El motivo de nuestra detención el día 24 de marzo pasado, juntamente con los compañeros Francisco Calino, Secretario de Organización de la Federación Gráfica Bonaerense, y Clemente Cosimi, militante gráfico empleado en Fabril Financiera, obedeció a un hecho muy simple. La empresa Fabril Financiera, luego de desesperados intentos de quebrar la huelga que lleva más de 90 días, trató de reclutar “carneros” en primer lugar entre los compañeros en huelga, posteriormente en el gremio gráfico de todo el país y más tarde en países vecinos. Todos estos intentos fracasaron estrepitosamente por la férrea solidaridad que caracterizó la huelga desde los primeros momentos. Inclusive los compañeros gráficos chilenos —conscientes de que los problemas no son solo nacionales, sino que tienen la dimensión de todos los países oprimidos— han iniciado una campaña de solidaridad económica con los compañeros de Fabril.
La empresa, en vista del fracaso de sus gestiones, sacó un aviso pidiendo operarios especializados para romper la huelga. Con los compañeros mencionados, concurrimos al lugar de citación para conversar con los trabajadores que se presentaran por el aviso. Queríamos saber si había algún gráfico entre ellos, ya que cualquier otra especialización no servía para la empresa. En una cola de cerca de 500 personas, encontramos solamente a tres gráficos a quienes explicamos el conflicto de Fabril, la maniobra empresaria que pretendía atrapar a los gráficos desprevenidos y la situación de trabajo que iban a padecer quienes entraban en esas circunstancias. A los cinco minutos de conversación, dos policías uniformados salieron de la oficina patronal “para mantener el orden” que en ningún momento fue alterado; detrás de ellos, vestido de civil, llegó otro miembro de las fuerzas de represión que nos pidió —con los modales que caracterizan a este grupo de trabajadores instrumentados por el sistema— que nos retirásemos de inmediato.
Ellos cumplían sus funciones, los mandaban los de “arriba”. Nosotros cumplíamos nuestra función, representábamos la voluntad de 1.300 compañeros en conflicto. Nos trasladaron a la seccional 1ª de policía de Avellaneda, donde estuvimos detenidos 15 días. El trato que nos brindaron era el de esperar, el que le brindan a todos los que caen en sus manos; las leyes de la selva con que se manejan no les permite hacer otra cosa. No vale la pena relatar anécdotas. Les desespera sabor que un militante preso, cuando salga de la cárcel volverá —más galvanizado que antes— a la rea revolucionaría.
A pedido nuestro, el domingo de Ramos se celebró una misa en la comisaría, a la que asistieron todos los funcionarios policiales y la mayoría de los presos. Antes de la celebración, realizada por el padre Reinaldo Conforti —Asesor Nacional de la Junta Obrera Católica (JOC)—, pudimos observar un inusitado grupo de policías armados, con cascos y bombas lacrimógenas: tenían otra vez miedo al “desorden”. Al ver que no existía tal “peligro”, les dieron orden de retirarse. El padre Conforti comenzó la misa diciendo que esta celebración se hacía bajo el signo de Cristo liberador, pobre, humillado y encarcelado por los que controlan el poder para garantizar el desorden establecido. Durante su pequeña plática, manifestó que el destino de los militantes cristianos —en una sociedad corrompida, individualista e insalvablemente injusta como es la sociedad capitalista— era sufrir la represión de los encargados de garantizar la permanencia de esa misma sociedad. La cárcel, pues, no es para nosotros otra cosa que un testimonio de que nos acercamos al Cristo que dio la vida por todos los hombres y que está especialmente presente en aquellos que sufren la miseria, la injusticia y la opresión del sistema.
Es importante conocer que aún cuando el tratamiento que la policía da a los militantes es más violento que el que ofrece a los presos comunes, las reglas de juego con que se manejan se ven profundamente alteradas por la actitud ética que caracteriza a los militantes.
No sirven en esta relación ni las “gauchadas” ni las “coimas”. En definitiva, ellos también saben que los únicos enemigos irreconciliables somos los militantes revolucionarios y como tales nos tratan. También eso lo sabemos nosotros.

