La crisis del movimiento estudiantil. Llamamiento de la FUA (Federación Universitaria Argentina)

  • I. — LAS HISTÓRICAS JORNADAS DE MAYO, JUNIO Y SEPTIEMBRE HAN HECHO RETROCEDER A LA DICTADURA.
  • Hemos protagonizado jornadas intensas contra la dictadura, que no tienen parangón en la vida del país. Sobran las palabras y los lugares comunes. El fragor de la lucha ha sido más fuerte que todas las páginas que se pudieran escribir. Nunca como ahora, obreros y estudiantes, codo a codo en las barricadas y en las calles, hemos combatido contra los agentes de la represión, compartiendo la piedra, la empalizada, la cárcel, fundiendo nuestro futuro en la hoguera de la rebelión popular que como un reguero se extendió desde el Nordeste paupérrimo y postergado hasta la Córdoba industria’, y obrera.
    Después de tres años de dictadura oprobiosa y sangrienta, el polvorín del odio popular acumulado bajo los ples del régimen estalló por fin. Fe rompió la imagen que laboriosamente había intentado construir la dictadura durante estos años: la imagen de su omnipotencia, de que era imposible luchar, de que la explotación y la sumisión eran parte del «orden lógico y natural de la vida», de que la dictadura representaba «la ley», «la estabilidad», «la autoridad» indiscutida a la que había que respetar por las buenas o por las malas.
    Desde el mismo día del golpe la FUÁ ha venido luchando por esto. Pese a los que, desde fuera y dentro del movimiento estudiantil, llamaban a «desensillar hasta que aclare»; pese a los que clamaban por un «repliegue táctico» del movimiento, augurando la derrota antes de pelear.
    La FUA denunció antes del golpe a los «caballos troyanos» introducidos en el seno mismo del movimiento obrero y popular. No se dejó engañar ni arrastrar por los que en nombre de la «unidad» aplaudían a los seu-dodirigentes que el 1 de Mayo de 1966 formulaban declaraciones casi «revolucionarias», y luego cuando el golpe estaban en primera fila saludando al nuevo «salvador de la Patria». Nuestra línea fue la de impulsar la lucha obrero-estudiantil-popular contra la dictadura, desde el primer día. Por eso Onganía nos proscribió, no? «disolvió», arrestó y persiguió y torturó a nuestros militantes y a nuestros dirigentes.
    Además, porque no nos dejamos seducir jamás por el «canto de sirena» de la oposición «tolerada» que buscó una y mil veces el apoyo del movimiento estudiantil para golpes y asonadas de recambio. También nos dijeron «extremistas», porque tuvimos fe en el pueblo, porque bregamos incansablemente por la unidad de los estudiantes y el pueblo por encima y a pesar de los dirigentes venales y obsecuentes, porque no aceptamos jamás el diálogo traidor con el poder, ni concillamos con los que nos querían vender el espejismo de la vuelta a la mentirosa y falta «democracia parlamentaria», donde el pueblo era un convidado de piedra para esos diputados electos gracias a la proscripción de las organizaciones populares y el fraude escandaloso.
    Pero en mayo y junio, en setiembre, todo el pueblo fue acusado de «extremista». Para el que confraternizó en las barricadas populares peleando hombro con hombro, descubriendo un nuevo tipo de democraria, la que el pueblo construye ron sus propias manos y garantiza con sus propias armas, la caza de brujas de la dictadura no podia causar más efecto que la repulsa.
    En mayo y junio se confirmó en Argentina que el camino por el que optamos era el justo. Frente a la realidad de una minoría que se enriquece a costa de la mayoría que trabaja y produce, sólo hay dos caminos: o someterse como el manso cordero a, la opresión y la miseria, o, como lo viene haciendo y pregonando la FUA, transitar el camino liberador junto a los sectores populares acaudillados por la clase obrera, derrocando a la dictadura para instaurar un Poder del pueblo que inicie la edificación de una nueva sociedad donde el fruto del trabajo de la mayoría se vuelque realmente al servicio de la mayoría.
    Para la inmensa mayoría de los estudiantes, de los obreros y el pueblo, esto empezó a visualizarse plenamente en mayo y junio. Porque las ciudades rebeladas mostraron un camino nuevo para la liberación del pueblo.
    Fue entonces que se comenzó a entrever más seriamente que no es una quimera de aventureros o idealistas —como nos dijeron— el no aceptar resignarse a seguir soportando años de oprobio y humillación.
    Córdoba, Rosario, han demostrado que ha llegado la hora de tomar en nuestras manos nuestro propio destino, para redimirnos y conquistar la libertad auténtica, la democracia real la sociedad justa que la mayoría del pueblo ansia: que ha llegado la hora de la liberación social y nacional.
