Compañera Casiana:
Estas líneas que recién ahora —muy retrasadas— puedo hacerle llegar, contienen sin embargo diversos sentimientos personales que van desde la necesidad postergada de expresarle mi pesar por la desaparición de .litan, su compañero, nuestro compañero en las filas de la revolución social argentina y latinoamericana, hasta el deseo de felicitar a todos los que con Ud. al frente, hacen posible la aparición sin claudicaciones de “Cristianismo y Revolución”, manteniendo en pie el criterio y los propósitos de Juan de abrirse en forma amplia a todos los sectores revolucionarios que en definitiva constituirán —unificados— como ya empieza a delinearse, el organismo-vanguardia del pueblo en su lucha revolucionaria.
Esta posición que, para mi modo de entender la realidad nacional, implica claridad ideológica, realismo político y gran honestidad frente al pueblo, me impulsa a solicitarle que sea por intermedio de su revista que llegue mi siludo a los compañeros combatientes, a los que se han entregado de lleno, con autentica moral revolucionaria, a la pasión de vivir, luchar y aún morir por la causa de la liberación. Saludo en primer lugar a mis compañeros del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo), Federico Méndez y Hector Jouve, rigurosamente condenados por el sistema, que los mantiene en la cárcel de Salta, con la vana esperanza de que el pueblo se abstenga de seguir el camino que ellos emprendieron o. al menos, de que se les olvide.
Pero el pueblo ha comprendido que es precisamente el camino de la lucha franca y decidida a todos los niveles, el que lo conducirá finalmente a su verdadera liberación y se ha resuelto a transitarlo sin dudas ni vacilaciones. Y es tarea de honor de los revolucionarios impedir que se olvide a quienes cayeron en manos de las fuerzas represivas, porque esto constituye un triste éxito de la reacción y porque esas manos se cerrarán mañana, cada vez con mayor brutalidad, ante nuevos compañeros presos, si cuentan con la aparente impunidad que les otorga el manto de silencio y aún de abandono de parte de las organizaciones revolucionarias que no se plantean la defensa de sus presos y sus familias como una tarea más de gran importancia política. Hacer conciencia en las masas, de los centenares de compañeros caídos, desaparecidos, muertos o presos, es no sólo rendir un justo homenaje a su valor de militantes, sino además, levantar cientos de banderas, ejemplos de lucha y sacrificio.
Por el contrario, cuando hay combatientes presos que no reciben el respaldo de nadie, ni son siquiera reconocidos por sus organizaciones o movimientos y permanecen totalmente ignorados, sin defensa legal, sin solidaridad material, significa una seria lisura en la concepción revolucionaria respecto al hombre, una debilidad moral en la estructura de la organización. Esto produce inevitablemente desconfianza y resquebrajamiento en los cuadros y escepticismo en las bases en torno a la imagen del hombre nueve) que se les propone como meta.
Es justamente CyR, una de las fuentes en que me he informado de la situación por la que atraviesan muchos compañeros y es también CyR quien ha asumí do la tarca de recuperarlos definitivamente para el proceso revolucionario.
Saludo a todos los presos de todas las organizaciones, en los nombres de mis dos compañeros, ya que no puedo mencionarlos uno por uno. Saludo a los heroicos combatientes de las FAP, FAR, FAL ,ERP, Montoneros y demás organizaciones y repito aquí que es el accionar sin pausa de ellos lo que representa una esperanza de futuro para nuestros pueblos y el mayor respaldo moral para quienes deben permanecer marginados tras las rejas de un presidio político. Esto es lo que vale: la dureza del enemigo cuenta tan poco como la critica de los que no hacen riada. Reciba Ud. mi más calurosa adhesión a la tarea qtté realizan con entereza y tenacidad.
Un abrazo
Ciro Roberto Bustos
Federico Méndez y Hector Jouvé:
Santiago de Chile, febrero de 1971.

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