  • A.S.A. y C.G.T.
  • En ASA soy secretario general. En la F. G. Bonaerense soy miembro de la Comisión General Administrativa y adscripto a la Secretaría de Organización.
    A estas dos responsabilidades orgánicas se suma la de seguir empujando la alternativa joven de la C.G.T. DE LOS ARGENTINOS, por pertenecer al gremio gráfico —baluarte de la C.G.T.— y por estar en ASA, que comprometió unir sus esfuerzos a la tarea de luchar hasta las últimas consecuencias por la liberación nacional y social; parte ésta fundamental del programa del 1º de mayo de la C.G.T. DE LOS ARGENTINOS.
    Es decir en nuestra tarea, más allá de los cargos que son transitorios y que muchas veces no sirven más que para envanecer o halagar la ambición personal, estamos juramentados a una acción de servicio pleno y sin retaceos al movimiento obrero, a los oprimidos y a los marginados de la hipocresía de una sociedad intrínsecamente inhumana e históricamente insalvable y corrompida.

  • LOUREIRO
  • Juan Carlos Loureiro fue un auténtico militante cristiano revolucionario, dotado de una gran claridad política e ideológica, totalmente entregado sin la más mínima reserva a la causa de la clase obrera, al punto que siempre sostenía y así lo demostraba, que un militante “ya no se pertenece, sino que pertenece a una causa que supera su persona”.
    Más calificativos podrían empañar su personalidad, porque de ella hablan sus testimonios de vida y los frutos de sus acciones.
    Desde la Secretaría General de nuestro movimiento, condujo el accionar de los militantes de ASA en todo el país en una línea combativa contra el sistema que nos oprime y sus personeros, como también contra las conducciones gremiales entreguistas y traidoras. Así lo demostró en la etapa predecesora del Congreso normalizador de la CGT “Amado Olmos”, durante el desarrollo del mismo y posteriormente dentro de la CGT de los Argentinos.
    A través de esta acción se logró la radicalización revolucionaria de nuestros cuadros y una unidad ideológica que se concreta y hace homogénea a mediados del año pasado. Esta misma línea de radicalización revolucionaria fue pulsada por Juan Carlos en el seno de la CLASC y de la CISC (hoy CMT).
    Como bancario, como ferroviario y como Secretario General de ASA, pagó al precio de su libertad en la cárcel de Devoto o en el barco Bruselas o en comisarías, su mística y su entrega al servicio de los trabajadores. Mística que lo llevó a renunciar muchas veces a los “honores humanos”; que le determinaba vivir en la mayor pobreza franciscana, porque él nunca se resignaba a vivir un poco mejor si a su lado había compañeros que sufrían más que di.
    En su paso por el gremio Bancario fue un activo militante y luchador, que no vaciló un solo minuto en apoyar la huelga del año 1959 —hasta que la policía del régimen lo encarcela— igual que a la huelga ferroviaria de 42 días.
    Cuando apoya como militante de ASA la huelga de los metalúrgicos y se solidariza con sus compañeros en lucha, vuelve a la cárcel juntamente con otros militantes del movimiento.
    En su corta trayectoria de obrero ferroviario, está el límpido ejemplo de absoluta entrega en defensa de los legítimos derechos de su gremio, organizando en Retiro Carga y en toda la organización, la resistencia a la intervención de la Unión Ferroviaria y la resistencia a la aberrante “racionalización administrativa” porque era consciente que ello significaba el primer paso a la entrega del patrimonio nacional. Como lo hiciera junto a los portuarios y como siempre lo hizo cuando había que defender los intereses del país frente a los monopolios nacionales y extranjeros.
    Esta es en síntesis la personalidad de Juan Carlos y la obra que él realizara. Por eso nada mejor que como postrero homenaje a su memoria que repetir una voz más lo que tantas veces nos dijera a través de sus palabras y sus hechos: “el militante es el hombre disponible para los otros, sin cesar en la brocha para hacer triunfar la causa de la justicia”.