    UN SOLO CAMINO: HACER DE TODO EL PAÍS UNA CÓRDOBA TRIUNFANTE
    1969 ha evidenciado profundamente que con la «Revolución Argentina» no habrá jamás desarrollo ni prosperidad porque es la contrarrevolución en el poder, y que sólo una REVOLUCIÓN POPULAR podrá liberarnos de la explotación nativa y la dependencia del imperialismo.
    En Córdoba, en Corrientes, en Tucumán, en Rosario, quedaron definidos los contendientes. De un lado el pueblo, combatiendo, y del otro las clases dominantes los guardianes del régimen, su guardia pretoriana —el Ejército— y la policía brava.
    La oposicicn tradicional palideció: Onganía los conminó a «estar con nosotros o contra nosotros». El recambio que siempre espera la oportunidad para enancarse en la lucha del pueblo y usurpar el poder, gimoteó advirtiendo a la dictadura que se había roto el dique, y que sólo los viejos mecanismos del consenso del régimen podían restablecer el «orden» y «terminar con el caos».
    Sin duda: mayo y junio, setiembre, pusieron en evidencia que la Argentina llegó a la encrucijada. Que no hay «salvadores» posibles ni recambios que puedan paliar más nuestra situación.
    Que sólo el pueblo encabezado por la clase obrera puede realizar el cambio y garantizarlo después.
    Por eso es nuestra hora: La hora de la Argentina Liberada, de los obreros y los estudiantes liberados, de los campesinos liberados, del pueblo liberado. Frente a la violencia opresora del régimen, la violencia sagrada del pueblo; frente a la dictadura que nos somete, el sagrado derecho al levantamiento popular. Frente a la «Revolución Argentina» de la oligarquía dominante, la REVOLUCIÓN POPULAR de la mayoría de los argentinos. La liberación Social y Nacional. El «Cordobazo» mostró el camino, señaló la senda para derrotar al enemigo. LA VICTORIA VENDRÁ HACIENDO DEL PAÍS UNA CÓRDOBA TRIUNFANTE.

  • II. NOS PIDEN DIALOGO CON LOS CARCELEROS, TORTURADORES Y ASESINOS.
  • Mayo y junio hizo retroceder a la dictadura, pero no la derrotó. Apoyándose en la aún vigente debilidad de la
    alternativa popular capaz de organizar la contraofensiva del pueblo, y sirviéndose tanto de sus agentes en el movimiento obrero, los participacionistas, como de los que buscan el diálogo conciliador para arrancarle migajas, al poder los ‘»dialoguistas». verdaderos soportes del régimen, Onganía buscó consolidar a su alrededor en defensa «de la sociedad occidental y cristiana» amenazada a toda la «oposición» del régimen, al tiempo que desató una brutal ofensiva represiva contra el movimiento popular. Para eso, justamente, Onganía ha implantado el estado de sitio; es una manera «elegante» de terminar con las «tontas fachadas» y lanzarse a la caza de los militantes y dirigentes del movimiento popular, sin tapujos de ninguna clase. A los tribunales militares que condenaron a años de cárcel a obreros y estudiantes;, le sucedió «el preso a disposición del Poder Ejecutivo». o sea. cua1 quiera que la dictadura considere «peligroso» es detenido sin apelación. Más de doscientos obreros y estudiantes ocupan las cárceles del pais, decenas han caído bajo el fuego asesino de la represión.
    Han tranformado al país en una cárcel y ahora nos piden rué «dialoguemos»…
    Solo los traidores van al diálogo cuando sus compañeros sufren la persecución y la cárcel!
    Dirigentes obreros como Raimundo Ongaro y Jorge Di Pascuale, de la CGT de Paseo Colón, Agustín Tosco, de Luz y Fuerza y Canelles de Córdoba, condenados a 8 y 10 años; dirigentes populares como el doctor Cerrutti Costa asesor de FOTIA; periodistas como Juan García Elorrio; profesionales, como Mario Mathov, de la PUOSA, y Enrioue Stein, ex consejero superior de la UNBA e integrante de la anterior Junta E;ecutiva de la FUÁ: dirigentes y militantes estudiantiles como Francisco Ferrara, presidente del C.E.F.Y.L.. de Buenos Aires. Hugo Coldsrman, también dirigente del C.E.F.Y.L. de Buenos Aires; Alberto Sladogna, presidente, y Carlos González, secretario del Centro de Estudiantes de Derecho de Buenos Aires Armando Schaniro, presidente del CFFMyM de Buenos Aires, Roberto Grabois, del FEN. y cientos más. son los rehenes que nos toma la dictadura creyendo ilusoriamente que con ello detendrá la lucha.
