Cuando los imperialistas iniciaron las agresiones contra Cuba al igual que ahora la inician t:on el pueblo peruano por medidas adoptadas en defensa de sus intereses; cuando nosotros en defensa de nuestros intereses recuperamos nuestros recursos minerales, nuestras minan, todas las minas; cuando nuestro pueblo hace su reforma agraria, el imperialismo, en complicidad con los gobiernos latinoamericanos, inicia su agresión e inicia su bloqueo.
El bloqueo y la agresión y la complicidad contra Cuba llegó a constituir un negocio. Y cuando nos arrebataron de un golpe nuestra cuota azucarera en el mercado de Estados Unirlos se afilaron los dientes, vieron complacidos aquel hecho, gobiernos títeres en América Latina. se repartieron los despojos de nuestra economía agredida, fueron cómplices de ese crimen; crimen histórico, crimen imperdonable.
Los que creen que nosotros estamos aquí en plano de estar mendigando favorcitos se equivocan, los que creen qué esto país pueda flaquear se equivocan, los que creen que vamos a andar mendigando relaciones se equivocan. Porque este país ha resistido diez años con la frente en alto, vivió su hora más dura.
Algunos dicen y hablan de que las medidas contra Cuba fueron motivadas en la subversión de Cuba.
¡Qué desfachatez! !Qué impudicia! Y anduvieron del brazo imperialista y participaron en todas las agresiones imperialistas y prestaron sus territorios para invadir a nuestro país, para realizar ataques piratas, y mandaron soldados a Santo Domingo, con los soldados yanquis; y ahora todavía tienen la impudicia de hablar de la subversión cubana.
Este país soportó los crímenes los bloqueos, las agresiones, las complicidades, con la frente en alto. Tenemos conciencia de lo que hemos hecho estos diez años, de lo que estamos haciendo, de lo que vale y de lo que significa oto; ;y nos preparamos para otros diez años con la frente más alta todavía!
Y cualquier pais de América Latina que quiera relaciones con Cuba, tiene que empezar por declarar que los acuerdos de la OEA eran arbitrarios e injustos y que, por encima de esos acuerdos y como una reparación al crimen contra nuestra patria, a la complicidad mantenida con los imperialistas yanquis, están dispuestos a desacatar esos acuerdos.
Algunos incluso han mencionado la idea de que Cuba vuelva a la OEA. Y decirle a este país eso es como hablar de que este país vuelva a la época del batistato y del machadato y de todas aquellas épocas pasadas.
Cuba pertenece históricamente, moralmente, cultural-mente, a la América Latina. Nos sentimos parte de América Latina. Ellos hablan de que nos aislaron, y quienes se aislaron fueron ellos. Y ahora serán testigos del salado. Se aislaron de la historia, se aislaron del progreso, aislaron a sus pueblos de la oportunidad de derrotar al subdesarrollo, de liberar a sus economías. Fueron ellos los verdaderos aislados.
Algún día osos vínculos naturales y culturales con los pueblos latinoamericanos se desarrollarán plenamente; algún día perteneceremos al conglomerado de
pueblos de América Latina; algún día perteneceremos a una asociación a una organización; pero tendría que ser la asociación u organización de estados revolucionarios de América Latina.
Y quede dicho de una vez por todas: en esa sentina repugnante y asquerosa y desprestigiada que es la OEA jamás pondrá nuestra patria un pie allí.
Perteneceremos algún día a la asociación u organización o a la comunidad de estados revolucionarios de América Latina.
Y no tenemos impaciencia, no tenemos apuro. Esperaremos que uno por un rompan con el pasado, uno por uno desarrollen sus revoluciones. Y en la medida en que surjan estados revolucionarios, verdaderamente revolucionarios, entro ellos y nosotros surgirán los vínculos naturales e indispensables.
Y esperaremos, porque uno por uno veremos a los pueblos de América Latina romper las ataduras, romper las estructuras como hizo nuestro país, e iniciar el camino de la revolución y el camino del progreso.
¿Cuanto esperaremos? Lo que sea necesario: 10, 20, 30 años si fuera necesario, aunque nadie piense ni remotamente que habrá que esperar tanto.
Acontecimientos importantes se desarrollan, se han estado desarrollando en un pais hermano de América Latina, que es el Perú.
Nosotros hemos procurado ser muy discretos en relación a los acontecimientos que se desarrollaron en el país. Sí, a nuestro juicio, aquel movimiento militar tenia.
Si, a nuestro juicio, aquel movimiento militar tenía un carácter distinto del carácter de otros movimientos militares. Desde el primer momento en que se produce el movimiento militar y desaloja del poder a la camarilla reaccionaria y proimperialista que gobernaba eso país surgieron declaraciones que revelaban en los dirigentes de aquel movimiento militar, un propósito de desarrollar su país. Pudiera decirse que sus ideas eran ideas desarrollistas.
