Hace tres años. En Agua Negra, provincia de Córdoba. Acorralado durante cinco días por un millar de efectivos militares y policiales. Moría uno de los máximos jefes montoneros: José Sabino Navarro. No conformes con su muerte, la dictadura asesina le cortó las manos.
Un poema popular contestaría más tarde: “Los engañamos hermano, ellos creen que te tienen y sólo guardan tu cuerpo, sin las manos, que siguen armadas en brazos de tu pueblo.”
Un montonero, compañero de toda la vida militante del negro Sabino, nos contó su historia. La historia de lucha de este nombre entrañable del peronismo revolucionario. Nombre que sigue intacto, latiendo en cada instante de la lucha popular.

Montonero José Sabino Navarro. Es imposible dejar de recordarlo:
“Yo lo conocí al negro hacia finés de 1967. En ese tiempo el tendría unos 25 ó 26 años. Había militado anteriormente en la juventud obrera católica. En ese momento integrábamos un grupo que vendría a ser un equivalente a lo que ahora es la Juventud Peronista. En aquel tiempo la JP no existía como ahora, sino que eran grupos aislados en la época en que ya estaba implantada la dictadura.
Por entonces el negro trabajaba en DEC A que es una fábrica de automotores. Ahí ocurre algo que es una especie de paradoja.
Ellos venían de hacerle toda la campaña a la lista verde que era antioficialista y que llevó a Kloosterman a la secretaría general del Sindicato. Junto con Kloosterman fue José Rodríguez que era compañero del negro en la misma fábrica, nada más que trabajaba como empleado. Luego Kloosterman, Rodríguez y toda la compañía traicionarían esta lucha que lo había llevado a ganar el sindicato.
El negro era un tipo muy especial. Tenía una capacidad de trabajo inmensa. Trabajaba 9 horas en DECA con turno rotativo y después del taburó le metía a la militancia con todo. Era incansable. Aunque a veces quería hacer más de lo posible.
Además, tenía poca instrucción, no logró terminar el secundario. Pero era un tipo de una gran intuición, de una gran claridad inclusive y una enorme capacidad de aprender.
Hay algo que era muy curioso. Era una especie de niño. Preguntaba todo, quería saber de todo. Entonces los compañeros que tenían mayor formación le tenían que ir explicando cosas sobre todo, no solamente de política, sino de cultura, de historia, de cualquier cosa y el negro aprendía con una celeridad muy grande. Además no sólo aprendía sino que asimilaba y sacaba sus propias conclusiones sobre lo que se iba diciendo.

“MEJOR QUE DECIR ES HACER…”
Durante el año 68, el problema central en el gobierno de Onganía eran las vías de lucha. Lo que se discutía en el seno del Movimiento o de un sector del Movimiento, era qué tipo de lucha se iba a desarrollar.
Ahí había distintas posiciones. En general todo el mundo decía que al estar cerradas las vías de expresión legales había que desarrollar la lucha ilegal o la lucha armada. Pero dentro de ese sentimiento común había distintas posiciones; desde los que decían que ya estaban dadas las condiciones objetivas para lanzarla y los que decían que faltaba nivel de organización. Es decir, decían que había que avanzar en la organización popular para poder desarrollar la lucha porque sino ésta se iba a agotar.
Nosotros en aquel momento sosteníamos la primer hipótesis.. Por ejemplo, en el 68 nosotros concurrimos a un congreso que hizo el peronismo revolucionario.
En ese Congreso participan compañeros muy conocidos, como Coocke que iba a morir un par de meses después, Gustavo Rearte, Alberte, Di Pascuale, De Luca y Lucero que iba a caer después. Es ahí donde se debate esta situación donde quedan establecidas estas dos posiciones: los que dicen que las condiciones para la lucha no estaban dadas y los que decían, entre ellos el negro, que sí estaban dadas y que lo que había que hacer era comenzar.
En enero del 69 se hace otro congreso en Córdoba. Pero ese ya fue más amplio, incluso quiso asistir Brito Lima pero lo sacamos a patadas porque ya en aquel entonces era un elemento policial.
De este Congreso salen tres posiciones. Una que sustentaba fundamentalmente el MRP y que sostenía la necesidad de profundizar la organización de la clase trabajadora y que mientras esas condiciones no estuvieran dadas no se podía iniciar la lucha en el plano militar. La segunda posición sostenida por los sindicalistas que proponían el fortalecimiento de la estructura sindical, fundamentalmente de la CGT de los Argentinos que en aquel entonces era el único foco de resistencia real que había en el seno del movimiento peronista y la clase trabajadora, pero más allá de eso, nada . . .
La tercer posición sostenida por el negro, era que se hacía necesario lanzar la lucha armada para crear esas condiciones de conciencia y organización del pueblo peronista.
Luego, de todos estos sectores, unos se fueron por la derecha y otros por la izquierda.
La posición del negro fue la de la mayoría. Pero si bien se estaba de acuerdo con llevarla adelante, no se hacía. Entonces nosotros sacamos una consigna que provenía del peronismo que decía “mejor que decir es hacer…”.