    Ni los compañeros detenidos ni nosotros lo permitiremos; al contrario. Vamos a arrancar a nuestros presos de las cárceles, como hemos también de vengar a nuestros muertos.

  • III. LOS CAMBIOS DE PLUMAJE NO NOS ENGAÑAN.
  • Ante el nuevo «desborde» que sacudió hasta los cimientos a la dictadura; frente a la lucha orgullosa de los obreros ferroviarios que se mantuvo firme (especialmente en Rosario) a pesar del ensañamiento dictatorial, de las cesantías y traslados, de las amenazas y la coerción, de la claudicación de los que decían ser sus dirigentes, las clases dominantes preparan una nueva partitura para hacernos bailar la misma música con otro ritmo.
    Dos días de reunión del «Consejo Nacional de Seguridad» (CONASE) necesitó el gobierno para elucubrar cómo capear el temporal. Contaron para ello con la complacencia presurosa de los traidores que usurpan el nombre de dirigentes sindicales para poder lamer así las sobras del opíparo banquete de la oligarquía.
    El gobierno anuncia aumentos de salarios irrisorios, y aprovecha la negociación cómplice para congelarlos por otros dos años, adobando estas medidas con un lenguaje desarrollista. Promete «el diálogo» con los que acepten el triste papel de besamanos, las oficinas de la CGT a los que colaboren con el régimen, la tolerancia paternal y condescendiente para los que se avengan a ser «oposición dócil», y balas, cárcel y tortura para los que rechacen su mercancía rancia y maloliente.
    La entrega de los «20» del paro del 1 de setiembre muestra cual es el camino del «diálogo». Apoyándose en ellos la dictadura escribe su guión, traducido por Osiris Villegas como «desarrollo y seguridad». Sí desarrollo para el monopolio, seguridad para los usurpadores y traidores, represión para el pueblo otra vez escarnecido.
    Las medidas anunciadas después del levantamiento del paro del 1 han dejado claro en qué términos negocia la dictadura: el sacrificio de nuestros presos, nuestros torturados, nuestros muertos, la sumisión total, la renuncia a la lucha sin condiciones.
    ¿Pero es que no hubo mayo junio y setiembre en el país? ¡ESE ES EL ÚNICO LENGUAJE QUE ENTIENDE LA DICTADURA!
    En la Universidad pretendieron que los estudiantes creyéramos que habían cambiado. Los poderosos golpes asestados a la dictadura hicieron decir a Onganía después de junio en su discurso «expiatorio», que «se habían equivocado en la Universidad». Nombró un nuevo secretario de Educación en reemplazo del curialesco Astigueta, y «Confirmado», revista del oficialismo, se encargó de sembrar dudas sobre «sus antecedentes marxistas».
    Pérez Gilhou, como es la moda, habló de diálogo y de cambios. Poco después confirmaba a los rectores de Córdoba, Sur. Rosario. Santa Fe y Tucumán. Vale decir la base del proyecto Seminario de Universidades elaborado con la asesoría del planificador yanqui Rudolph Atcon (que recorre América impulsando la Universidad vertical, empresarial y tecnocrática) seguía en pie. En Buenos Aires se designa a Santas, un viejo conocido del movimiento estudiantil. Antiguo autor de proyectos limitacionistas derrotados en la anterior Universidad con el combate estudiantil. Santas llegó «por sus méritos» a ser interventor en Medicina. Sus primeros actos estuvieron destinados a instalar la guardia de infantería en la Facultad, a sumariar egresados y docentes, a suspender y expulsar estudiantes. Más de treinta estudiantes fueron afectados por esas medidas. Su máxima creación es un plan semestral para el Ciclo Básico decretado totalmente a espaldas de los claustros (incluidos los docentes) a los que hoy pide que «participen», cuyo mérito principal radica en haber acentuado la irracionalidad del plan de estudios y el limitacionismo. Este es uno de los tantos «cambios» producidos.
    Que nadie se llame a engaño: la lucha nacional hizo retroceder a Walker en la privatización del comedor de Corrientes, también los obligó a suspender el seminario de «reestructuración» de Alta Gracia y la aplicación de los aranceles; en algunos lados —como la UTN, por ejemplo— la lucha arrancó la suspensión del tope de aplazos, y en Buenos Aires —el centro de la represión, la Universidad más cercada del país— algunos decanos permitieron (por supuesto antes de la reunión del CONASE) que se hicieran algunas asambleas. Pero como el propio Pérez Gilhou ha afirmado, «la secretaría no pretende implantar una política totalmente nueva en lo que atañe a la conducción universitaria, primero porque no es necesario, ya que las directivas básicas están perfectamente delineadas en la ley orgánica N° 17.245». (Ley Universitaria.)