Tomaron conciencia de la situación de atraso, de pobreza y de explotación en que vivía la nación peruana y estaban albergando el propósito de salir de esa situación.
La primera medida fue contra una compañía petrolera imperialista que había estado saqueando y explotando al pueblo del Perú.
Bien: fue una medida patriótica, una medida valiente.
Ulteriormente surgió la ley de reforma agraria.
Nuestro juicio objetivo, nuestro juicio acerca de esa ley, es que efectivamente se trata de una medida radical, y de una medida que, aplicada consecuentemente, puede calificarse de medida revolucionaria.
Désele luego, en el Perú se da una situación especial que es como para preocupar a los imperialistas
En la América Latina los ejércitos fueron el baluarte de la reacción y del conservadorismo, los ejércitos y la iglesia católica. Ya en la iglesia católica en los últimas tiempos, en América Latina, fueron surgiendo corrientes fuertes de carácter progresista, que tomaban con-ciencia de los problemas sociales tremendos de esos países y que se manifestaban en favor de cambios de estructura y, en ocasiones, de cambios revolucionarios.
De manera que de dos baluartes de la reacción y del imperialismo, uno, la iglesia, empezaba a sufrir en su seno una transformación y empezaban a surgir dentro ds asa iglesia corrientes progresistas y revolucionarias.
Lo más notable de todo es que del seno de un ejército tradicional, de un ejército que fue baluarte de la reacción y de la represión en el Perú históricamente, de un ejército en el cual confiaban los imperialistas, surgiera un movimiento militar de signo distinto, que nacionalizara una empresa yanqui y que promulgara una reforma agraria radical, y que expresara paladinamente el propósito de desarrollar a toda costa la economía peruana. Y eso, naturalmente, tiene que tener muy preocupados a los imperialistas y a las oligarquías.
Desde luego que, a nuestro juicio, lo que sucede en eso pais, y la tarea dé desarrollar a ese país, no es una tarea fácil. El camino revolucionario está preñado de dificultades; enormes dificultades esperan a cualquier país que se decida a marchar por el camino de la inde-pendencia nacional y del desarrollo económico y de la revolución. Y por eso no tenemos la menor duda de que estas dificultades estarán presentes en Perú.
Decíamos anteriormente que nosotros hemos sido discretos para que no parezca que estamos empujando a nadie, para no decir una sola palabra que pueda entor-pecer, herir susceptibilidades, o parecer que estuviésemos aquí en plan oportunista con relación al proceso que allí se desarrolla. Lo que podemos decir y décimos, a nuestro juicio, es que las medidas adoptadas tienen objetivamente carácter revolucionario.
Desde luego que algunos voceros de ese gobierno no han perdido oportunidad de decir que con Cuba no, relaciones con todo el mundo pero con Cuba no. Porque indiscutiblemente que Cuba es la medida de hasta qué punto un gobierno desacata o no al imperialismo yanqui, es la medida, y decir que con Cuba no, es decirles a los americanos: “Te hemos quitado el petróleo, esto y lo otro, pero eso sí que no, con lo de Cuba vamos a estar tranquilitos”. Porque ese es el punto que da la medida de la actitud de un gobierno que pretenda ser gobierno revolucionario.
Nosotros, naturalmente, creemos que cualquier gobierno, cualquier movimiento en la situación del movimiento actual de Perú, tiene que actuar a la vez que con audacia, con inteligencia, con cuidado; porque nadie puede desde aquí decir qué problemas tienen, qué corrientes hay. qué fuerzas tiene la reacción dentro de ese país, incluso dentro del propio ejército. Nadie puede decirlo. Por eso nosotros debemos ser cuidadosos al juzgar los hechos.
Detomos ser cuidadosos, incluso, frente a declaraciones como las hechas por algunos voceros en relación con Cuba, el manido argumento de la subversión: argumento que, por demás, utilizarán los imperialistas si en Perú se desarrolla una verdadera revolución. Porque si en Perú se desarrolla una verdadera revolución veremos a los imperialistas maniobrar para aislar, para bloquear, para agredir.
Y apenas surgió la reforma agraria en ese país, los periódicos oligárquicos del continente comenzaron a atacar ya al movimiento militar en el Perú, comenzaron a atacarlo. Porqué las oligarquías jamás darán apoyo a ningún gobierno que baga reformas agrarias. Y ya comenzaban a decir que el movimiento peruano estaba siguiendo los pasos de Cuba.
Es justo que cada país desarrolle su revolución, su propia revolución a su estilo, y ajustada a las condiciones de cada país. Decir que está pasando lo de Cuto lo dice la oligarquía para asustar.
