• FAP: El rescate de cuatro combatientes
  • A nuestro pueblo:
    En el día de la fecha los destacamentos Eva Perón y Blajaquis-Zalazar de las Fuerzas Armadas Peronistas procedieron a rescatar de la cárcel «Asilo del Buen Pastor» a cuatro combatientes del Pueblo. Los compañeros Montoneros y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias contribuyeron también con su esfuerzo a la realización de esta operación, consolidando aún más los lazos que unen a las Organizaciones Armadas Peronistas.
    El rescate de compañeros de Organizaciones hermanas presos en Tucumán, Córdoba y Rosario, y la acción que hoy realizamos prueban que de nada valen los cerrojos y carceleros del régimen frente a los recursos y la voluntad de lucha de un pueblo en marcha y seguro de su victoria.
    Las compañeras liberadas se reintegran, en la clandestinidad, a sus puestos de combate en las FAP y las Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL). La cárcel y las torturas sufridas no han hecho sino fortalecer su convicción en el triunfo.
    Las movilizaciones populares y el crecimiento de las organizaciones armadas han derrumbado ya dos etapas de la hasta ayer muy presuntuosa «Revolución Argentina». En el enfrentamiento el pueblo ya sentó las bases de su propio Ejército en una sucesión de pequeños combates, con victorias y fracasos, que jalonan el largo camino hacia la reconquista del poder. El avance de las luchas populares y su expresión en la consolidación de las organizaciones armadas ya es irreversible.
    Destronado Ongania en las barricadas del cordobazo y el rosariazo, quebrado el nacionalismo barato de Levingston por el «viborazo», los generales de la oligarquía y el imperialismo perfeccionan hoy sus tácticas para tratar de frenar las luchas de los trabajadores. Aparece así una nueva trampa: la convocatoria electoral de Lanusse para alcanzar el «Gran Acuerdo Nacional». Su socio Manrique —el entregador de Valle, el ladrón de los restos de la compañera Evita— emplea el dinero del pueblo para financiar su campaña proselitista. Alsogaray, Krieger Vasena y Frondizi se disputan la gerencia económica de los monopolios. López Aufranc exhorta a sus soldados a matar trabajadores. Esta es la «apertura política» que despliega Lanusse mientras proclama el «estado de guerra interno» y aplica un nuevo Conintes y justicia militar contra las movilizaciones populares. Los trabajadores reconocemos en estos vendepatrias a nuestros verdugos de siempre.
    Está claro que mientras este gobierno nos habla de pacificación, carga sus fusiles contra el pueblo, mientras dice argentinizar la economía entona otra vez el canto de sirenas al capital extranjero para continuar el remate del patrimonio nacional mientras premia a los dirigentes sindicales traidores descontándonos los salarios, encarcelan y persigue a los dirigentes combativos. Perón y el pueblo peronista no se olvidan ni se engañan. A pesar de los buenos oficios de aquellos que diciendo representar los intereses de los trabajadores censuran sus gestos combativos, negocia la sangre de los caídos y tratan de ofrecernos en nombre de la dictadura un «retorno castrado». Perón y los trabajadores son incompatibles con el régimen.
    No habrá bandera blanca. La sangre de nuestros muertos, el sacrificio de nuestros presos, las luchas de nuestro pueblo, el destierro de nuestro líder, no serán negociados.
    En pequeños y grandes combates, el pueblo seguirá golpeando al régimen a través de las organizaciones armadas y en las movilizaciones populares: el enfrentamienio sin cuartel será la respuesta a las trampas y la represión.
    La clase trabajadora irá construyendo así su Ejército para desarrollar la guerra popular, único camino hacia la toma del poder por el Pueblo y Perón para instaurar una Patria definitivamente justa, libre y soberana, una patria socialista.