SI NO DESAPARECIMOS AHÍ, NUNCA MAS
Es así, como un pequeño grupo se larga a hacer operaciones militares. La primera operación que hacemos es muy graciosa. Es una operación de recuperación en la cual asaltamos un Hotel Alojamiento … a pie además. Del cual sacamos la hermosa suma de 120.000 pesos.
Claro que cuando nosotros nos largamos, aquellos que hipotéticamente estaban de acuerdo en ese momento, no estuvieron tan de acuerdo. Es más, incluso luego nos criticaron por foquistas.
En ese tiempo al negro lo rajan de DECA con la complicidad de Rodríguez. En realidad lo echan porque era demasiado honesto para ser dirigente sindical.
Entonces entra en un pequeño taller metalúrgico donde pasa a laburar 12 horas. Ante la necesidad de mantener a sus dos hijos. Entraba a las siete de la mañana y salía a las siete de la tarde y después continuaba con su militancia.
La tarea era realmente agotadora. Eramos muy pocos, por lo tanto cada compañero tenía que hacer por lo menos lo que pudieran hacer diez.
Así comienzan a incrementarse las tareas. Se hacen destacamentos, coches, canas … Es entonces cuando nuestro grupo comienza a vincularse con otro, que es el grupo de Fernando Abal Medina. Esto se produce antes del ajusticiamiento de Aramburu. A todo esto, ya se había producido el Cordobazo y Vandor y todo eso daba mejores condiciones para el desarrollo de nuestra lucha.
El grupo de Fernando es un grupo que tenía un nivel de instrucción más alto, más desarrollado. Porque nosotros éramos más elementales inclusive nos movíamos con armamentos elementales.
Es así como este grupo nos da instrucción a todos y se produce la fusión de los dos grupos.
Después viene lo de Aramburu, La Calera y ahí se produce un gran problema porque saltan todos nuestros nombres. Este es un momento muy jodido para nosotros porque acá en Buenos Aires éramos pocos, el 50 por ciento estaba identificado incluso con carteles en las paredes, entre ellos el del negro que era perseguido por el caso Aramburu y era muy difícil moverse, teníamos muy pocas casas.
Así llegamos a un momento en el que prácticamente luchábamos por la supervivencia. Era un momento en que podíamos haber desaparecido de hecho. Con lo cual se hubieran puesto muy contentos muchos gorilas. Pero si no desaparecimos ahí, no vamos a desaparecer nunca más. Pero en ese entonces podíamos haber desaparecido de un soplido. En ese momento, el negro fue el gran motor por su enorme moral revolucionaria y además desplegaba una actividad incesante cubriendo la pérdida de tres cuadros de la matriz de todo esto que son Fernando Ramus y el gordo Meza.
Con lo cual la organización queda descabezada.

SABINO NAVARRO: CONDUCCIÓN MONTONERA
Es así, como primero de hecho y luego formalmente el negro pasa a ser la cabeza de la organización. A pesar de ser clandestino, recorre incansablemente el país. A tal punto que es el vínculo nacional de la organización.
Es así como va reconstruyendo la organización en su conjunto. Porque se habían producido una serie de problemas, además de la caída de los compañeros había habido mucha gente clandestina y una migración interna de los cuadros que habían tenido que ir de un lado para otro y que además estaban encerrados porque no había documentación para darles y era muy riesgoso hacerlos andar por las calles.
Solamente andaban por la calle algunos entre ellos: el negro.
Militaba cerca de 17 horas diarias. Era una máquina de luchar. Una especie de hilo conductor que unía todo e iba reconstruyendo la organización. Para llevar adelante esta tarea fue fundamental la serenidad que caracterizaba al negro. Una de las tantas pruebas de ello fue por ejemplo una vez que hicimos una operación en un garage.
Entramos como policías de civil con chapas. Entramos al garage con dos compañeros, uno de ellos era Carlitos Capuano. Bien, sale el cuidador, le mostramos las chapas y se le dice que somos de la policía y que vamos a hacer una supervisión haber si había algún coche robado en el garage. El tipo dice que si, que no hay problemas y en ese momento entra otro coche. Entonces, nosotros ya íbamos a reducir al tipo. Pero el cuidador le dice al negro que era el “oficial al mando” que era un cliente que vivía a una cuadra y media que lo venía a buscar a él para que lo llevara hasta su casa y se trajera e’ coche de vuelta. Entonces el negro nos para y le dice que bueno, que muy bien, que lo lleve hasta la casa y que vuelva con el coche …
A toda esto había una comisaría a una cuadra y media y a nosotros se nos paran los pelos de punta porque no había ninguna garantía de que al tipo no le hubiera resultado sospechoso algo y se viniera con toda la cana. Bueno, el cuidador se va y nosotros comenzamos a seleccionar los coches y efectivamente, al rato cae con el coche del cliente se mete adentro de vuelta y el negro le explica como es la situación, que nos vamos a llevar 3 ó 4 coches, que se quede tranquilo que no hay ningún problema con él y nos vamos.

