La liberación de más de 80 presos políticos a disposición del Poder Ejecutivo y la amnistía de los condenados por tribunales militares, reduce aproximadamente a la mitad la cantidad de presos políticos y sociales que aún quedan en el país. Aún quedan en la cárcel los estudiantes de filosofía, Francisco Ferrara, Hugo Goldsman y Víctor Borinsky detenidos desde junio; unas 70 personas en establecimientos carcelarios de todo el país, procesadas con la imputación de profesar ideas comunistas; 20 más acusadas de realizar actividades guerrilleras o subversivas, entre ellas Federico Méndez y Héctor Jouvé, condenados a prisión perpetua en un proceso cuya nulidad se ha pedido a la Corte Suprema, encarcelados desde hace 6 años en Salta. Decenas de personas en todo el país son calificadas por el Servicio de Informaciones del Estado como comunistas y expulsados de sus cargos docentes, empleos nacionales o municipales. En la Capital Federal ello ha ocurrido últimamente con los médicos Alperovich y Abolsky y la Cámara Federal de Rosario confirmó la «calificación» del abogado de la ciudad de Rojas, Ariel Labrada. Como se ve, la represión no ha cesado y menos aún las causas que la engendran: la política gubernamental sometida a intereses antinacionales y antipopulares. Esta situación requiere una respuesta adecuada de toda la ciudadanía y de sus organizaciones más representativas, entre las que no pueden estar ausentes las de profesionales, universitarios e investigadores. Diciembre de 1969.
Federación Universitaria de Graduados de Bs. As.

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