Nunca como en esta hora de América, después de los diez años heroicos de Cuba, después de la masacre en Santo Domingo, después de Camilo y del Che, la opción para los revolucionarios y para los pueblos es seguir sometidos al imperialismo yanki o empuñar las armas para conquistar por la lucha la liberación nacional y continental.
Nunca tampoco como en esta hora de América los cristianos se han visto enfrentados con tanta urgencia en la opción de luchar con los pobres o contra los pobres, de servir al dios del dólar o de servir al Señor de la Liberación.
En Colombia se está dando en estos días la manifestación mundial de esta opción: en una ciudad ocupada por las tropas por la excusa de garantizar la seguridad del Papa, la sombra de Camilo Torres conmueve más que nunca la conciencia de los cristianos y los convoca a definirse en esta opción de la que nadie puede evadirse sin traicionar a sus hermanos, sin vender a Cristo, sin negar el Amor.
Hacemos nuestro este epílogo, que en un documento sobre la Eucaristía y la Lucha de Clases formulan cristianos de Córdoba:
Sería injusto acabar estas reflexiones sobre la Eucaristía de agosto en Bogotá, sin recordar a uno de sus hijos que las celebró con su muerte: el sacerdote Camilo Torres. “He dejado de decir Misa, escribió él, para realizar ese amor al prójimo en el terreno temporal, económico y social”.
Mientras todo el mundo católico se afanará por expresar ruidosamente y con signos ambiguos su fe en la Eucaristía, en el silencio agradecido de muchos cristianos, estará presente la figura y el signo de Camilo, el cura guerrillero.
En la Misa más importante que él celebró en la última etapa de su vida, él cambió los suntuosos ornamentos por la mochila y el fusil; los gestos solemnes por la simplicidad del mano a mano con los oprimidos; la plegaria cultual de los labios por el grito de lucha, hecho acontecimiento en la montaña.
Y así celebró la Eucaristía de una manera estremecedoramente novedosa. Tan novedosa que recuerda la novedad escandalosa de la muerte de Cristo en la cruz. Dio la vida para que los pobres que inundan su tierra, recojan su ejemplo transparente y lo conviertan en liberación.
En este tiempo latinoamericano, desesperadamente ansioso de realidades más que de signos, el gesto redentor de Camilo junto al de tantos otros que “dan la vida por los amigos” en montes que recuerdan al Gólgota, constituyen ya un nuevo estilo de celebración eucarística y presagian lo que será el auténtico Congreso Eucarístico Internacional del mañana: el encuentro de todos los pueblos liberados del mundo, que sin proclamar tanto el nombre de Cristo y su Eucaristía, harán realidad con su historia lo que ella significa y produce: la igualdad de todos los hombres, compañeros en la tierra.