WILLIAM MORRIS
Cuando se produce la muerte de Fernando había cinco compañeros, dos de ellos eran Fernando y Ramus, el tercero era el negro y había un par de compañeros más. Uno cae preso y el otro se va.
El negro estaba con Fernando dentro de la pizzería aquella.
Bien, se produce el tiroteo, sale primero Fernando después sale el negro. Cuando sale y dobla la esquina lo encuentra en el suelo y un policía parapetado detrás de un árbol. Se tirotea con el cana y lo consigue herir y sigue avanzando.
Pero, se queda sin municiones, desarmado y con los otros policías que seguían tirando. Entonces, se mete en una casa. Le explica que se queden tranquilos, que el iba a estar un rato ahí hasta que la policía desapareciera y después se iba a ir. Efectivamente, espera un rato desarmado con la gente de la casa y después se fuga por los techos, sale al otro lado de la manzana y se va.
Con todo esto el negro queda muy afectado.
Después él se hizo una critica, donde dijo que había cometido una serie de errores. Es cierto que la situación tenía errores, pero no eran responsabilidad de él.
Era sumamente detallista, incluso en una situación tan complicada como esa donde no se puede pensar mucho que cosa hace uno. Hacerse críticas por no haber reparado en algunos detalles, era exagerado. Parecía tener una especie de culpa porque le había tocado ver a los dos muertos. Pasó junto al cuerpo de Fernando y junto al coche donde se desangraba Ramus, sin poder hacer nada . . .

JUVENTUD PERONISTA SE SUMA A LA LUCHA
En ese tiempo, fines del 70 y principios del 71 es el momento más jodido de la organización en todo sentido. Es un momento en que la organización no está asentada ni consolidada y ha perdido sus cuadros originales y está prácticamente encerrada, sin recursos materiales, sin infraestructura, sin una determinada inserción popular y donde además, ninguno de los sectores con ios cuales se había venido hablando en todos estos congresos nos prestaron ningún apoyo.
Seguían hablando acerca de las mejores condiciones para lanzar esto. Incluso seguían discutiendo si era correcta o no la operación Aramburu.
Sin embargo recibimos apoyo de nuevos sectores. Se produce una especie de salto generacional. Recibimos apoyo de dos puntas, por un lado de viejos peronistas, compañeros que habían participado de la resistencia y que nos brindan su apoyo incondicional. Además se suma la fuerza de los nuevos sectores jóvenes que se estaban incorporando a la lucha política en el Movimiento.
Es decir, lo que luego sería Juventud Peronista.

LAS O.A.P.
Además, recibimos apoyo de las otras organizaciones armadas. Es decir, ahí recibimos apoyo de las FAP, que se habían reconstruido después de la derrota de Taco Ralo, de LOS DESCAMISADOS, y de las FAR_ que sí nos brindan un apoyo completo.
Hacia fines del 70 y principios del 71 comienza la vinculación entre estas cuatro organizaciones y constituimos una coordinadora que se dio en llamar: ORGANIZACIONES ARMADAS PERONISTAS (OAP).
La intención era ir haciendo un proceso de acercamiento con el propósito de ir logrando la unidad de las organizaciones.
El negro Sabino fue en todo esto un elemento central. Porque era un compañero de una visión muy amplia y estaba despojado de todo sectarismo, es decir, estaba plenamente convencido de la necesidad de unidad de las fuerzas y como era muy maduro no andaba en esto, las pequeneces y en las mesquindades. Era un tipo muy querido por todas las organizaciones. El como responsable máximo de nuestra organización, mantenía las vinculaciones con todos las demás direcciones donde había creado una muy buena relación. El no entraba en discusiones inútiles para la etapa que estábamos desarrollando. Una etapa en que la lucha era más simple, en tanto nos enfrentábamos a Onganía o a la dictadura que no tenía grandes sutilezas y donde el enfrentamiento
frontal era más fácil.

