Las circunstancias que vive nuestra patria y la profunda crisis de América Latina, expoliada secularmente por el imperialismo norteamericano y por las oligarquías comarcanas (situación a la que de ninguna manera es ajeno nuestro país), es una realidad objetiva que ha provocado la agudización de las luchas de liberación nacional en sus diversas modalidades y nos ha motivado a plantear pública y abiertamente nuestros puntos de vista.
La democracia cristiana se gestó en el seno de la Derecha a fines de la década del 30. La Falange, el grupo precursor, se comprometió a romper con los métodos y esquemas de los partidos oligárquicos y por ello su mensaje comenzó a influir en la juventud chilena, que desorientada por la política tradicional vio en ella una posibilidad distintas y revolucionaria.
En 1957 la Falange se fusiona con sectores sociales cristianos y otras fracciones provenientes del ibañismo. A pesar de la derrota presidencial de 1958, el Partido se fortaleció con la incorporación de vastos sectores juveniles que progresivamente fueron conquistando para el Partido la dirección política de las federaciones universitarias y otras organizaciones juveniles.
Por otra parte, la Revolución Cubana había contribuido y sigue contribuyendo a radicalizar las posiciones de los partidos políticos de este continente, es así como en la Democracia Cristiana se empieza a hablar tímidamente de Revolución. El Consejo Nacional del Partido en carta a los partidos Socialista y Comunista decía: «a nuestro juicio la Revolución Chilena será: democrática, antioligárquica y antiimperialista… se trata de un único movimiento social. No hay una Revolución marxista y otra cristiana». (Carta respuesta del Partido Demócrata Cristiano a los partidos Comunista y Socialista. Santiago, 31 de enero 1963).
En la Tercera Declaración de Millahue, la posición precedente ha sido cambiada. En este documento se habla de dos revoluciones, una «marxista» y otra «cristiana» y se formula un llamado en «forma amplia y generosa, a todos los sectores nacionales sin limitaciones» (tercera declaración del Millahue 19 de abril 1964).
Este generoso llamado iba dirigido a la derecha oligárquica que en ese momento no tenía candidato presidencial y que apoyó sin vacilar a esta «revolución cristiana». La incorporación de la derecha a la campaña y el respaldo económico y político del imperialismo condicionó la línea del partido e hipotecó definitivamente la esperanza revolucionaria. A este respecto cabe recordar las palabras de Gewans, diputado de la democracia cristiana alemana, encargado de traer marcos, que en el fondo eran dólares pues la ayuda norteamericana se canalizó a tr aves de Alemania, Gewans sostuvo que «el apoyo será ilimitado, mientras se conserve la amistad con Estados Unidos».
La historia que sigue hasta el triunfo de Frei es conocida campaña de conciliación y de un sucio anticomunismo.

  • EL GOBIERNO DE FREI
  • Este gobierno que pretendía realizar una «revolución en libertad» traicionó, desde un principio, las esperanzas populares borrando de una plumada 30 años de lucha. Amarrado de pies y manos al imperialismo, no vaciló en entregar el cobre por 25 años más a las compañías norteamericanas y sofocó la sangre y fuego las justas reivindicaciones de los mineros de Él Salvador.
    En el plano internacional, en lo fundamental, ha seguido fielmente la batuta del Departamento de Estado yanqui; una prueba de ello es su participación en el bloqueo a Cuba.
    En mis relaciones con la oligarquía ha dado las más grandes facilidades y privilegios a los que él llama «empresarios progresistas», nueva forma de explotación ligeramente más sutil, entre los cuales podemos mencionar a los Peres Zujovic, Torreti, Pubill (que estafara en 8 mil millones de pesos al fisco chileno sin que ni siquiera se haya pensado en pedir su extradición), y Agustín Edwards (el ahora nuevo «rey del pollo»).
    En la práctica es este nuevo grupo empresarial y el imperialismo los que deciden la política del gobierno que de acuerdo a los antecedentes que son de todos conocidos, no puede ser ni siquiera conceptuado como un gobierno reformista.

  • EL PARTIDO
  • Este partido cuenta con una directiva nomonal, cuyos miembros son en la práctica «marionetas» de Frei y del grupo empresarial que actúa en forma subterránea. La directiva entreguista no ha hecho otra cosa que agachar la cabeza ante lo que se cree que es la política de gobierno. La composición multiclasista del partido le impide llegar a definiciones tajantes, aquí reside su impotencia. Su papel ha sido y será proporcionar los cargos burocráticos al aparato administrativo del país, magistral forma de decapitar y comprar un partido.
    El Sector Rebelde: Su carácter pluriclasista hace surgir en su seno diversas tendencias (fenómeno similar al de la democracia cristiana europea) que juegan por la conquista de la dirección política. Los «rebeldes», «terceristas» y «oficialistas» son los sectores «institucionalizados» dentro del partido. El sector «rebelde» que podría ser la esperanza de este partido se encuentra limitado por el apego a los cargos parlamentarios burocráticos de sus componentes.
    No son capaces de llegar a actitudes definitorias, porque tomen romper la «unidad» del partido. El sector «rebelde» de esta manera se autocondena al fracaso y a la frustración de sus cuadros.

  • RENUNCIA Y LLAMADO
  • Los que subscribimos este documento, después de largos años de militancia y de estériles luchas hemos decidido RENUNCIAR al Partido Demócrata Cristiano, porque consideramos que Frei y su equipo de gobierno
    y los que actualmente controlan el partido, han traicionado las esperanzas de la juventud y del pueblo y se han comprometido a fondo con el sistema capitalista.
    Enviamos esta renuncia a las bases porque nada nos une ni nada tenemos de común con los actuales dirigentes del Partido. Nosotros creemos que nuestro puesto de lucha está entre los auténticos revolucionarios. La gran tarea que es la Revolución Chilena agrupará a través de la lucha a marxistas y no marxistas, con el único compromiso de llegar a la victoria final por una Patria libre, soberana y socialista.
    Estamos convencidos que los cristianos no pueden estar ausentes de esta gesta libertaria y por eso invocamos el recuerdo y el heroico testimonio del sacerdote guerrillero de Colombia. Camilo Torres, asesinado por los esbirros del imperialismo.
    Llamamos a nuestros camaradas de base a romper definitivamente con el partido y a integrarse, como nosotros lo haremos, al Movimiento «Camilo Torres», que es, en esta hora histórica, la trinchera de lucha y nuestro aporte a la Revolución Latinoamericana y Socialista.
    Marcela Publins Alalias (Socióloga y enfermería). Delegada de la Universidad de Chile a la UFUCH. Ex Presidenta comunal de Cabildo.
    Juan Arancibia Córdoba (Pedagógico, Universidad de Chile). Ex Presidente Provincial de la Juventud Demócrata Cristiana de Aconcagua. Ex miembro de la Comisión Política Nacional de la Juventud Demócrata Cristiana. .
    Hugo Cancino Troncoso (Profesor de Historia y Geografía). Ex Consejero Nacional de la Juventud Demócrata Cristiana. Ex jefe del grupo demócrata cristiano del instituto Pedagógico. Ex Presidente Provincial de la Juventud Demócrata Cristiana de Linares.

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