Ojalá pasara lo de Cuba, ojalá, pero los oligarcas lanzan esta imputación precisamente para agitar fantasmas, para asustar y para combatir al movimiento militar.
Y decimos que no tomaremos en cuenta algunas declaraciones tontas; no tomaremos en cuenta algunas declaraciones que podemos conceptuar de cobardes, cuando se refieren a Cuba. Porque —repetimos— todo proceso político revolucionario es un proceso difícil, las tareas son difíciles, existen todo tipo de indefiniciones, existen todo tipo de voceros: uno que son revolucionarios, otros que son reaccionarios: unos que son motor del proceso, otros que son retranca del proceso.
Por eso nosotros debemos tener una posición objetiva, severa; observar los acontecimientos, cómo se desenvuelve ese movimiento con relación a los obreros, a los estudiantes, a los campesinos a los intelectuales revolucionarios y a los revolucionarios incluso con relación a los que por enfrentarse al imperialismo y luchar por la revolución en el Perú guardan todavía prisión en el Perú.
Observaremos los acontecimientos. Apoyaremos todo lo que sea revolucionario. Evitaremos toda actuación que pueda considerarse imputarse como interferencia en ese proceso. No le mendigaremos tampoco a los dirigentes peruano? las relaciones con Cuba, no. Si un día las quieren porque sean verdaderamente y consecuentemente revolucionarios, nosotros no nos negaremos a esas relaciones. Pero tampoco las mendigaremos. No está en el carácter ni en el honor de osee país semejantes retos. El honor de este país, ganado en diez años de lucha, solidario en este continente frente el imperialismo, ese honor nuestro pueblo lo valora muy altamente.
Pero si podemos decir como definición de nuestra política: los oligarcas de América Latina jamás apoyarán ningún proceso verdaderamente revolucionario; la revolución cubana sí apoyará consecuente y decididamente cualquier proceso revolucionario en cualquier pueblo de América Latina.
Si un dia, como consecuencia del desarrollo revolucionario en Perú o en cualquier país de América Latina surgen los bloqueos criminales y surgen las agresiones imperialismo y las amenazas, nuestro pueblo estará al lado de ese pueblo amenazado, nuestro pueblo estará al lado de ese pueblo agredido.
Y cualquier revolución verdadera sólo encontrará en la América Latina de hoy un único apoyo: el apoyo del estado revolucionario cubano. Porque los demás ya sabemos cómo actúan, que cuando un país es agredido se apoderan de los despojos de ese país, cuando a un país la quitan sus cuotas y sus mercados, se lanzan voraces e impúdicos a repartirse los mercados y las cuotas de ese país.
Hay algo que puede decirse, hay algo que puede afirmarse: que cualquier revolución verdadera en cualquier otro pueblo de América Latina sólo podrá contar con un apoyo en este continente, con un apoyo dígame oficial, con un apoyo estatal y decidido y consecuente, y ese es el apoyo de Cuba y del gobierno revolucionario de Cuba.
Ningún gobierno oligárquico, conservador, reaccionario e instrumento del imperialismo, apoyará ningún proceso revolucionario en América Latina de manera consecuente. Y a última hora harón lo que hicieren siempre, harán lo que hicieron en Santo Domingo: prestarán incluso sus soldados mercenarios si es necesario para agredir a ese pueblo y para aplastar al proceso revolucionario.
Esto es lo único objetivo, esto es lo único verdadero. Y esta es la posición que nuestro país debe mantener con relación al proceso y los acontecimientos que se desarrollan en el Perú, aunque debemos estar conscientes, no hay que hacerse muchas ilusiones. La tarea es difícil, las dificultades son grandes; cada acción engendra reacción, cada paso de avance agrupa las fuerzas del retroceso, que tratarán de anular ese paso de avance. Todo proceso político y revolucionario es un proceso complejo, es un proceso dificil. Y naturalmente detomos Haber que ese proceso, que ha adoptado algunas medídas que sin vacilación se pueden calificar de revolucionarias, encontrará sin duda resistencia, encontrará dificultades grandes. Y el que ese proceso se pueda desarrollar, pueda seguir adelante y pueda triunfar plenamente dependerá de las medidas, de los medios, de la estrategia y de las concepciones fundamentales que alberguen los que dirigen ese proceso.
Bien. Con estas palabras nosotros definimos la posición de nuestro país hoy frente a las habladurías, rumores, bolas, comentarios que se hacen con relación a Cuba en el cotarro de la diplomacia latinoamericana, y definimos nuestra posición con relación al proceso político que se desarrolla en el Perú.

Fidel Castro
14 de julio de 1969

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