• La vigencia de la C.G.T. de los Argentinos
  • Su vigencia es la vigencia de los principios que sustentan y de las banderas que enarbolaron recogiéndolas de la postración en que se encontraban hasta el 27-3-68. El Congreso Amado Olmos marcó el nacimiento de una etapa histórica del sindicalismo argentino, sacudiendo una situación que la dictadura pretendía crear, a favor de su política de miseria y entrega, en combinación con dirigentes que cambiaron su papel de representantes de les obreros frente al poder, por el de representantes del poder frente a los obreros Cíngaro y la C.G.T. de los Argentinos están siempre vigentes puesto que su espíritu ha trascendido a las masas, transformado en una nueva expresión de fe, que ya estaba perdida y el ejemplo de valor y desinterés que ellos han dado, debe ser seguido, aunque a regañadientes, por oíros dirigentes, por presión de las mismas bases.

  • Posibilidades políticas de los “gremialistas” que visitaron a Onganía
  • Ninguna. El papel de “participacionistas” no implica adquirir ningún derecho en la conducción política que ejerce Onganía con exclusividad castrense, por mandato de ese “gobierno invisible”, localizado perfectamente por sus efectos.
    Desde el punto de vista gremial, tampoco. En este ámbito son “colaboracionistas”, actuando como “mordaza” para impedir la reacción natural de las bases ante una política social degradante. La única posibilidad que tienen se desarrolla en el Campo personal. El gobierno los apoyará a mantenerse impúdicamente, como dirigentes, y desde esa función satisfarán, todas sus necesidades y apetitos personales. Con ello queda configurada la moral de este gobierno “moralista”, cómplice de estos dirigentes, que representan el más bajo nivel de la dirección sindical.

  • La “campaña” pro-elecciones y pro-voto lanzada por Paladino
  • Puede calificarse de ingenua, en el mejor de los casos. Pero una ingenuidad de esto naturaleza no puede concebirse en quienes tienen la responsabilidad de la conducción táctica del Movimiento. Esta posición calificaría a los responsables y los incorpora a las conducciones burocráticas que va tuvo el Movimiento, qué solo concebían como política de poder el electoralismo o el golpismo. Electoralismo, para el régimen que es quien detenta la fuerza, sólo es concebible con candidatos “potables” y visto bueno militar, es decir que quienes detentan una teoría, sólo así posible, al estar operando con los mismos valores y principios que el régimen con el que estamos enfrentados, se hacen sospechosos de estar en combinaciones que no contemplan los intereses del Movimiento, de las mayorías populares y de Perón. Si así no fuera, lo que el tiempo puede permitir comprobar, aunque ya el tiempo nos deparó suficientes experiencias, no hay duda que se trata de una deficiente conducción metodológica y de comprensión de la realidad nacional.

  • El pedido de “reincorporación” de los militares peronistas
  • Se produce como consecuencia de un decreto de amnistía que excluye a Perón y a otros. Esta exclusión no invalida el decreto, por el contrario, y refirma el concepto, una vez más. que este gobierno configura la más cruda tiranía militar, que no se diferencia de ninguno de los gobiernos que siguieron al de Aramburu y Rojas, respecto de su antiperonismo. Está concebido con la más pura y perfecta mentalidad “gorila”, puesto que continúa considerando qué ser Perón y ser peronista es un delito y que para ser considerado ciudadano es imprescindible “desperonizarse”, renunciar a esa entidad que comprende el sentimiento peronista como una de sus dimensiones principales.
    Yo no he pedido, de ninguna manera, acogerme a esa “gracia”, por estos motivos. Además considero que mi grado de mayor del Ejército, no se me puede despojar por decreto. El grado significa un conjunto de aptitudes profesionales, calidades y cualidades que supe adquirir con mi esfuerzo y que conservo, pese al decreto que me dio de baja por rebeldía. A lo sumo me pudieron haber despojado de mis charreteras, que no me sirven para combatir junto al pueblo, pese a que en este ámbito me siguen llamando mayor.

  • El documento presentado por la Tendencia Revolucionaria del Peronismo en el Congreso de Córdoba
  • Allí se propuso el planteamiento de una estrategia y táctica revolucionaria, orientadora de los métodos de lucha, sosteniendo que todas las formas son válidas siempre que se realicen en función de una política revolucionaria de poder que tenga como vía principal la lucha armada del pueblo contra el régimen, dirigidas por vanguardias que surjan de la lucha misma, y no de asambleas o conciliábulos, donde el que mejor y más habla es el jefe.
    El Peronismo revolucionario mantuvo que iodo dirigente popular de nuestra época para ser considerado dirigente de masas debe dominar la estrategia. Dedicarse a estudiar más estrategia que política tradicional. Es necesario estudiar más a Clausewitz, más que a los clásicos de la política parlamentaria. Es necesario dominar la estrategia mejor que nuestros generales, puesto que en ellos sirve para dominar y sojuzgar y en nosotros para liberar. La lectura y estudio del documento será suficiente para comprender la posición del Peronismo Revolucionario.

  • El periódico “CON TODO” y su tarea
  • Cada etapa de la guerra tiene su ideología. En esta etapa el Peronismo Revolucionario tendrá que librar paralelamente a la que lleva el signo violento del combate otra guerra de desenlace simultáneo, la que se libra en el terreno de la doctrina y de la política ideológica. Por eso hacen falta los periódicos y por eso salimos. Para marcar con toda nitidez y la crueldad necesaria la línea indeclinable del Peronismo Revolucionario. Siempre en los momentos críticos se han escuchado voces que llaman a la paciencia y a la negociación, que advierten sobre los peligros de las definiciones claras y de los gestos viriles. En estas épocas se escuchan los consejos de los estrategas de la molicie y de los expertos de las transacciones. Son las voces y los consejos de los que aspiran a medrar sobre la parálisis y la impotencia del Pueblo, de los enemigos emboscados detrás de la retórica sensiblera de las recetas burguesas. Nosotros salimos para decir nuestra verdad del Pueblo.