  • Resurrección del Che
  • La publicación del diario del Che y el llamamiento del Inti Peredo convocando nuevamente a la lucha guerrillera en las Montañas de Bolivia, mientras el gobierno de Barrientos ofrece al mundo el espectáculo más lamentable de su descomposición, constituyen los hechos más significativos desde la muerte del comandante Guevara no hace un año todavía.
    Esta es la resurrección del Che que resurge “aguerrido y guerrillero” en el brazo y en la voluntad de los revolucionarios que escucharon su grito de guerra. Es la resurección del Che en los que nunca creyeron en su muerte, ni en la muerte de la lucha revolucionaria de los pueblos de América.
    Ahora el fantasma del Che recorre América y el mundo en las páginas gloriosas de su diario, testamento de lucha, de sinceridad, de heroísmo. Nadie como el Che pudo dejamos una lección más dura, más solidaria y más profunda que ésta, escrita con la vida de su sangre: “este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres, los que no pueden alcanzar ninguno de estos dos estadios deben decirlo y dejar la lucha”.
    Durante muchos años la revolución se planteó como una discusión de intelectuales esclarecidos, como un proyecto de vanguardias impotentes, como una larga trama de justificaciones y excusas para no hacer la revolución.
    El ejemplo de Cuba señaló el nuevo camino. Y la presencia del Che, y también su muerte que todos los seudorrevolucionarios se animaron a identificar con el fracaso, señalaron que el camino de Cuba podía ser el camino de América Latina.
    Cada pueblo tiene sus caminos nacionales por donde debe transitar hacia la Liberación, hacia el Socialismo, hacia el Hombre Nuevo. Todos esos caminos encuentran en el ejemplo de Cuba y en el ejemplo del Che. la dimensión continental de la lucha revolucionaria centra el imperialismo yanki y contra la explotación de las oligarquías nacionales.
    Todos los caminos nacionales de lucha se encuentran con la realidad de que hay que liberar cada una de nuestras patria; para liberar la Patria Grande y que hay que asegurar la Liberación de la Patria Grande realizando la impostergable lucha de Liberación Nacional.
    Todavía se acumulan sobre el Che, sobre la guerrilla boliviana que encabeza Inti Peredo y sobre todos los patriotas que empuñan las armas en América, los argumentos, las razones, las teorías y los sofismas para no aceptar que la lucha armada es el único camino posible que deben recorrer nuestros pueblos para la revolución.
    Mientras el Che resucita cada día, en cada lucha popular, en cada acción guerrillera, las supuestas vanguardias y los revolucionarios traidores, ni se resuelven a graduarse de hombres ni tienen coraje para dejar esa lucha que nunca comenzaron y que nunca realizarán.

  • CELAM para el Progreso
  • A pesar de todas las advertencias recibidas sobre su viaje y de la ola de reacciones contra su posición frente al control de la natalidad, el Papa, este Papa que tanto llora, se dispone a proclamar en Colombia una versión católica de lo que fue la desprestigiada Alianza para el Progreso.
    Vienen circulando cantidad de documentos y contradocumentos que crean toda clase de versiones y confusiones acerca de lo que puede ocurrir en Colombia y de lo que puede llegar a ser la política oficial de la Iglesia a través del CELAM.
    Podemos interpretar algunas de las hipótesis que en estos días se debatirán en Colombia y en todos los lugares de América donde los cristianos asumen su incorporación en las luchas populares de liberación. Esta crisis interna de la Iglesia de América Latina se manifestará en toda su expresión durante estas jornadas de Colombia.
    Los sectores “progresistas” buscarán la proclamación de una política para América Latina que se ajuste a las enseñanzas del Concilio pero que no profundice demasiado en las realidades sociales y económicas de nuestro continente para no obligarse a una encarnación real en el compromiso y en la violencia de los pobres.
    Los cristianos que han superado la etapa postconciliar y comprenden que no bastan las reformas pastorales, litúrgicas y bíblicas para identificarse con la revolución que busca la toma del poder por los pobres, tratarán de que el CELAM profundice la realidad latinoamericana y exprese con audacia los principios que definan la nueva política para la Iglesia en América Latina.
    Los sectores reaccionarios insistirán en que la Iglesia debe jugar su rol de aliada del imperialismo del dinero, de los yankis, de los gobiernos militares, de las dictaduras, de los poderes económicos y sociales, que siguen explotando al continente. Esta alianza que necesitan los imperialistas y explotadores deberá quedar sellada una vez más en Colombia.
    Toda la propaganda del sistema y del imperialismo está pendiente de Colombia para orquestar el triunfo de una línea aparentemente reformista o revolucionaria, pero que en los hechos se convertirá en un freno para el proceso de la liberación en América Latina.
    No estamos seguros de que el paso del Papa por Colombia y que las conclusiones del CELAM no signifiquen una “alianza para el progreso”, una nueva alianza para intentar detener la lucha popular y la violencia revolucionaria.
    De lo que sí estamos seguros es que cuando se presenten las ofrendas y se levanten las hostias habrá TREINTA Y SEIS MIL NIÑOS COLOMBIANOS QUE MUEREN DE HAMBRE POR ASO, que transformarán al Congreso Eucaristico. al viaje del Papa y al CELAM en una nueva farsa sacrilega y turística, que no servirá sino para aumentar el escándalo y la ira de los pobres.

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