    Esto es claro. Es la ley que estipula el verticalismo como modo de conducción de la Universidad, que anula autonomía afirmando el «derecho» de la represión a actuar impunemente en las facultades, que instaura la cátedra vitalicia, que liquida el cogobierno, que establece
    la departamentalización cientificista, que legitima la entrada de subsidios imperialistas, que reglamenta la distribución restringida, aristocrática y selectiva de las becas, en fin, que define y sienta las bases de la estructuración de una Universidad servidora de la Gran Empresa y las transformaciones tecnocráticas en el campo, instrumento activo e incondicional de las clases dominantes para las necesidades científico-tecnológicas y también ideológicas que les requiere el proceso de concentración monopolista que esta dictadura vino a acelerar a costa del pueblo.
    O sea, incorporar la Universidad plenamente al plan de Gobierno, al aparato del Estado, y para ello la integración ideológica y el sometimiento político del estudiantado al régimen, definiendo para él un rol secundario, inerte, pasivo meramente receptivo en su relación con la Universidad y con lo político-social: La Universidad vertical, empresarial y tecnocrática, donde el estudiante sea un sujeto pasivo político, institucional y pedagógico.

  • IV. NI LA VUELTA A LA UNIVERSIDAD PROFESIONALISTA, NI LA INTEGRACIÓN EN LA EMPRESARIAL: POR LA UNIV. DEL PUEBLO LIBERADO.
  • Toda la política cultural de las clases dominantes en los últimos diez años estuvo dirigida a producir este «cambio»; para ello les era preciso superar la vieja Universidad profesionalista en la Universidad empresarial-tecnocrática. Por eso. la intervención no significó «un retroceso medioeval» en lo cultural, sino un paso más de la reacción en su intento de controlar, someter totalmente el proceso cultural, científico y técnico y ponerlo íntegramente a su servicio, al servicio del gran capital, del monopolio, de los intereses de la superexplotación. Intervinieron la Universidad, porque para hacerla eslabón decisivo del estado opresor, necesitaban suprimir el punto débil de la cadena, la presencia en su seno del movimiento estudiantil, que venía resistiendo férreamente esas transformaciones. Para eso liquidaron la autonomia, y el Gobierno Tripartito, reivindicaciones arrancadas tras duras luchas por el movimiento estudiantil. Para hacer, pues, de la Universidad-fábrica de profesionales, una Universidad-empresa donde con «eficiencia» produzcan los «asalariados con mentalidad empresaria» que teorizó el anterior interventor en la UTN.
    Porque ese plan requiere la pasividad estudiantil, tanto en lo político (el «apoliticismo» que en realidad es consenso hacia el régimen, con la misión única de recibir, creer, aceptar y aplicar) y lo institucional (la implantación del «verticalismo» al estilo de la empresa) como en lo pedagógico (la entrega de información como verdad revelada, incuestionable, sin objetividad científica, con un contenido destinado a obtener técnicos que programen la concentración monopolista y la superexplotación, sociólogos que la expliquen, psicólogos que la justifiquen, economistas que la elaboren, ejecutivos y tecnócratas que la apliquen, etcétera).
    Y orquestar un «reordenamiento de los estudios» por el cual la enseñanza se estructuraría en «ciclos» y la docencia en «departamentos». Moldeando así desde el inicio de las carreras al estudiante en la superespecialización y en la superparcialización del conocimiento que quita perspectiva y fragmenta la totalidad, desvinculándonos de la realidad social y de nuestro papel en ella. «Estratificando» los escalones del aprendizaje, en vez de hacerlo de lo simple a lo complejo, de lo complejo a lo simple. Y utilizando esto —combinado con las vallas limitacionistas — para estimular la deserción estudiantil en carreras intermedias que a la vez que satisfacen sus necesidades de mano de obra especializada, restringen el acceso a las formas superiores de cultura a la elite social, receptora de los beneficios de este régimen social injusto, basado en la explotación de los más por los menos.
    El «libreto» de la dictadura es pues transformar la Universidad de profesionalista en empresarial, y para eso someternos.
    «Nuestro libreto» no es ni la vuelta a la Universidad profesionalista ni la integración en la empresarial. Es la ruptura del sometimiento oligárquico junto a la clase obrera y el pueblo, liberando la cultura, la ciencia y la técnica para ponerlas al servicio del hombre en una sociedad sin explotación ni injusticia social. Nuestra meta es, pues, la liberación social y nacional y con ella la Universidad Popular, científica y democrática del pueblo liberado, que vaya creando las bases de una nueva cultura.

  • V. NI PARTICIPACIÓN NI DIALOGO. PROTAGONISMO
  • Para asegurar estos planes hoy buscan nuevos caminos politicos. Estos caminos confluyen en superar la etapa «intervencionista» pasando a «institucionalizar» verticamente la Universidad.