    Por el retorno del Pueblo y Perón al poder. Por una Patria justa, libre y soberana Caiga quien caiga y cueste lo que cueste. ¡Venceremos! Destacamentos Eva Perón y Blajaquis-Zalazar
    Fuerzas Armadas Peronistas


    Buenos Aires. 26 de junio de 1971
    En el día de la fecha, siendo las 13.20 horas cuatro compañeros leí Destacamento Blajaquis-Zalazar de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), ocuparon la guardia de la Cárcel Correccional de Mujeres N» 3 y apoyados por varios grupos operativos del Destacamento Eva Perón, liberaron a cuatro compañeras presas por su fidelidad a la causa del pueblo. Los pasos de la acción fueron los siguientes:
    I) Dos compañeros, presentándose como abogados, franqueron la guardia externa y pudieron llegar hasta el lugar de recusión de las compañeras. Allí distribuyeron armas que llevaban y redujeron a las celadoras y a una religiosa que no solo se negó a entregar la llave de acceso a la guardia sino que gritó para alertar a los guardia cárceles, lo que obligó a hacerla callar por la fuerza.
    II) Alertados los guardiacárceles. otros dos compañeros que habían permanecido en la sala de guardia se vieron obligados a reducir a sus ocho integrantes, que en un primer momento se resistieron, para refugiarse luego en una sala contigua. Después de caer cuatro de ellos heridos, cesó toda resistencia; un compañero nuestro resultó también herido en un brazo.
    III) Acto seguido, al no aparecer las llaves, los compañeros balearon desde adentro y desde afuera la cerradura de la puerta de la cárcel y luego la demolieron haciendo estallar cuatro granadas de mano.
    IV) Durante la posterior retirada se produjo un encuentro entre un patrullero de la policía federal y una de nuestras unidades móviles de resultas de la cual quedó fuera de combate la patrulla represiva. En el enfrentamiento cayó con las armas en la mano nuestro compañero Bruno Cambaren.
    V) El compañero Norberto Liffschitz, abogado defensor de las compañeras e integrante del grupo de asalto, pasó a la clandestinidad, para continuar la lucha por una Patria justa, libre y soberana.
    No habrá bandera blanca. La sangre de nuestros muertos, el sacrificio de nuestros presos, las luchas de nuestro pueblo, el destierro de nuestro líder, no serán negociados.
    Bruno Cambaren ¡Presente!
    ¡Tomamos tu armo para continuar el combate!
    Ningún retroceso. Ninguna vacilación. Hay que golpear
    donde duela y cuando duela.
    Por el retorno del Pueblo y Perón al Poder
    Por una Patria justa, libre y soberana
    Caiga quien caiga y cueste lo que cueste. ¡Venceremos’
    Destacamentos Blajaquis-Zalazar y Eva Perón
    FAP


    Las Fuerzas Armadas Peronistas. en relación a la operación de rescate de cuatro compañeras presas en la Unidad Carcelaria «Buen Pastor» de la Capital Federal informan al Pueblo, ante versiones periodísticas que muestran nuevamente a las fuerzas represivas a la búsqueda de chivos emisarios, imaginando circunstancias y complicidades totalmente ajenas a la operación, como forma de ocultar su constante ineficiencia frente a la acción de las organizaciones armadas:
    1. La operación fue Únicamente concebida, planificada, chequeada y ejecutada por combatientes de las F.A.P.. con la colaboración ya señalada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (F. A. R.) y Montoneros.
    2. Ouienes Únicamente aportaron los elementos informativos necesarios para realizar el plan operacional, en relación al interior del establecimiento carcelario, fueron las compañeras rescatadas y el compañero Norberto Liffschitz quien, como quedó dicho, aprovechó para ello su condición de abogado defensor de dos de esas compañeras.
    3. Ninguno de los miembros del personal de custodia de la unidad penitenciaria participó, tuvo o aportó información con relación a la operación.
