El imperialismo no quiere una Universidad al servicio del pueblo. No quiere una Universidad peronista. No quiere que se geste una auténtica cultura nacional y popular. Por eso atacó a Puiggros. Por eso sigue atacando a la actual conducción universitaria. Parece que el brujovandorismo ya tiene a su hombre: el neoperonista Tecera del Franco. Parece, también, que se prepara una nueva noche de los bastones largos. Ahora con Villar a la cabeza, manejando sus nuevas tanquetas.

CON LA ASUNCIÓN de! Dr. Puiggros como Rector de la Universidad de Buenos Aires, se inició una revolución política en la comunidad universitaria. Puiggros y sus colaboradores no esperaron ni un dia para cumplir con el mandato de tantos años de lucha peronista: poner a la Universidad al servicio del pueblo.
La respuesta del imperialismo fue rápida. Por un lado, provino del gorilismo liberal. De quienes estaban directamente comprometidos con el imperialismo a través de programas de estudios, acuerdos tecnológicos y otros recursos que aseguran y perfeccionan la dependencia en la educación de los profesionales.
Pero hubo otra respuesta imperialista: la que implementaron los grupúsculos del brujovandorismo, que recitan las mismas mariconerías que la columna de «Universitarias» de La Nación y La Prensa.
El ataque fue continuado En un año y medio, la conducción de la Universidad pasó por Puiggros, Villanueva, Solano Lima y Laguzzi. A poco menos de dos meses de la muerte del General, hoy se baraja para el Rectorado un nombre que en otras épocas hubiera parecido insólito: Tecera del Franco. Un «neoperonista» muchas veces traidor y perdedor político siempre. Pero eso no extraña. Para amenazar con Tecera del Franco, tuvieron que sacarlo a Taiana del Ministerio de Educación Y poner al viejito Ivanissevich. un mediocre a quien Evita marcó a fueqo en su momento.

LA UNIVERSIDAD AL SERVICIO DEL PUEBLO
Esa fue siempre una de las banderas de lucha de! peronismo. La fundamental en el campo de la educación. El pueblo trabajador, que durante años tuvo que soportar la prepotencia de importantes sectores de universitarios «educados’ por el liberalismo gorila, supo siempre cómo instrumenta el imperialismo la educación en nuestro país. Fue en el periodo de la dictadura militar cuando esa estructura entró en crisis. Durante estos últimos años los responsables de la Universidad la convirtieron descaradamente en un criadero de capataces nativos del imperialismo. En todas y cada una de las facultades. En las técnicas se iban conformando profesionales dependientes de la tecnología yanqui, argentinos educados para seguir sirviendo, y mejor, a los intereses de las multinacionales. En las carreras humanistas era lo mismo, pero más solapado. Había materias de Sociología, o Psicología, por tomar ejemplos, donde sutilmente, se educaba a los futuros profesionales en los métodos más prácticos para obligar a los subordinados a producir más.
Lo que salía de esta Universidad era un autómata de los monopolios. Vale como ejemplo la historia de Juan Carlos Basile, actual Presidente del Banco Hipotecario y Secretario de Vivienda del Ministerio de López Rega. Radicado en Norteamérica, Juan Carlos Basile se perfeccionó en la «Columbia University», como la llama él. Y no volvió a su país. Después puso su saber al servicio de la ONU en un plan de estudios atómicos. Fuera de la Argentina. Más tarde este «profesional argentino» formó parte del equipo calculista del submarino atómico Sea Wolf. Esto es ya un mercenario, un argentino que trabaja en un proyecto militar imperialista. Trabajó también en la terminal de una empresa de aviación yanqui en el Aeropuerto Kennedy y en el Puente Verazzano. El ingeniero Basile dice también haber colaborado en el diseño de las dos torres «de 110 pisos cada una» del World Trade Center. Esto es el Centro Mundial de Comercio, de Estados Unidos. El «curriculum» de este profesional nacional se completa con otro dato aportado por el mismo. En 1966. mientras los argentinos sufríamos el zarpazo del imperialismo con Ongania, Juan Carlos Basile diseñaba plantas petroquímicas para un pulpo yanqui en Kuwait Estos personajes paria la Universidad manejada por el liberalismo y los monopolios.
El peronismo triunfante en las elecciones se propuso, por intermedio del Dr Puiggros. acabar con la dependencia

