• TACUARENDI, donde se cierra un Ingenio….
  • Los compañeros Castaña Ahumada, del Movimiento Camilo Torres, y Jorge Gil Solá, dirigente del Peronismo Revolucionario, se hicieron presentes en Villa Ocampo para solidarizarse con la marcha de los pueblos del norte de Santa Fe, realizada el viernes 11 de abril.
    El sábado 12 se libraron órdenes de captura contra 14 personas consideradas responsables de los sucesos; la lista era encabezada por el Padre Rafael Yaccuzzi, párroco de Villa Ana. Fueron detenidos ese día 10 compañeros en Villa Ocampo. Castaña Ahumada y Jorge Gil Solá fueron interceptados por la Guardia Rural en la ruta de Villa Guillermina a Villa Ana, detenidos junto a dos acompañantes, trasladados a Villa Ocampo y luego a la jefatura de policía en Reconquista, donde quedaron incomunicados. Allí fueron interrogados por todos los jefes de represión, enviados después a la guarnición de la Guardia Rural en Santa Felicia y expulsados posteriormente de la provincia el lunes a la madrugada. En Santa Felicia quedaron detenidos ocho compañeros a los que se les iniciará proceso en la justicia criminal sin que las autoridades hayan comunicado la medida.
    “Cristianismo y Revolución” conversó con los dos compañeros cuando recuperaron su libertad. Este es su testimonio.

    LA SITUACIÓN DEL NORTE SANTAFESINO
    No es un hecho aislado ni un fenómeno único en el país. Se da en otras zonas y en varias ramas de la producción nacional. Que desaparecen las fuentes de trabajo, que crece la desocupación, que hay hambre, miseria, que se vuelve a épocas de explotación hace mucho tiempo superadas, se sabe que ocurre en el norte santafesino o en Tucumán porque allí el pueblo ha reaccionado y se halla dispuesto a luchar para oponerse a la política dictada por los monopolios imperialistas y sus agentes locales, pero en muchos otros lados ocurre lo mismo y nadie se entera porque han sido conflictos aislados o aún el pueblo no ha tenido la posibilidad de manifestarse, de organizarse para la lucha.
    Por otra parte hay problemas que no sólo afectan a determinadas zonas del interior sino a los trabajadores en general. La tendencia oficial es ir creando una división cada vez más tajante entre distintos sectores de la clase obrera y formar capas privilegiadas, crear antagonismos, minar la solidaridad, eliminar la conciencia de clase y evitar la lucha en común.

    LAS CARACTERÍSTICAS DE LA MARCHA
    La marcha fue una expresión de repudio de todo un pueblo que se levantaba en defensa de sus fuentes de trabajo; fue espontánea en cuanto a la decisión del pueblo de participar, pero es evidente que, como sucede siempre en estos casos, hubo compañeros que veían las cosas más claras, comprendían que los problemas no surgen por obra del fatalismo sino que son producto
    de una política oficial coherente y planificada.
    Esos compañeros han ido creando conciencia, han trabajado mucho tiempo para formar organizaciones que hicieron posible estas jornadas que han demostrado que ya no se puede condenar impunemente al hambre a una población sin enfrentarse con una reacción organizada. No se trataba además de una sola población, sino de la acción coordinada de todas ellas.
    La presencia de Ongaro ayudó a elevar el espíritu combativo. No fue solo su presencia física, fue sobre todo la demostración de que cualquier reclamo de los marginados por sus derechos más elementales, cualquier manifestación de rebeldía popular, contará con el apoyo solidario de los compañeros que en el orden nacional no se limitan a ejercer una pretendida hegemonía detrás de un escritorio o entre las cuatro paredes de un departamento, sino jugándose junto al pueblo.

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  • Esa además es la actitud de muchos compañeros de las zonas marginadas de otras ciudades de la provincia, incluso de la ciudad de Santa Fe. Allí se realizaron también, en solidaridad con los compañeros
    del norte, actos de protesta y manifestaciones masivas que dejaron heridos y encarcelados.
    En Tucumán sucedió lo mismo. Después del 66 el gobierno había logrado aislar cada problema, tener un solo enemigo por vez, cercarlo y destruirlo y pasar luego a imponer el hambre y la represión, en otro lugar. Pero esto año, a la marcha programada en Bella Vista siguieron acciones conjuntas de todos los ingenios cerrados y por cerrar y de trabajadores de otras ramas de la producción.