    4. Con relación con el ayudante principal Pereyra —que no estaba a cargo de la guardia cuando se realizó la operación— se dio en los siguientes términos: A partir del conocimiento por conversaciones ocasionales con el compañero Liffschitz sobre sus necesidades económicas, dado el salario miserable que percibía, a pesar de sus 22 años de servicio como guardíacárceles y que debía llevarlo a caer en manos de la usura, se lo vinculó a un presunto prestamista. Este fue el compañero Cambaren quien obviamente no se presentó con su nombre real ni mucho menos como combatiente de las F.A.P. El compañero Cambareri, que acreditó además condición de abogado, le facilitó al ayudante principal Pereyra. la suma de 50.000 mSn (500 mSn Ley 18.188) a un interés del 18% anual por cuyo importe Pereyra firmó cinco documentos: Los primeros cuatro de mSn 10.000, y el último de mSn 15.000. A la fecha de la operación el ayudante Pereyra ya había cancelado el primer documento y en esa oportunidad debía cancelar el segundo. Esta circunstancia fue aprovechada para introducir en la guardia junto con el compañero Cambareri a otra compañera, tambiéno con credencial de abogada.
    5. Surge de lo expuesto en el punto anterior, que el ayudante principal Pereyra no tuvo conocimiento que estos compañeros, así como el abogado Líffschitz integraban las F.A.P. y que se realizaría la operación de rescate hasta el momento en que ésta sucedió. Podrán, a pesar de esta aclaración, las fuerzas represivas, imputarle a Pereyra connivencia con la operación, pero bien sabe el régimen que la misma no existió, que un hombre con 22 años de servicio en la institución penitenciaria no arrojará por la borda toda una vida por S 50.000.
    6. En cuanto al Dr. Eduardo José Zanella. como ya ha quedado demostrado ante la justicia del régimen, no tuvo vinculación alguna con la operación. Cabe la aclaración que la elección de su nombre se hizo teniendo en cuenta la necesidad que se tratara del abogado defensor de alguna de las compañeras a rescatar para obtener un certificado auténtico del juez de la causa que permitiera entrar a un compañero al interior del establecimiento, y que al mismo tiempo ese abogado tuviera su domicilio en el interior del país para evitar que fuera conocido por personal guardíacárcel o bien, que se encontrara cuando su sustituto visitara la cárcel. El certificado judicial le fue extendido por el Juez Dr. Manuel Wechsler, al compañero Líffschitz. para evitar que se le imputara al Dr. Zanella un hecho del que era totalmente ajeno se tuvo en cuenta su residencia en Rosario, que» garantizaría suficiente distancia, en el momento de la operación, del lugar donde la misma se realizaba como para que hasta la justicia del régimen se persuadiera que no se trataba de la misma persona. Por otra parte se tuvo en cuenta características físicas del Dr. Zanella para elegir un compañero que fuera físicamente distinto de aquél.
    7. Las credenciales de abogado que se utilizaron en la operación, con excepción de la del compañero Liffschitz. fueron confeccionadas por el Servicio de Documentación de las F.A.P. Ninguna de ellas fue encontrada o expropiada, tal como se pretendió en relación a la que usó el compañero que en la ocasión se hizo pasar por el doctor Zanella.

  • Norberto Liffschitz: «Dejo de participar en la farsa de la justicia»
  • A mi pueblo:
    El dia 26 de junio de 1971, yo, Norberto Liffschitz. asumí públicamente mi condición de combatiente de las Fuerzas Armadas Peronistas, utilizando mi condición de abogado para facilitar el recate de cuatro compañeras presas en una cárcel del régimen: la unidad carcelaria U-3 «Buen Pastor». Dejo en esta forma de ser abogado. Dejo de esta forma de participar en la farsa de la justicia, presunta ,ciega ante la cual, casi siempre, naufragaron mis intentos de defender la causa de los trabajadores, la causa de los militantes del pueblo presos.
    Y es que la justicia tiene como función aplicar las leyes del sistema y. por lo tanto, defender sus intereses, defender todo lo que ayuda a sostenerlo y atacar todo lo que quiera destruirlo. La justicia es una parte del régimen y en su balanza las razones de los dueños del capital y de la fuerza desnivelan los platillos. El Pueblo no encuentra ni encontrará justicia en el Palacio de los Tribunales mientras sea este régimen quien tenga el poder.