    Como dijo el nuevo interventor de Medicina de Buenos Aires al asumir («La vida universitaria exige participación y dialogo abierto, regido por la voluntad de pacificar, recordar, integrar y perfeccionar») participar dentro de los cánones que establece el régimen, dentro de su libreto.
    lista claro: quieren convencernos para que aceptemos ser comparsas y no protagonistas; nos piden que «participemos» para construir la Universidad de la empresa y los monopolios.
    Pero se han equivocado de medio a medio con nosotros. Los obreros ferroviarios, el pueblo y los estudiantes rosarinos, están mostrando que el camino iniciado en Córdoba no tiene su fin en la antesala del despacho de Onganía. Ese sólo es el camino de los dirigentes vendidos como los que entregaron el paro del l9.
    La mayoría de los estudiantes hemos mostrado en mayo, junio y setiembre que no tenemos vocación de corderos ni de traidores.
    Nos persiguen, nos encarcelan, nos torturan, nos imponen normas, nos señalan que «nuestra función específica es estudiar» sin tener derecho a cuestionar lo que nos quieren endilgar como enseñanza; nos asignan un rol perfectamente definido en la sociedad, que es la de sirvientes incondicionales del régimen opresor, alejando crecientemente la perspectiva de una actividad libre y creadora.
    Esta es la participación que nos ofrecen. Convalidar con nuestra presencia sus planes nuestro propio sometimiento.
    Cada día que pasa se va haciendo evidente la contradicción insalvable entre nuestras necesidades y las perspectivas alienantes del régimen, entre nuestro anhelo de ser protagonistas principales del proceso del conocimiento, del trabajo, de la historia, y el régimen que busca hacer de nosotros tornillos con mentalidad de engranaje.
    No le pedimos nada a la dictadura; exigimos, porque no reclamamos nada que no sean nuestros legítimos derechos; no renunciamos a nuestras posiciones, es más, peleamos por conquistas más y mejores posiciones de
    incidencia. No queremos «retocar» al régimen, queremos cambiarlo.
    Por eso luchamos por nuestros derechos como estudiantes, al tiempo que cuestionamos TODO, globalmente, porque es parte de este régimen que repudiamos.
    ¿A quién si no a nosotros nos interesa que tal o cual profesor sea idóneo y capaz? Por eso exigimos el control estudiantil de los concursos. ¿Quién si no nosotros constituye la vida, la razón de ser de la Universidad? Por eso proclamamos nuestro pleno derecho a actuar libremente en ella, a debatir libremente nuestras posiciones, a realizar asambleas libres donde elaboremos nuestros programas y demos nuestras respuestas, rechazando tanto a los que hoy llaman a «participar» (así como ayer nos proponían el «repliegue») como a los que sólo le oponen la retórica a los interventores, dando amplio campo a sus maniobras.
    ¡Esto es protagonismo! Imponer de hecho nuestras reivindicaciones, nuestros derechos mansillados y pisoteados una y mil veces, arrancar nuestros presos de las cárceles, obligar a la intervención y la dictadura a ceder terreno, avanzando en las conquistas.
    Para ello, el fortalecer las organizaciones estudiantiles de lucha es una necesidad imperiosa del momento. Que cada curso sea una trinchera, que cada estudiante sea un portavoz y portaestandarte de nuestras banderas de combate. Desarrollemos en todas partes las comisiones de lucha estudiantil-docentes, paritarias, para los planes de estudio, el control de los concursos, el enfrentamiento con el poder intervencionista; organicemos ya los comandos antirrepresivós, las comisiones de curso y fortalezcamos los Centros.

  • VI. —FRENTE AL VERTICALISMO Y EL PARTICIPACIONISMO: GOBIERNO IGUALITARIO ESTUDIANTIL DOCENTE DE LA UNIVERSIDAD
  • Sobre esas bases, reclamamos frente al participacionismo vertical y el falso diálogo, EL DERECHO A UN GOBIERNO IGUALITARIO, ESTUDIANTIL-DOCENTE DE LA UNIVERSDAD, resuelto por una asamblea universitaria de los claustros electa democráticamente, en forma igualitaria y sin restricciones. F.sto como parte a su vez de nuestra lucha junto a la clase obrera y el pueblo por derribar a esta dictadura e instaurar un poder popular.
    Los señores del gobierno piden tregua: ¡no se la daremós! Las» organizaciones estudiantiles deben prepararse para el combate. ¡No solo reclamar sino actuar! ¡No sólo exigir el retiro de la policía de la Universidad, sino prepararse para expulsarla!