PARA QUE EL NEGRO LLORARA
Por ese tiempo recuerdo que se decide pasarlo al negro a Córdoba en función de reconstruir la organización que en Córdoba había sido muy golpeada por la represión después de La Calera. Además Córdoba se había quedado sin cabeza con la muerte del Gordo Maza y el nivel superior de los compañeros había tenido que irse porque evidentemente era una ciudad mucho más chica que Buenos Aires y eran todos muy conocidos.
Entonces se decide que el negro se afinque en Córdoba. Acá se produce un problema para él, que era el de no poder ir con su familia por razones de vivienda. Y el negro quería mucho a sus hijos… Los pibes eran un problema. Los dos eran muy parecidos a él, eran iguales. Entonces era un problema bárbaro, porque por los chicos podían identificar al padre. Porque eran exactamente iguales, los mismos ojos… iguales. Como si esto fuera poco, los pibes hablaban de su papá en todos lados.
El negro los adoraba realmente y esa situación de tener que dejarlos temporariamente lo afectó mucho.
Nos los dejó a nosotros diciéndonos que los cuidáramos, en un momento en que estábamos muy desprovistos. Entonces los ubicamos en la casa de un ex compañero de trabajo en DECA que tenía una familia grande con varios chicos y que se ofreció a tenerlos.
Recuerdo que una vez el negro vino de Córdoba a visitarlos y cuando los vio no pudo evitar largarse a llorar al abrazarlos y para que el negro llorara…

SE MURIÓ MUY PRONTO EL NEGRO
A fines de junio, en Buenos Aires, hicimos una operación en el Banco de Boulogne en Villa Ballestea El negro no estaba, pero ese día justamente tenía que venir para una reunión.
Me acuerdo que asaltamos el Banco y al día siguiente leemos en el diario que al lado del asalto al Banco se publica un hecho ocurrido también en Villa Ballester, donde había aparecido un patrullero y dos policías muertos. Esto la prensa lo vinculaba al Banco.
Nosotros sabíamos que eso no era así. Dijimos qué casualidad debe haber habido un problema en el mismo lugar. Pasó. Recuerdo que ese mismo día lo vi al negro y estaba muy callado… medio raro estaba. Después vino a mi casa porque no tenía donde parar en Buenos Aires y hablamos una serie de problemas políticos organizativos, militares. Le comenté el asunto del Banco y los policías y él no dijo nada, estaba muy callado.
Al día siguiente vamos a una reunión y el negro nos dice que a esos policías los había matado él y nos entrega dos pistolas Browning 9 milímetros y una ametralladora USI del mismo calibre.
Nosotros no terminábamos de mirarnos con la boca abierta. Entornes nos cuenta que había tenido una cita y no sabía que se iba a hacer el Banco en esa zona. Estaba dentro del coche esperando y aparece un patrullero con dos efectivos. Arranca por si acaso y ve que lo siguen. Va para Villa Ballester despacito y el patrullero atrás. Da varias vueltas y el patrullero atrás. Confirma que están detrás de él y decide, con la tranquilidad que lo caracterizaba, parar. Para, se baja. Hace como que va a tocar el timbre en una casa, como si llegara a destino. Pero el patrullero se le para al lado y los canas se bajan y empiezan a interrogarlo. El les cuenta que estaba esperando una chica, que la chica no vino y entonces vino a buscarla a su casa.
Esto desconcierta a los canas pero igualmente le dicen que quieren revisarle el coche. El en aquel entonces llevaba una pistola en la cintura y un revólver 38 en una carterita de mano. Los canas no encuentran nada pero después lo quieren revisar a él. Entonces saca el 38 y les da el alto. Los canas se abren y sacan sus fierros. El entonces baja a uno el otro alcanza a tirarle con la suerte que el tiro le pasa entre las piernas y le perfora el pantalón sin tocarlo y entonces lo baja. Les saca los fierros. Va al patrullero y recoge la ametralladora, se mete en el coche y se va.
Al día siguiente ya se iba y hablé con él por última vez, porque ya no lo vi más. Y así hablando le pregunte porque no me había comentado antes lo que había pasado. Entonces me dice que el estaba pensando y se había dado cuenta que había cometido un error al no saber que nosotros ibamos a operar en la zona y que también había sido un error estar en esa esquina que es bastante oscura esperando dentro del coche y que en realidad toda esta situación se había producido por culpa de él y como eso le molestaba había estado pensando como era la cosa.
Entonces yo le pregunté cómo era que él pensaba que podía reducir a dos policías. Porque en una situación así uno tira sin preguntar mucho. Entonces, me dice que el estaba tranquilo porque él era más que los canas. Que el era más porque era un revolucionario, un militante que luchaba por una causa que era la causa del pueblo y que ellos eran dos pobres tipos que venían del pueblo pero que se habían metido adentro de ese uniforme para reprimir a su propio pueblo. Y que por lo tanto no eran personas y que entonces había una superioridad moral de parte de él y que igualmente no le complacía la idea de matarlos porque no sabían lo que hacían y por eso había intentado reducirlo primero.
Después de esto vuelve a Córdoba y se produce su caída. Fue una macana. Se murió muy pronto el negro.

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