  • A.S.A. y C.L.A.S.C.
  • A.S.A. es una organización de militantes sindicales que pretende dar un aporte concreto a la tarea revolucionaria de la clase trabajadora.
    Nos organizamos alrededor de los valores fundamentales de nuestro pueblo, y desde éste argentino sentido de la justicia, la solidaridad y la libertad que ha caracterizado a nuestro pueblo desde los comienzos de su historia, proyectamos nuestra acción en la búsqueda de la liberación nacional y de los mecanismos que nos conduzcan a ella, para nosotros y para todos los pueblos de Latinoamérica.
    No nos anima sobre todo lo que pueda aparentar deseos de singularidad, sino la eficacia y la continuidad más creciente de la lucha, porque entendemos que el camino de la liberación nacional y latinoamericana es largo y se hace cada vez más difícil a medida que lo vamos recorriendo.
    A.S.A. entiende también que lo fundamental para la clase trabajadora es ir descubriendo una metodología de lucha que asegure día a día, minuto a minuto, la eficacia y la continuidad en la lucha.
    Los objetivos son bien conocidos por el pueblo y lo que importa es su profundización en el diálogo continuo, no en la discusión retórica y desenganchada con argumentos elaborados en confortables peñas intelectual. La CLASC impulsada por esta misma línea de acción trata de lograr las fórmulas estructurales y los métodos de acción que posibiliten estos mismos objetivos.
    Por este motivo nosotros estamos afiliados a la CLASC que es el único nucleamiento a nivel latinoamericano que no responde a ningún imperialismo, porque entendemos que el duro y largo camino de liberación será coronado y consolidado, sólo cuando los trabajadores de todos los países hermanos de A.L. hayamos liquidado al imperialismo y a sus personeros nativos, imponiendo el único poder auténtico: EL DEL PUEBLO.
    Para ese fin, entendemos útil lograr una coherencia en la militancia sindical revolucionaria en nuestra América latina y CLASC es hoy ese instrumento.
    Es por todos conocida la actuación de la CLASC y sus organizaciones nacionales en las luchas obreras de todos nuestros países. Se puede destacar a modo de ejemplo, la decisiva actuación de la Confederación Autónoma Sindical Cristiana de la República Dominicana con motivo de la infame agresión yanqui de 1965 a este país hermano. Ya no era simplemente la lucha sindical lo que importaba, porque la lucha revolucionaria supone también profundizar herramientas; válidas para la liberación, y, en esos momentos, los compañeros de la CASC empuñaron las armas para defenderse del imperialismo.
    La misma línea de trabajo y acción que justifica la presencia y existencia de ASA en la Argentina y de la CLASC en A.L. impulsa también la necesidad de un organismo internacional, por ese motivo estamos afiliados a la CONFEDERACIÓN MUNDIAL DEL TRABAJO (C.M.T.) que se ha propuesto constituir una alternativa sindical para los países del Tercer Mundo, hoy encajonados, en la mayoría de los casos, en la fratricida (Guerra fría de los imperialismos que funcionan por acuerdos superiores tratando de congelar los procesos de liberación de todos estos países.
    Respecto al comentario de ciertas revistas como ese Boletín oficial ilustrado llamado Confirmado y que dirige desde sus funciones de gobierno el Sr. Frischnecht, nos tiene sin cuidado al igual que los chismes de cualquier otra revista sujeto al régimen: es todo lo que pueden hacer.
    Como no entienden nada que vaya más allá de las clásicas y caducas camarillas comiteriles, todo lo ven a través de ose filtro, y creen encontrar extrañas “trenzas” en todo. Al mismo tiempo, denotan el terror que les produce la aparición de cualquier fuerza o elemento no previsto en su esquema de control.
    La CLASC no es ni pretende ser el supremo comando revolucionario de las fuerzas de liberación de América Latina. Es una estructura que representa diversos sectores de trabajadores y que lucha por la unidad sindical de todos los trabajadores latinoamericanos. Somos conscientes de que más allá de las fronteras geográficas que nos han impuesto los que se repartieron el mundo y más allá de las divisiones ideológicas, es fundamental lograr la unidad de todos los trabajadores de nuestros países y la unidad estructural de las organizaciones que tengan una común : va revolucionaria. Este es un elementé insustituible para la lucha de los Pueblos por su liberación nacional. Pero cada pueblo elegirá su método para liberarse del imperialismo, para derrumbar al capitalismo y para construir las alternativas de socialismo nacional.
    La CLASC no pretende ser ningún “tercer camino”. Es y será lo que determinan los trabajadores de los distintos paisas hermanos de nuestra América. Cualquier línea que se pretenda marcar al margen de vio, no tendrá nada que ver con la Revolución. La CLASC no tiene ninguna fórmula híbrida de síntesis entre dos experiencias distintas. Además, la experiencia de Frei no constituya ningún modelo revolucionario para América Latina. A diferencia del “freísmo”, la revolución cubana es Revolución y en ese sentido indica un camino, pero tampoco constituye une receta.