    Todo estudiante de sentimiento antidictatorial debe integrarse a las comisiones de enlace de los centros con el movimiento obrero combativo, en preparación de nuevas jornadas conjuntas; y formar parte de un comando antirrepresivo capaz de golpear duro a la represión, de contestarle en su propio lenguaje, de responder golpe por golpe. Hasta ahora en este terreno hemos estado realmente insuficientes. Conocemos a los «tiras», vemos los carros frente a las facultades y no actuamos para organizamos y batirlos. Miles de estudiantes organizados podemos mucho más que un puñado de policías. ¡Demostrémolo como lo comenzamos a hacer en mayo y junio.
    La J.E. de la FUÁ llama al estudiantado argentino a repudiar el participacionismo y el dialoguismo, y a organizarse y luchar férreamente unidos, en lo inmediato, por la libertad de nuestros presos, contra la presencia policial en la universidad, por el derecho pleno a realizar Asambleas Libres en los recintos universitarios, por un gobierno igualitario estudiantil-docente de la Universidad, bregando por realizar acciones antidictatoriales y antirrepresivas, por las reivindicaciones obreras, estudiantiles y populares en conjunto con el movimiento obrero popular, impulsando hoy la realización de un paro general combativo de treinta y seis horas con salida a la calle, obrero-estudiantil-popular, como el que propusimos coordinar en el plenario sindical del 11 en Córdoba.

  • VII. POR LA UNIDAD ESTUDIANTIL ANTIDICTATORIAL – LIBERADORA: FORTALECER LA F.U.A. Y LOS CENTROS PARA DERROTAR LAS MANIOBRAS DIVISIONISTAS DEL RECAMBIO Y SUS ALIADOS.
  • Los nuevos procesos de lucha han dejado un riquísimo saldo de experiencias. En la misma práctica del combate se comenzaron a superar viejos vicios del movimiento estudiantil que es preciso desterrar para siempre, como el parlamentarismo estéril, el caudillismo parroquial, el uso politiquero de los «sellos» sin representatividad.
    Miles y miles de estudiantes se han sumado a la lucha contra la dictadura; miles de estudiantes que rechazan lo caduco, lo que huela a comprometido con el régimen, mientras se juegan audazmente en la calle enfrentando a la represión.
    «ACCIÓN POR LA LIBERACIÓN». «REVOLUCIÓN O MUERTE», «OBREROS Y ESTUDIANTES POR CÓRDOBA TRIUNFANTE» fueron las consignas más gritadas en todo el país. Multitudinarias Asambleas aclaman la señera figura del CHE Guevara y rechazan desdeñosamente el juego rancio de la politiquería tradicional. Más recientemente así lo demostraron los estudiantes de Arquitectura de Buenos Aires, en el plenario del encuentro internacional de estudiantes de Arquitectura.
    Las caducas líneas divisorias que reinaron durante años en el movimiento estudiantil son rechazados por el estudiantado. Las falsas antinomias liberalismo-nacionalismo, reformista-católicos, levantadas tanto desde dentro como desde fuera de la FUÁ en el pasado, carecen de. sentido para quienes viven el presente en un combate cuya alternativa es pueblo o régimen, represión o barricada, reforma o revolución.
    Hoy la mayoría del estudiantado comienza a recorrer el camino de la unidad combativa con la clase obrera, tras el horizonte de la liberación nacional y social. Por esto viene luchando la FUÁ desde hace más de seis años; por eso dividieron la FUÁ quienes enarbolaron las banderas antipopulares de la Revolución Libertadora, y aquellos que lo hicieron desde la trinchera del falso nacionalismo de la oligarquía; no podían admitir la creciente alineación de la FUÁ con los intereses populares. Pero por eso mismo hoy van siendo desplazados por quienes quieren la unidad obrero-estudiantil popular revolucionaria y antiimperialista. Esta confluencia que se está dando por abajo ha abierto uevas condiciones para la unidad, y exige redoblar os esfuerzos por plasmar este nuevo ímpetu en organización que unifique a los estudiantes en todo el país. La Federación Universitaria Argentina ha venido viendo intensamente en su seno estos tránsitos y transformaciones. La existencia de la FUA responde a la necesidad histórica del estudiantado de darse una organización nacional única capaz de ser un instrumento idóneo para la lucha por sus derechos, reivindicaciones e intereses sociales. Por eso, tanto los intentos de las clases dominantes por hacerla desaparecer, como los embates de los grupos de derecha del movimiento estudiantil que siempre bregaron por escindirla han fracasado y fracasarán inexorablemente.
    Mas de FUA, aún con ser la única central nacional de estudiantes, no recoge en su seno a organizaciones y sectores del estudiantado que han hecho su proceso fuera de la Federación.
