• Las claves sombrías
  • Mientras los compañeros gráficos de Fabril mantienen su huelga y resisten heroicamente todas las provocaciones y sacrificios; mientras Ongaro recorría Tucumán ingenio por ingenio, casa por casa, levantando la bandera de la lucha para defender el pan y el trabajo; mientras en Villa Ocampo, en Las Palmas, en la Gallareta se movilizaban los trabajadores para evitar el cierre de las fuentes de trabajo y el exterminio de sus pueblos; mientras prosiguen las vicisitudes de los habitantes de la villas forzados a la «erradicación»; mientras la mayoría de los gremios se debaten en la impotencia para coordinar una acción eficaz contra la política de precios y salarios; mientras aumentan las listas de compañeros presos por causas políticas (peronistas y comunistas revolucionarios) … una serie de «dirigentes gremiales» aceptan escuchar un sermón de Onganía y prestarse a la parodia del «tiempo social”.
    Algún día, los trabajadores en el poder, recorrerán la lisia de los traidores y se hará la justicia del pueblo.
    A pesar de que Onganía ratifica su instalación y permanencia con «atributos divinos» en el gobierno y por tiempo indeterminado; a pesar de que el ex-peronista Borda vuelve a negar posibilidades de apertura partidaria o electoralista; a posar de que el peronismo ha sufrido desde 1955 toda clase de fraudes, proscripciones y trampas electorales; a pesar de que el 18 de marzo de 19062 marcó una vez, más el triunfo de las fuerzas populares y la vergonzosa traición a la soberanía del pueblo; a pesar de que en el golpe militar del 28 de junio estuvo rondando el triunfo peronista en todas las elecciones; a pesar de que el pueblo sabe perfectamente que su voto no tiene ningún valor y que el ejercicio del poder no le vendrá nunca más por las urnas… los burócratas del «movimiento peronista», los radicales envejecidos en la cosmovisión del comité, los generales que descubrieron a la Patria y a la soberanía después de todas las traiciones y todas las entrega y los aventureros de siempre de cualquier color o tendencia, se dan el lujo de convocar al pueblo a un proceso electoral y exigir con declaraciones y reuniones —permitidas por el gobierno— que volvamos a la farsa y al fraude. Algún día el poder ejercido definitivamente por el pueblo, dará cuenta de todos estos que burlaron y escarnecieron la soberanía popular.
    Cuando todavía está fresca la memoria del general Valle y los compañeros civiles y militares fusilados por Aramburu y Rojas y todos los gorilas responsables de la «Operación Masacre»; cuando todavía está caliente la sangre de Hilda Guerrero y la de tantos hermanos nuestros que por desnutrición, por enfermedades, por epidemias, por falta de trabajo y de esperanza mueren en Tucumán, en tantos lugares de la patria Argentina y de la patria América: cuando todavía no se ha reparado la injusticia permanente de que a Perón se le niegue su grado militar, su condición de presidente de los argentinos y su derecho de líder de la mayoría popular; cuando todavía en nuestra tierra, un obispo —en Coya— tiene que denunciar la muerte de los recién nacidos y de los niños porque los responsables militares del régimen no tienen previsto en «sus planos» que estos niños no mueran; cuando todavía, se sigue afirmando la dependencia del ejército al Pentágono y a la estrategia yanqui, un grupo de militares «peronistas» solicitan y aceptan que les devuelvan las charreteras y les paguen los beneficios del retiro traicionando toda la historia de lucha del movimiento popular, traicionando la sangre y la memoria de sus camaradas fusilados, traicionando a cada uro de los hombres y las mujeres del pueblo que un día creyeron en ellos.
    Algún día, el ejército revolucionario del pueblo, juzgará la conducta de los traidores a la causa nacional y al ejército de la patria.
    La colaboración de estos dirigentes obreros, el show de estos dirigentes políticos y la traición de estos militares peronistas, son las claves sombrías del comienzo del año político de 1969.

    JUAN GARCIA ELORRIO

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