defiende a esta Revolución es la unidad de nuestro pueblo, su conciencia revolucionaria, su espíritu de combate, su decisión de morir hasta el último hombre en defensa de la Revolución y de la patria!

  • NO LLEGAREMOS NUNCA A UN COMPROMISO CON EL IMPERIALISMO
  • Ahora bien; los imperialistas no han dejado un solo instante de soñar con la destrucción de nuestro país. Esos peligros naturalmente aumentarán ahora. Pues bien, ahora, precisamente ahora —porque de las cosas hay que hablar en el momento necesario— vamos una vez más a exponer cuál es nuestro posición, la posición de nuestro Gobierno Revolucionario, con relación a Estados Unidos. Y decirlo ahora precisamente cuando decir las cosas tiene un significado muy real, no simplemente declamatorio o teórico; y decirlo con tanta más razón, cuanto que algunas especulaciones se han estado elaborando acerca del posible mejoramiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, para expresar nuestra posición.
    ¡Nunca, en ninguna circunstancia, ni en las más difíciles circunstancias, jamás este país se acercará al gobierno imperialista de Estados Unidos!, ni aún cuando ello un día nos pusiera en la situación de tener que optar entre que siga viviendo la Revolución o dar semejante paso. Porque, señores, a partir de ese momento no seguiría viviendo ninguna revolución.
    Sabemos que empezarán a querer amedrentarnos. No lo van a conseguir, es difícil que puedan introducir el miedo o el temor en este país, porque este país ha aprendido a vivir diez años frente a ese enemigo, frente a sus amenazas.

  • ESTAMOS DISPUESTOS A MORIR HASTA EL ULTIMO HOMBRE ANTES DE ACEPTAR UNA RENDICIÓN
  • En nuestra filosofía de lucha hay una serie de conceptos elementales: ¡nunca nos agarrarán desprevenidos! Preferimos el exceso de alerta a la sorpresa.
    Conocida es nuestra filosofía: aquí no habrá que dar jamás orden de combatir, porque esa orden está dada siempre, ¡siempre! No habrá que darla, es innecesario. A este país no habrá jamás quien entre frente a nuestra voluntad, ni habrá la necesidad, ni habrá jamás la circunstancia ni entrará jamás aquí nadie sin que desde el primer instante sea un combate cerrado e implacable. ¡No hay que dar orden de entrar en combate! ¡Tampoco jamás será dada la orden de “alto el fuego” ante ninguna agresión! ¡Jamás se aceptará ninguna rendición!
    Esos son tres conceptos fundamentales de nuestra filosofía, aquí a las puertas del imperialismo yanqui. Y todo nuestro pueblo está impregnado de esa filosofía y decidido con serenidad a morir hasta el último hombre. Forma parte también de nuestra filosofía.

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