LO QUE SE HIZO EN 15 MESES
Se estipuló el régimen de ingreso irrestricto. Las facultades porteñas tenian un sistema de exámenes cuyo rigor dependía del espacio y recurso de cada casa de estudios, del avance en las luchas que año tras año libraban los estudiantes contra este sistema y, a veces, de las características de cada decano. Puiggros tomó la decisión de permitir el ingreso a todo graduado secundario que quisiera estudiar. En el terreno de lo teórico, esta medida permite en la actualidad el ingreso de un joven oligarca en un mismo nivel que un joven trabajador. Claro, los sectores populares no han ingresado a la Universidad porque se haya implantado el ingreso irrestricto; los sectores populares no tienen aún posibilidades reales de acceder al estudio superior. Pero la Universidad, en la medida de sus posibilidades, hace lo que puede para concretarlo. Esta medida se complementa con otras como el abaratamiento de los cursos, el sistema de becas, etc.
Se expulsó y se expulsa a los personaros de los monopolios. Estas son las medidas más conflictivas. Profesores y autoridades como las que educaron a miles de «tecnócratas» de los yanquis no pueden seguir enseñando. Hubo una primera medida, la elemental, que consistió en impedir que los asalariados de empresas monopólicas y trasnacionales pudieran acceder a las cátedras. Pero no es suficiente. El imperialismo tiene idiotas útiles, sirvientes que educan para la dependencia apenas por un sueldo de profesor. Están los que ahora son peronistas. Pero enseñan lo mismo que antes. Lo que venía bien para la dictadura militar ahora viene bien de nuevo.
Se cambió el contenido de la enseñanza. Esto era básico, imprescindible. Ahora se ha nacionalizado la enseñanza. Se educa en función de las necesidades del pueblo Ya no se especializa arquitectos O ingenieros para construir edificios torre para la World Trade Center o el Banco de Londres sino que se los perfecciona en las características, posibilidades y necesidades del pueblo argentino.
Se brinda una enseñanza práctica. Una enseñanza que facilite el conocimiento práctico de la realidad argentina. Se trata de amalgamar el estudio con el trabajo. Los estudiantes de medicina, por ejemplo, están desde los comienzos de su carrera en contacto con las necesidades sanitarias del pueblo. La práctica en hospitales y puestos sanitarios se hace mucho más rápida y temprana que antes. Los estudiantes de derecho, va otro ejemplo, practican en consultorias barriales. No aprenden las complicadas cuestiones de juicios sucesorios multimillonarios de entrada, sino que atienden la realidad jurídica de los sectores populares.
Se dan cursos para todos los estudiantes. Se abaratan las carreras. Se dictan clases en horarios que faciliten el estudio a quienes trabajan.
Todas estas medidas, que apuntan a los requerimientos del estudiantado, se completan con medidas externas, que ponen efectivamente a la Universidad al servicio del pueblo. Están las ya nombradas consultorias barriales. Están también los cursos y las consultorias sobre Medicina del Trabajo. Está la planta piloto de fabricación de medicamentos a bajo costo. Están los planes de investigación la anulación de contratos con fundaciones extranjeras que acentúan la dependencia tecnológica. Asi se ha llegado a la posibilidad de fabricar marcapasos para cardiología con el aporte de la Facultad de Ingenería. Están los convenios para planes de vivienda con la Facultad de Arquitectura.

