• Curas rosarinos
  • «Conscientes de que la paz: a) supone y exige la instauración de un orden justo en el que los hombres puedan realizarse como hombres, en donde su dignidad sea respetada, sus legítimas aspiraciones satisfechas, su libertad personal garantizada; b) sólo se obtiene creando un orden nuevo que comporta una justicia más perfecta entre los seres humanos; c) no es pasividad ni conformismo, ni algo que se adquiere una vez por todas: es el resultado de un continuo esfuerzo de adaptación a las nuevas circunstancias; d) es el fruto del amor, expresión de una real fraternidad humana.
    «Conscientes de que una paz estática y aparente puede obtenerle con el empleo de la fuerza. Pero la paz auténtica implica esfuerzo constante, capacidad inventiva, conquista permanente.
    «Conscientes de que la opresión ejercida por los grupos de poder puede dar la impresión de mantener la paz y el orden, pero en realidad no es sino el germen continuo 8 inevitable de rebeliones». (Medellín, Paz, M).
    «Es nuestra condición de sacerdotes responsables de nuestras comunidades cristianas, denunciamos enérgicamente: 1) La total falta de respeto por la vida humana surgida así de las «fuerzas del orden» como de «elementos extremistas»: injusto precio y grave obstáculo para la paz. 2) La violencia empleada contra la expresión legitima y pacífica de los derechos humanos. 3) La inadmisible autorización dada a los funcionarios del orden, por el código militar, para emplear las armas ante el más leve o supuesto desorden. 4) La falsa y tendenciosa información que pretende atribuirlo todo a «elementos extremista
    «Por el contrario podemos testificar: l) La marcha del silencio se realizaba con el apoyo popular, con el orden prefijado y en expresión pacífica de su dolor. 2) Que el clima de violencia ha sido provocarlo por las mismas fuerzas policiales, que desde las 16 ocupaban las calles céntricas con sus carros de asalto, su caballería, sus perros, lanzagases, metralletas y demás elementos de represión. 3) Que dicho clima de violencia sí se prestó a ser utilizado por algún extremista. 4) Que la población contempló y vivió ese clima de tensión considerándolo como una vergüenza nacional.
    «Como sacerdotes de Cristo —Príncipe de la Paz— que por su muerte y resurrección nos reconcilió en su cuerpo borrando las oposiciones de los hombres entre sí, decimos con Paulo VI: «No se use la posición pacífica de la Iglesia para oponerse pasiva y activamente a las transformaciones profundas que son necesarias. Si —quienes gobiernan— retienen celosamente sus privilegios y sobre todo— si los defienden empleando ellos mismos medios violentos, se hacen responsables ante la historia de provocar las revoluciones explosivas de la desesperación». (Congr. Eucar. Bogotá. Agosto 1968).
    «Decimos con el Episcopado Argentino: ‘Se hace necesaria la formación de una comunidad nacional que refleje una organización donde toda la población —pero muy especialmente las clases populares — tengan a través de estructuras territoriales y funcionales, una participación receptiva y activa, creadora y decisiva, en la construcción de una nueva sociedad». (Declaración Episc. Arg. Mayo 1969)».

  • Comunicado de la JOC
  • A NUESTROS MILITANTES V A LOS JÓVENES TRABAJADORES.
    A LA CLASE OBRERA Y AL PUEBLO ARGENTINO.
    Ante los dolorosos hechos que tuvieron como escenario las ciudades de Corrientes y de Rosario
    CONSTATAMOS
    Qué el régimen que se llama a sí mismo «Revolución Argentina» no se conforma ya con una política socioeconómica que provoca hambre, miseria y opresión: salarios insuficientes congelados y creciente alto nivel del costo de vida, intervención a los gremios, persecución, encarcelamiento y aún torturas de dirigentes sindicales e impunidad de los atropellos patronales, cierre de ingenios y de fuentes de trabajo, racionalización, etc. Ahora, este régimen que protege y favorece los intereses de la oligarquía económica y los intereses foráneos, y por lo tanto, es enemigo del pueblo, a través de su bien nombrado aparato de represión, asesina descarada y cobardemente a los compañeros Juan José Cabral, Adolfo Ramón Bello y Luis Norberto Blanco que se incorporan así a la larga lista de mártires que cayeron en la lucha por la justicia y la libertad, como aquellos de la Semana Trágica, como Felipe Vallese, Musi Retamar, Méndez. Santiago Pampillón, Hilda Guerrero de Molina y tantos otros héroes anónimos.
    Como militantes cristianos de un Movimiento Especializado de Iglesia, plenamente identificados con las angustias, las esperanzas, la lucha y, hoy, el dolor de nuestro pueblo por los compañeros caídos.
    DENUNCIAMOS
    Estos hechos que violan la dignidad de las personas y el derecho de expresar las opiniones propias y ponen de manifiesto, una vez más, la violencia institucionalizada que es «germen continuo e inevitable de rebeliones y guerras», de un régimen en abierta contradicción con el mensaje del Evangelio y de una Iglesia que el Concilio Vaticano II, expresara: «Cuanto viola la integridad de la persona humana como por ejemplo: las mutilaciones, las torturas morales o físicas; cuanto ofenda a la dignidad humana, como son las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias… o las condiciones laborales degradantes que reducen al operario al rango de mero instrumento del lucro… gatas y otras prácticas parecidas son en sí mismas infamantes, degradan la civilización humana… y son totalmente contraria al honor debido al Creador» (Constitución sobre la Iglesia y el mundo. N» 27)
    SEÑALAMOS
    Que para lograr su realización integral, el hombre necesita de la paz. Y «la paz es, ante todo, obra de justicia», «sólo se obtiene creando un orden nuevo que comporta una mayor justicia entre los hombres» (Medellín: PA, 2.1.1.) Sin este orden nuevo está muy lejos de ser realidad en nuestro país. «Comprobamos que, a través de un largo proceso histórico aún vigente, se ha llegado en nuestro país a una estructura injusta. La liberación deberá realizarse en todos los sectores en que hay opresión: el jurídico, el político, el cultural, el económico y el social» (Declaración del Episcopado Argentino: JUSTICIA Nº 3)