    Cuando un obrero se queda en la calle, hay un patrón que lo despide y un juez que luego justificará las razones del patrón. Cuando un militante del Pueblo es torturado por la policía, luego habrá un juez que no sólo no condenara al torturador, sino que. por el contrario, utilizará la información obtenida así para condenar al torturado. Pero detrás de las personas existe un régimen donde los obreros son únicamente su fuerza de trabajo, y pueden entonces vivir con salarios de miseria, y pueden entonces vivir en un rancho de latas y tener hijos que se mueran por desnutrición o por falta de remedios y puedan ser despedidos sin que se le considere los años de vida que han depositado en su empleo.
    El mismo régimen considera a los militantes del Pueblo sus enemigos. Entonces la tortura y el asesinato son métodos válidos para defenderse: la intimación y los allanamientos son elementos persuasivos que ayudan al Pueblo a «comprender» que nada puede hacer contra el régimen, que. el régimen es indestructible.
    Este régimen defiende un sistema, un sistema donde es justo que algunos sean los dueños del capital y otros aporten su trabajo para aumentar ilimitadamente ese capital. Un sistema donde es justo que la libertad exista para quienes están dentro del régimen pero no para los que lo cuestionan. Un sistema donde ño existe igualdad ni fraternidad puesto que algunos están encima de otros y todos deben tratar de ascender pisoteando las cabezas de sus propios hermanos. Un sistema que se sostiene así en la explotación del hombre por el hombre. Un sistema injusto.
    Contra ese sistema injusto que sostiene al régimen que hoy nos oprime, es la lucha de todo el Pueblo, de todos los explotados contra sus explotadores. Nos identifican nuestros enemigos, nos identifica nuestra perspectiva. Queremos una Patria donde los pibes no mueran prematuramente, donde no envejezcan prematuramente sin infancia con la necesidad de trabajar los primeros años, donde todos los hombres puedan trabajar y recibir el producto de su trabajo, donde los viejos no necesiten mendigar para sobrevivir con jubilaciones miserables. Una Patria donde no se torture ni asesine Una Patria que sea nuestra, que sea la posibilidad de todos para realizarse en plenitud. Una Patria Justa. Libre y Soberana. Una Patria Socialista
    Para eso luchamos. Por todo eso nos reconocemos en todos los hombres y mujeres de nuestra Patria que en todas formas, por todos los medios, en cualquier lugar, dan la batalla contra el enemigo común. Esas batallas, las ganadas y las perdidas, forman parte de una guerra, la guerra de todo un pueblo por asumir su propio destino, por expulsar definitivamente al enemigo de nuestra Patria. Nuestro enemigo no se suicidará. Nuestro triunfo será su destrucción y así como lo sabemos nosotros también ellos lo saben. Por eso esta guerra será larga y difícil. Por eso en esta guerra no caben treguas ni negociaciones. Porque el enemigo no nos dará tregua, porque los que negocian con el régimen negocian la miseria en los hogares de nuestro pueblo, todos sus presos, sus torturados y sus muertos.
    Porque la represión y la negociación son los términos necesarios de la propuesta del régimen. Asi como Blajaquis y Zalazar,… mis hermanos, fueron asesinados por los traidores de la clase obrera, los que negociaron sus huelgas y su sangre, así Bruno Cambareri, mi hermano, cayó en esta acción combatiendo con la policía del régimen. Sus memorias combatientes nos ayudan a identificar a nuestros enemigos: las FF.AA. la policía, nuestros traidores que defienden al régimen oligárquico que hoy nos oprime, al imperialismo que se beneficia con nuestra opresión, al sistema capitalista que necesita de nuestra miseria «y de nuestra muerte para sobrevivir.
    La memoria de los héroes de nuestro pueblo, al descubrirnos el camino hacia el triunfo final, da nueva vida a las palabras que en 1819 dirigiera San Martín al Ejército de los Andes: «Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver al país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje».
    Por el retorno del Pueblo y Perón al poder.
    Por una Patria
    Justa, Libre y Soberana.
    Caiga quien caiga y cueste lo que cueste. ¡Venceremos’
    Norberto Líffschitz
    Combatiente de las Fuerzas Armadas Peronistas

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