  • Cristianos Revolucionarios
  • Hoy en América Latina no se puede ser auténticamente cristiano si no se es revolucionario. Pero esto es aún demasiado genérico. No es con recetas ni esquemas apriorísticos, ni con alternativas estructurales como se va a hacer la Revolución, sino con la participación activa, consciente, total, en la lucha de liberación que posibilite luego la construcción de una sociedad socialista. El elemento esencial de la Revolución es el Pueblo: nuestro Pueblo. Es peronista; y eso Es revolucionario. Esa Revolución se va haciendo y plasmando en la vivencia diaria de opresión, de rebeldía, de bronca y de lucha de los trabajadores argentinos hasta el lanzamiento de las formas superiores de lucha que nuestro Pueblo no tardará en asumir para apresurar el día de la victoria sobre nuestros enemigos. Creo que todo es muy claro: “La lucha es larga: comencemos ya”, dijo Camilo Torres. No nos pasemos la vida buscando conjugar esquemas, ni acuerdos superestructurales ajenos al Pueblo.

  • Movimiento obrero
  • Nosotros entendemos que el momento actual por el que atraviesa el movimiento obrero es sumamente difícil por distintos motivos. Entre los fundamentales podemos apuntar: 1.— el pronunciado descreimiento de los trabajadores hacia sus dirigentes. Esto tiene su explicación, las sucesivas traiciones de que fueron objeto, las sucesivas estafas y engaños por parte de una burocracia corrompida y desenganchada de las necesidades de los trabajadores; como así también la utilización de las luchas del movimiento obrero para objetivos extraños al mismo y que sirvieran para avalar oscuros negociados de estos dirigentes llevó al movimiento obrero, no sólo a descreerse de ellos, sino también a negar la validez de sus herramientas de defensa. Nosotros creemos que el sindicalismo no nació para someterse al sistema sino para combatirlo hasta su derrumbe. Las sucesivas cuotas de legalidad que fueron aceptadas por estos dirigentes terminaron por engrillar las organizaciones sindicales y sacarlas de sus objetivos de fondo.
    2.— Esta actitud de los dirigentes sindicales fue llevando a los trabajadores por el camino de la domesticación, por el camino de la atomización culminando con un marcado desengaño en las propias fuerzas del movimiento obrero.
    Ante todos estos hechos un puñado de dirigentes honestos asumió el destino histórico del movimiento obrero. Estos dirigentes —junto a quienes se les suma —por oportunismo— se nuclearon en la C.C.T. REBELDE; pero este proceso dobla sufrir una necesaria decantación. A un año del Congreso Amado Olmos hay muchos dirigentes que abandonaron el camino de la lucha. La experiencia iba en serio. No todos tuvieron por oportunismo— se nuclearon en la CGT REBELDE. Entre los dirigentes que han permanecido fieles al programa del primero de mayo se encuentra el compañero Raimundo Ongaro, quien por su fidelidad a los principios que determinaron el nacimiento de esta C.G.T. y por no rehuir la lucha que hay que dar en todos los terrenos se convirtió en el conductor indiscutido de este proceso.
    Respecto a la C.G.T. de los Argentinos creemos que en muchas oportunidades se falta a la verdad al afirmar la debilidad de la misma.
    Si bien es cierto que en estos momentos la C.G.T. de los argentinos padece de una fuerte debilidad estructural más cierto aún que esto es el hecho de que las luchas de cualquier nivel que se libren en el país son inexorablemente encabezadas por la misma. Más aún, en algunas circunstancias gremios controlados por los participacionistas en el momento de lanzarse a la lucha recurren al único lugar que puede garantizar una conducción combativa, es decir la C.G.T. de los argentinos. Como ejemplo incuestionable podemos mencionar la lucho de los trabajadores petroleros que, aunque perteneciendo su organización nacional a la C.G.T. de Azopardo, dieron toda su batalla en la C.G.T. de los argentinos
    Por estos motivos nosotros entendemos que la unidad sindical a la que aspiramos fervientemente no puede concretarse mediante un apoyo burocrático a nivel de las direcciones sindicales y a espalda de las bases sino en la lucha que reclaman las bases y exige la actual situación de explotación, injusticia, desprecio de la voluntad de los trabajadores y entrega del patrimonio nacional por parto de la actual dictadura militar. Cualquier otra unidad sería volver al 27 de marzo de 1968. En consecuencia nosotros ratificamos vuestra invariable posición unitaria, pero deseamos aclarar con precisión los peligros que entrañaría una “unidad” que terminaría por subordinar los principios inalterables del movimiento sindical a meros acuerdos accidentales que concluirían favoreciendo a los dirigentes claudicantes, los planes del gobierno y la estrategia del imperialismo.