    EN CONSECUENCIA
    a) Militantes y dirigentes jocistas con decisión asumimos el compromiso de liberación que esta hora histórica nos exige. «Es nuestro deber trabajar por la liberación total del hombre…» (Declaración del Episcopado Argentino: JUSTICIA Nº 2)
    b) Hacemos un llamado a los jóvenes trabajadores y a todo hombre de buena voluntad para que consideren como suya también, la tarea de construir un nuevo orden social «donde todo hombre, sin excepción de raza, religión o nación, pueda vivir una vida plenamente humana… un mundo donde la libertad no sea una palabra vana y donde el pobre Lázaro pueda sentarse a la misma mesa que el rico» (Pablo VI: El Desarrollo de los pueblos. N 47)
    PARA LOS ARGENTINOS HOY COMO AYER LA HISTORIA NOS PRESENTA UN DESAFIO NOS MARCA UN DESTINO. NOS SEÑALA UNA TAREA.
    JUVENTUD OBRERA CATÓLICA COMISIÓN NACIONAL
    22/V/69

  • ASA contra el golpe
  • El Comité Ejecutivo Nacional de ACCIÓN SINDICAL ARGENTINA (ASA), frente a los acontecimientos que son de público conocimiento y que se cobraran la vida de los compañeros CARRAL, BELLO y BLANCO, además de una incontable cantidad de heridos de distinta consideración y centenares de detenidos en todo el país,
    DECLARA:
    Que estos hechos que fueron desencadenados por la dictadura militar a través de sus bien montados aparatos de represión, merecen nuestra más enérgica condena y nuestro más firme repudio;
    Que el pueblo argentino, cansado de manoseos y vejámenes por parto del régimen militar que nos oprime, manifestará en forma unánime su protesta en los paro; programarlos por la CGT de los Argentinos;
    Que esta protesta popular sin ninguna duda querrá ser utilizada por sectores vocacionalmente golpistas, para tratar de hallar una fórmula de recambio ante el deterioro insuperable de la actual dictadura militar y garantizar de esta forma los intereses de los monopolios y la oligarquía interna, hoy amenazarlos frente a la impotencia de la dictadura por controlar la organización del pueblo en la lucha;
    Que ASA compromete todos sus esfuerzos para que las luchas populares que han comenzado en nuestro país, tengan la necesaria continuidad como para permitir que no sean destrozadas por las fuerzas de represión, ni negociadas por los clásicos dirigentes políticos que aparecen en estas horas en representación de intereses ajenos a los de la clase trabajadora.
    EXIGIMOS:
    De todos los movimientos revolucionarios una actitud libre de sectarismos, para asegurar en la lucha las formulas de enfrentamiento más eficaces contra la dictadura y el sistema.
    SOLICITAMOS:
    De los sectores estudiantiles que enlacen la dura lucha que están librando, al movimiento obrero organizado, para evitar que las mimas se transformen en un espejismo intrascendente

    ALERTAMOS:
    La inminente posibilidad de un golpe militar, y queremos advertir que de producirse la lucha deberá continuar, por cuanto la única garantía de terminar con la actual situación de explotación, de hambre, de miseria y de sometimiento, es mediante la organización del pueblo para lograr la toma del poder para la clase trabajadora.

    PROCLAMAMOS:
    Nuestra más firme convicción de que a través de la organización del pueblo, encabezado por la clase trabajadora, se podrá lograr la liberación nacional y la consolidación de estructuras sociales, políticas, económicas, culturales y jurídicas acordes con la dignidad humana de los trabajadores.
    Buenos Aires, 27 de mayo de 1969. Por el Comité Ejecutivo Nacional de ASA:
    DANTE OBERLIN Secretario General Nacional

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