    Como hemos dicho nosotros hemos sido sacudidos también profundamente por los hechos que se vienen sucediendo en el país durante los últimos años; insistimos, pues se están dando las mejores condiciones para que nos unifiquemos en una Central Única Estudiantil
    Justamente ahora hay quienes están trabajando en la sombra tanto desde adentro como desde fuera de la FUA para dividirla; tras el viejo y quimérico sueño de una FUA paralela como una forma de golpear a quien es motor de ese proejo que hoy ya se ha comenzado a gestar.
    Son los que sueñan con la FUA de 1945, que en vez de transitar un camino independiente de unidad combativa con la clase obrera, entró en las opciones del régimen aboyando su variante liberal-oligárquica frente a la nacionalista conciliadora que surgía, atando a los estudiantes a la nefasta «unión democrática».
    Son los mismos que vivieron conformes durante años con la Universidad del régimen, alimentando el espejismo de la «isla democrática» universitaria de espaldas al país donde se explotaba y oprimía a los trabajadores y al pueblo.
    Son los que gimieron, luego del golpe, por haber perdido el «paraíso» de la «brecha democrática» y que hoy «presionan» —siempre a espaldas del pueblo—a antiguos vende patrias para que den un golpe «democrático».
    Son aquellos que manchando la epopeya de los estudiantes cordobeses en 1918, usan la bandera de re-Reforma como ariete contra la unidad antiimperialista, apuntalando de hecho los intereses del sistema al pretender preservar la división artificial del estudiantado en base a polarizaciones permidas.
    Y que en aras de esa división no dudan un instante en aliarse con aquellos grupos que han sido y son los adalides del mackartismo en la Universidad, admiradores del participacionismo sindical, como lo hicieron recientemente en el Congreso de la Federación Universitaria Tecnológica (iniciando el camino de la ruptura orgánica del movimiento estudiantil) tratando de juntar fuerzas —infructuosamente— para impedir su realización.
    Son los que siempre gritan «unidad» y hoy —como lo demuestra su actuación en el Congreso de la FUT— trabajan para dividir a la FUA, coincidiendo en los hechos con Ongania, que también nos quiere destruir.
    Son los que para consumar esta maniobra se unen sin principios con el que se les ofrezca, pues su falta de representatividad y de apoyo en el estudiantado les impide conquistar posiciones de incidencia por sí mismos; los que ofrecen al enjuague recambista su plan divisionista y liquidador de la FUA.
    ¡Estos son los que empujan hoy la división, cuando más imperiosa es la unidad combativa frente a los embates del enemigo!
    Les advertimos que no sólo no lo lograrán, sino que los estudiantes sabrán repudiarlos como lo hicieron siempre en el pasado con quienes lo intentaron.
    En el camino de la unificación estudiantil, llamamos a los estudiantes, a las corrientes antiimperialistas consecuentes, a rechazar la maniobra divisionista en marcha, y a derrotarla, cerrando filas junto a la FUÁ y los Centros. La agudización de la lucha entre el poder de los monopolios y las mayorías populares va haciendo que el movimiento estudiantil vaya perfilando también con nitidez sus líneas divisorias. Fuera de la FUÁ existen sectores y organizaciones que se mantienen pertinazmente en su vieja política derechista y divisionista, política que más de una vez los pusiera objetivamente al servicio de la reacción y sus personeros en la Universidad, como por ejemplo en 1966 cuando sembrando ilusiones en Onganía y alineándose con parte de su elenco, nos pedían ‘»desensillar hasta que aclare», y hoy marchan en componendas con dirigentes políticos y sindicales que se sirven de las luchas para desviarlas de una verdadera perspectiva liberadora.
    Esta política es la que los impulsa a resistir (también ellos) la unidad orgánica del estudiantado atacándonos porque no aceptamos hipotecar nuestro accionar tras salidas perimidas ya experimentadas y fracasadas en el país. La disyuntiva es: Organización Única estudiantil por la liberación del pueblo, o frente derechista en los marcos y por la preservación del régimen. El que por ceguera u oportunismo pretenda evadirse de esta coyuntura histórica, quedará irremediablemente marginado del proceso. O _lio que es peor— jugando junto a la derecha contra los intereses objetivos de la mayoría de los estudiantes. Es lo que ocurre con aquellos que forman programas de carácter antiimperialista y a la vez se esfuerzan por mantener lazos políticos y orgánicos con aquellos divisionistas, contribuyendo así a la división orgánica del estudiantado.
    Sólo el oportunismo puede explicar esta actitud que los ubica junto a quienes tienen como objetivo central combatir y fracturar una consecuente alternativa antiimperialista para los estudiantes. Es por eso que levantan fórmulas de unidad por arriba, verticales, que marginan a los estudiantes de las decisiones políticas I (como las «coordinadoras de tendencias») y diluyen y enfrentan a los Centros de Estudiantes.