  • Aramburu y los Gráficos
  • Nuestra convicción cristiana es profunda. Desde esta convicción, sustentada en la misma facha popular, entendemos que las jerarquías de la Iglesia están más bien lejos de lo que mandó Cristo. En cumplimiento de uno de esos mandatos no3 acercamos a monseñor Aramburu a plantearle las exigencias de justicia de nuestros 1.300 compañeros en huelga. El arzobispo envió notas a la patronal de Fabril y a la Federación Gráfica Bonaerense. El arzobispo busca la paz y quizá crea fervientemente que es lograble en las relaciones obrero-patronales. Quizás olvide que, de acuerdo a la más ortodoxa línea bíblica, la paz se asienta en la justicia y que la justicia no existe en las relaciones obrero-patronales ni en el régimen que nos oprime y que así la paz es una utopía.
    Recién nos enteramos que luego de la violenta respuesta de la empresa a la solicitud de monseñor Aramburu, éste decidió sacar una declaración en la que menciona lo siguiente:
    En primer lugar muestra su dolor por el problema humano que entraña la falta de solución al conflicto. En la segunda parte de la declaración manifiesta su preocupación por la indisciplina de los trabajadores que motivara el desencadenamiento, según él, de dicho conflicto.
    Nosotros creemos que es un tibio intento de tranquilizarse en conciencia eludiendo un compromiso a fondo con los trabajadores. Creemos que tal actitud es sintomática de la actuación de la Iglesia Oficia], En última instancia determina que el grado de compromiso con los responsables de la injusticia es ya insuperable. Si mal no recordamos, los fariseos “deploraban” que Críate agitara a las multitudes…

  • El Episcopado
  • ASA no pretende salvar al Episcopado ni convertirlo a la Revolución. Como cristianos ni siquiera nos aterra la posibilidad, ya sea de una traición al Evangelio por parte de la Jerarquía, ya sea la misma desaparición de su burocracia autoritaria. Con ellos o sin ellos, “lo cristiano” es uno de los ingredientes de la Revolución en Argentina. Somos lo suficientemente maduros para saber a qué nos obliga nuestra fidelidad al Evangelio. Si ellos aportan, mejor. Si tenemos tiempo de llamarlos, lo hacemos. Pero seguimos adelante sin parar. Mucho se pierde siempre en el camino revolucionario, incluso compañeros muy valiosos. Los obispos tienen todos los medios para saber qué actitud tomar. La respuesta al problema no es nuestro juicio, sino la actitud que adopten.

  • Camilo y Che
  • Camilo Torres, el cura comprometido hasta la muerte para la liberación de su pueblo, el hombre que tuvo las agallas de poner el cuerpo donde puso las palabras, me merece no sólo la veneración personal por su autenticidad o la admiración por su capacidad de entrega, sino fundamentalmente porque con su ejemplo, con su testimonio y con su vida, nos deja una forma de vida, una forma de entrega y una forma deludía.
    El CHE, para nosotros, junto con Camilo, constituye la aspiración del hombre nuevo universal. Mucho más allá de las infantiles e idiotas apreciaciones de los que permanecen de una u otra forma, sujetos al régimen y quieren minimizar o desvirtuar la lucha del CHE por la liberación latinoamericana, nosotros creemos que su lucha y su vida no fueron vanamente desperdiciadas, más aún, creemos que para mucha gente sirve de guía y de orientación.
    La desesperación del sistema por tratar de hacerlo aparecer como un héroe inalcanzable, como un agente 007 de la revolución, muestra la verdadera esencia de esta maniobra; hay que lograr (dice y piensa el sistema) que no se comprenda el sentido de la lucha del CHE, hay que lograr ponerlo lejos del alcance de la obra que él inició, hay que demostrar que fue un héroe lírico, y pasarlo al museo.
    Por eso, las fotos del CHE que pululan por doquier, las películas ofensivas que ridiculizan su obra, no sirven para nada. Se puede tener un retrato de CHE, pero no creamos que por eso somos revolucionarios. Al sistema le alegra que lo admiremos con eclestialidad. Al sistema no le gusta nada, lo saca de las casillas, que continuemos su obra.

    ESA ES LA TAREA.
    El CHE, CAMILO, síntesis de dos pensamientos distintos y una aspiración común, son el prototipo de la aspiración de] hombre.
    Dante Oberlin

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