  • LAS PROYECCIONES DE LA LUCHA
  • Evidentemente estas marchas tienen características defensistas, son producto de un pueblo acorralado. Pero al mismo tiempo eso experiencia va señalando a la gente la necesidad de otros métodos de lucha.
    La impotencia de un pueblo desarmado frente a efectivos de represión provistos de granadas, de gases, garrotes y fusiles automáticos —que fueron usados— lleva después del primer momento de indignación, a pasar a la ofensiva, a convencerse que no hay solución a sus problemas dentro del régimen y en consecuencia a plantear la lucha a un nivel superior.
    Por ahora la decisión de tomar la Municipalidad y destruirla es un hecho demostrativo de una toma de conciencia. El pueblo ataca en sus signos representativos a un orden que obra en beneficio de minorías privilegiadas.
    El gobierno por su parte, ha demostrado que no va a detenerse en emplear ningún medio para aplastar la lucha del pueblo, y el pueblo comprende que debe organizarse para combatir la violencia del régimen con los métodos que sean más adecuados y eficaces… pero el desarrollo de ese tema escapa al marco de esta conversación.

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  • LA REPRESIÓN
    Ya se conoce. Lo importante es la reacción del pueblo.
    En otras partes éste ya está acostumbrado a la persecución, a los golpes y a las balas. Allí recién ahora se ha manifestado en esa forma con toda crudeza.
    La reacción popular por lo tanto ha sido de asombro e indignación sin límites. No hemos comprobado en ninguna parte un odio tan profundo del pueblo hacia la policía, los guardias y el ejército; sobre todo a los guardias rurales, que es un cuerpo profesional, instruido
    por oficiales de la Gendarmería y que tiene, en los límites de la provincia, las mismas funciones que ésta. De los “pumas”, dependía el comando de represión, si bien estaban apoyados por tropas del II Ejército acantonadas en Reconquista donde se hallaba el General
    Fonseca.
    El gobierno nacional no puede en estos casos, como ha quedado demostrado en Tucumán, contar con la policía local o provincial, en donde se dan enormes contradicciones, y tiene que recurrir a otros organismos de represión. En Santa Fe un oficial de apellido Solari, por ejemplo, llegó a decir en Villa Guillermina, frente a las mujeres que encabezaban la marcha, que si querían trabajo le limpiaran las botas (también en Villa Quinteros hay obreros y niños baleados y golpeados y casas destruidas; el Padre Fernández ha denunciado incluso el aborto provocado en cuatro mujeres embarazadas).
    Pero esa actitud de brutalidad y de insensibilidad frente a los problemas reales que desesperan a los sectores humildes de la población no es compartida por otros funcionarios que se niegan a reprimir, porque ellos mismos, sus familiares y sus amigos son víctimas
    de la injusticia, de las diferencias sociales y de la jerarquización arbitraria iniciada en la administración pública.
    Por otra parte queremos destacar la actitud de los compañeros detenidos y procesados, de los cuales —por nuestro carácter de incomunicados— sólo llegamos a conocer cuatro nombres: Figueroa, Sánchez, Stella María Cracogna y Ana María Agustini. Ellos mantuvieron en todo momento un espíritu y una moral ejemplares.
    En resumen la dictadura no puede ya dominar la situación, no puede suprimir los problemas por decreto, no puede ya ofrecer a sus amos extranjeros un país pacífico, no puede vender la imagen de un pueblo sumiso,
    de un paraíso sin problemas económicos, sin conflictos sociales, sin disenciones internas. Se había creado una imagen monolítica, eficaz, indestructible, de un régimen sólidamente basado en un poder militar avasallante y todopoderoso que no ofrecía flancos, que era apoyado por todos los factores de poder. Ha bastado la valiente actitud de hombres, mujeres y niños indefensos que reclaman pacíficamente por su dignidad y su futuro, en los lugares más ignorados del país, para demostrar que el monstruo no era capaz de ofrecer soluciones mínimas a necesidades elementales, ni contaba con un frente interno coherente en los sectores o instituciones en que creía apoyarse.

    CONCLUSIONES
    Los acontecimientos de Tucumán y Santa Fe pueden servir de ejemplo a los que por miserables o por corrompidos han abandonado sus principios y sus compromisos y han capitulado pasándose al bando de una minoría despreciable apoyada en fuerzas que detrás de su aparatosidad carecen de moral, de razón y de futuro. Hoy en Tucumán y Santa Fe los compañeros no combaten sólo por sus propias necesidades sino por cada uno de los trabajadores argentinos, y ya no pelean aislados, como había ocurrido hasta hoy. El pueblo podrá ser derrotado en acciones parciales, reprimido y hambreado, pero terminará por imponer sus aspiraciones, sus anhelos. La historia está de parte de los qué luchan.

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