    Muchos de los escollos que traban el desarrollo del procesa de unidad estudiantil. Pero el mismo responde a una necesidad de la lucha del estudiantado para enfrentar a sus enemigos junto al pueblo, hasta el triunfo. La FUÁ compromete todo su esfuerzo en tal perspectiva. Ello nos impone una superación constante, que al tiempo que nos afirmamos sólidamente en los principios, sepa superar viejas trabas sectarias y vicios orgánicos que dificultaron el accionar de Centros y Federaciones particularmente en el último período.

  • VIII. —LA F.U.A. PROPONE UN CONGRESO NACIONAL PARA LA UNIDAD DEL MOVIMIENTO ESTUDINTIL PROPUGNANDO PARA EL UN PROGRAMA DE ACCIÓN ANTINTERVENCJONISTA, ANTIDICTATORIAL, ANTIPERIALISTA Y LIBERADOR.
  • La Junta Ejecutiva de la FUA propone a los estudiantes y a sus organizaciones representativas la convocatoria a un Congreso Nacional que concrete a partir de un proceso la unidad orgánica del estudiantado ce toco el raía. Propone para él un programa de unidad combativa con la clase obrera, antiimperialista, de liberación social y nacional.
    La realización del IX Congreso de FUA este año es para nosotros un hito decisivo en la dirección apuntada. Los Centros y el Congreso de la Federación deberán debatir en profundidad esta iniciativa, enriquecerla y concretarla.
    Sabemos que en ese transcurso la FUA debe fortalecer el proceso de unificación, es preciso impulsar y resolver la creación y el desarrollo de Centros Unidos por facultad.
    Teniendo por meta estos objetivos, se hace imprescindible la coordinación en la lucha para aunar fuerzas con todos aquellos que estén dispuestos a enfrentar a la dictadura. Coordinar en la acción sobre bases mínimas facilita el tránsito hacia formas superiores de unidad, siempre que no se quiera transformar lo que es una medida transitoria en método estable de organización, ya sea con la coordinación mediante delegados —que diluye la organización— o mediante la nefasta «coordinación de tendencias» que margina a los estudiantes de las decisiones políticas, trabando su accionar y diluyendo su contenido.
    A las nuevas organizaciones que han surgido en el último período, —en Córdoba, Corrientes, Bahía Blanca, Mar del Plata— cuyos postulados coinciden en lo fundamental con la programática y el sentir de la FUÁ, las urgimos especialmente a concretar las vías que consideren idóneas para nuestra unificación a breve plazo.
    A las fuerzas estudiantiles, que por su historia se han desarrollado fuera de la FUÁ recorriendo un camino que cada vez más confluye con el nuestro, junto a los trabajadores y el pueblo, les proponemos debatir la unidad orgánica mediante un Congreso Nacional, saltando las vallas artificiales que la reacción y las derechas nos colocan para impedir esa unificación.
    Al conjunto de tendencias y agrupaciones del movimiento estudiantil las/invitamos a realizar un encuentro nacional que debata el mejor programa para la unidad estudiantil, e intercambie ideas sobre el camino más rápido para transitarla.
    Al estudiantado argentino lo exhortamos a resolver curso por curso, Facultad por Facultad. Universidad por Universidad, el apoyo a la iniciativa de unidad que formula la FUÁ, contribuyendo de esa forma a que el IX Congreso signifique un salto hacia adelante decisivo en la concreción de las iniciativas de unidad orgánica del movimiento estudiantil.
    La J.E., fiel al mandato conferido por el Consejo Nacional de Centros de Diciembre de 1968. ha convocado a IX Congreso para Noviembre. Ofrecemos el mismo a todas las fuerzas y sectores del movimiento estudiantil que lealmente tengan por meta la unidad contra la dictadura y contra las variantes recambistas que otra vez empiezan a asomar.
    El que transitó mayo, junio y setiembre; el que combatió en las barricadas; el que reconoce a Córdoba de mayo como el camino del pueblo argentino, debe impulsar la unidad bajo estas banderas. Sabemos que el camino no es corto y es duro, pero que al final nos espera un mundo nuevo, el mundo que hemos de forjar «con nuestras manos y defender con nuestras armas, las mismas que servirán para doblegar a las minorías oligárquicas soldadas al capital imperialista.
    Experiencia nos falta, pero ejemplos nos sobran: EL COMANDANTE CHE Y EL CURA CAMILO, CONFLUYENDO DESDE CAMINOS DIFERENTES, SON LA BANDERA QUE IZAMOS COMO EL SÍMBOLO MAS PRECLARO DE LA UNIDAD QUE O: i REMOS. HEMOS DE APOYARNOS EN ELLOS PARA AVANZAR HACIA LA VICTORIA

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