  • ¿Hay posibilidad revolucionaria en el actual ejército?
  • La respuesta queda contestada con el análisis de los resultados de la autotitulada “revolución argentina”. Las F.F.A.A. son sus responsables y el balance está a la vista. No significa más que un nuevo método que el régimen emplea para mantener el sistema de explotación y entrega, renunciando a la utilización de la democracia liberal burguesa para emplear el poder de las armas.
    Corresponde a todo peronista revolucionario y, también a todo argentino sincero, no colocarse en la repugnante situación de obsecuentes de las F.F.A.A. con el objeto de no malquistarse con ellas que son permanentes factores de poder, dueñas de la fuerza, ejecutores únicos de la represión, poseedores innatos de cualquier veto político. Por eso nosotros les hacemos la crítica cuando la merecen porque, además, no las consideramos poseedoras de virtudes inmutables. Son instituciones humanas que actúan para bien o para mal según sean los hombres que las dirijan. No son mejores ni peores que los hombres que las componen, por eso los méritos de una época no pueden transferirse automáticamente y porque sí a otra posterior. Los méritos de San Martín no amparan a Quaranta, ni a Aramburu. Fernández Suárez no infama a Belgrano con su conducta, ni a Dorrego, podemos admirar al Almirante Brown sin dejar de repudiar al Almirante Rojas, el fusilador. Podemos sentirnos herederos y deudores de aquellos milicos que sembraron con sus huesos los suelos de la Patria y de América y no por eso atenuar nuestro juicio sobre los oficiales y suboficiales que cometieron o consintieron torturas en la época de Aramburu y el Conintes. Tampoco creemos que exista alguna relación con el ejército de la Independencia y el de Obligado con el de la época de la Organización que ganó sus trofeos asesinando gauchos o con el actual que con el concepto de la guerra de las “fronteras ideológicas”, encuentra enemigos dentro del mismo pueblo y amigos entre los que lo explotan ignominiosamente.

  • Los cristianos revolucionarios y su incorporación en el movimiento peronista
  • Todo cristiano si es sincero, en esta época, como en todas, debe ser un revolucionario. Si no es un mistificador o es un ingenuo que cree que su obligación está en la defensa de un “orden” que la propaganda ha llamado “occidental y cristiano” y que la realidad nos hace ver que ese orden está basado en formulaciones políticas, económicas y sociales que buscan como objetivo fundamental la explotación del hombre por parte de los poderosos.
    El cristiano no puede comprometerse con ese orden, sino a favor de los explotados y puesto que el Cristianismo es fundamentalmente un mensaje de amor y el amor no es una abstracción, sino una praxis, una tarea a realizar, el cristiano tiene la obligación de ponerse en la tarea de transformar ese orden, cambiarlo, modificado, superarlo por todos los medios que sea necesario emplear. Hablar de cambio en esta época, en que los cambios deben ser tan profundos, en razón de la profundidad a que han alcanzado los males, es hablar de revolución.
    Siendo el Movimiento Peronista el instrumento revolucionario de la clase trabajadora, de la clase explotada, no debemos dudar que el lugar de todo auténtico revolucionario está allí, junto al pueblo, que por lo menos hasta ahora, se ha expresado, hasta con sangre a través de él.

  • Camilo Torres y el Che Guevara
  • Camilo Torres y el Che Guevara se alzaron en armas guiados, aparentemente, por dos ideologías diferentes. Pero si alzarse en armas para defender a las masas indefensas de los agresores injustos, que son los señores privilegiados con los gobiernos y los ejércitos a su servicio, para volver al recto orden social y económico tan descomunal desorden; cuando
    se han agotado todos los recursos pacíficos y legales, dentro de la ilegalidad de fondo en que se vive; para defender el bien común de los más, conculcado por el culto idolátrico a la propiedad privada de los menos y todo ello al precio del sacrificio heroico son hechos que permiten calificar ideológicamente a los héroes, poco nos interesa. Nosotros adjudicamos a ellos la calificación de auténticos revolucionarios que en la escala de los hombres nuevos es la más alta a que puede aspirar un individuo. Su lucha la inspiraron el anhelo de justicia, el amor al prójimo, la redención social. Buscaron a Cristo donde primordialmente debe buscárselo, en los prójimos más desvalidos. Y por esto merecen además el título de héroes cristianos.

  • Acerca de la violencia revolucionaria
  • La violencia no es como algunos pretenden convencer una absurda tempestad, una tremenda alienación efecto del resentimiento o del odio, ni la resurrección de instintos salvajes, es el hombre mismo reintegrándose, es el hombre mismo que ejerce su derecho a exigir su carta de humanidad, su carta de ciudadanía, ante la “violencia blanca”, ante la “violencia invisible” que provoca hasta la muerte por enfermedad, por hambre, por miseria, consecuencia de un orden político-social injusto y despiadado.
    Es conocido el aforismo militar que dice “si quieres la paz, prepárate para la guerra” o el otro guerra es la continuación de la política por otros medios”. Esto tiene aplicación también para la política interna de las naciones, especialmente en esta época en que la concepción estratégica de la explotación y de la dominación está basada en el concepto de las “fronteras ideológicas”.
    La guerra ahora es interna, contra los pueblos que se resisten a la explotación, no es más contra los países o naciones. Nosotros tenemos derecho pues a prepararnos, a defendernos centra esa guerra que se pretende llevar con nosotros. En el editorial del 5 de “CON TODO” considero se explica bien el concepto que nosotros tenemos de la violencia revolucionaria.

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