DE PUIGGROS A TECERA DEL FRANCO
El proceso de ataque a la Universidad, que se inscribe en el ataque al Ministerio de Educación de la Nación, es uno de que más claramente muestran cómo el imperialismo se reagrupa y opera tras la derrota del 25 de mayo de 1973.
Por primera vez en treinta años, las últimas etapas de la lucha contra la dictadura encuentran a la comunidad universitaria luchando junto a las banderas del pueblo. Las sucesivas tomas, movilizaciones .actos relámpagos y manifestaciones estudiantiles le mostraban a Lanusse que los universitarios se iban encontrando, en la lucha, con el pueblo. La creciente concientización de otros sectores, como los no docentes, que para 1972 ya lanzaban huelgas reivindicatorías de gran importancia contra un régimen que los condenaba al hambre, se agregaba al fenómeno creciente de nacionalización de vastos sectores docentes.
Para el triunfo popular y la designación de Puiggrós, la comunidad universitaria estaba preparada para asumir la liberación de la educación en Buenos Aires. Ya vimos lo que se avanzó. Hay que señalar el papel del Ministro Taiana que con titubeos y dudas frente a ios ataques del imperialismo, no opuso trabas sin embarqo al proceso universitario.
El ataque contra Puiggrós, en cambio, se hizo a fondo. Con su renuncia, el enemigo creyó lograr su cometido. Fue un triunfo parcial. De un lado formó el estudiantado peronista y todos aquellos que apoyaban el proceso de liberación en la Universidad. Del otro lado, las alianzas tácitas eran repugnantes. Estaban los funcionarios y los profesores de la oligarquía y el imperialismo, en una rosca liberal publicitada por La Prensa, La Nación y la revista tilinga Gente. Esos decían que habia desorden en la Universidad. Como en la época de Onganía, cuando la policía apaleó alumnos, ordenanzas y profesores sin preguntar: y estos órganos del imperialismo lloraban porque las paredes de las facultades estaban pintadas con leyendas políticas.
Y estaban los grupos del brujo-vandorismo, los informantes policiales y los provocadores de la oligarquía. Esos pintaban «Puiggrós bolche» por las calles de Palermo Chico. El CNU, el FEN, las Brigadas Democráticas Universitarias y la Juventud de la Revolución Libertadora. Los peones del imperialismo.
Cuando en una maniobra confusa lograron la renuncia de Puiggrós con la complicidad de funcionarios del gobierno, se desayunaron que la resistencia del movimiento universitario no permitía el ataque frontal. Tras una movilización de varios miles de estudiantes, quedó Villanueva, ex secretario de Puiggrós y compañero absolutamente, identificado con el proceso en la Universidad, a cargo del Rectorado.
Los ataques continuaron. Lo que demuestra que la cosa no era porque Puiggrós fuera bolche ni porque los rumores ni porque la inseguridad. La cosa era que la Universidad ya no estaba al servicio del imperialismo. Y en ese sentido siempre son más honestos los cipayos de La Prensa que se asumen como liberales entreguistas, que los sectores estudiantiles que siendo cipayos se publicitan como peronistas.
Estos son los que, nombrado Solano Lima, festejan. Porque a Solano lo nombra Perón. Y suponen que Solano va a terminar con el proyecto de Liberación en la Universidad. Pero Solano Lima se compromete a continuar y a respetar el proyecto que exigía la abrumadora mayoría de la comunidad universitaria. En eso fue clarísimo.
Tras la muerte del General, Isabel le retira su apoyo a Vicente Solano Lima y lo obliga a renunciar. Nuevo festejo de la alianza brujo-vandorista liberal.
Una vez más, la movilización estudiantil logra la continuación de la línea iniciada por Puiggrós. Tras la renuncia de Solano Lima, asume el Dr. Laguzzi, Decano de Farmacia y Bioquímica. Ahora las usinas de rumores de la oligarquía hablan de Tecera del Franco.

COMO VIENE LA MANO
Es que ha ocurrido un hecho grave en este batallar continuo de la comunidad universitaria contra los agentes del continuismo. Ha renunciado Taiana. Taiana que permitió una política universitaria popular. Taiana que impulsó las campañas de alfabetización. Taiana que amenazó los subsidios de la enseñanza privada, ese comercio descarado con una necesidad básica de nuestro pueblo. El lopezreguismo atacó a fondo contra Taiana. A La Nación, a La Prensa y a los tilingos de Gente, se sumaron los semanarios menores del Ministerio de López Rega. Asi. con lo que el qorilismo llama «órganos de la opinión pública», y con amenazas concretas a funcionarios, se logró el derrocamiento de Taiana. Ni siquiera pudieron completar un pliego de firmas contra el Ministro
El estudiantado, en cambio, tuvo una respuesta masiva ante la maniobra del imperialismo. Ocupó las facultades para garantizar la continuación del proceso y defender los bienes de las casas de estudios. Por primera vez desde el triunfo del 25 de mayo, las calles de Buenos Aires volvieron a los primeros tiempos de los enfrentamientos masivos contra el Onganiato. La noche del 21 de agosto, cuando miles de estudiantes trataban de encolumnarse para marchar al Rectorado, las tropas de Villar ocuparon el centro de la ciudad. Hubo más de cien estudiantes detenidos. Como en mayo y junio del 69, del 70, se impidió la manifestación estudiantil. Sólo que entonces era la Guardia de Infantería con bastones. Y ahora es el ejército de López Rega con armas de guerra. Como cuando asesinaron a Chejolán.
El régimen de fuerzas dentro de la Universidad, es abrumadoramente favorable a quienes no aceptan el avance del imperialismo. Las últimas medidas de Laguzzi, como la creación de Consejos Asesores con participación de estudiantes, docentes y no docentes, o la confirmación del régimen de ingreso irrestricto, fortifican esta posición.
Todas las agrupaciones, exceptuando a las sectas como CNU y Lealtad, apoyan el proceso. Las tres fuerzas mayorítarias: Juventud Universitaria Peronista, MOR y
Franja Morada, operan en conjunto para defender la normalización universitaria y el proyecto de liberación en las facultades.
Las autoridades universitarias también intentan la defensa del proceso. Desde los decanos más comprometidos con JUP hasta el ingeniero Roulet, un radical nombrado por Solano Lima que, de cualquier manera, es solidario con todo el movimiento universitario. La única excepción es Sbarra Mitre, un tembloroso decano de Ciencias Económicas que ampara al grupo minoritario Lealtad en su facultad. Es natural, es el único decano que, como sus antecesores durante la dictadura, llamó por teléfono a la policía para detener una asamblea de estudiantes pretextando la presencia de miembros de la organización guerrillera declarada ilegal. El único, además, que se negó a adherir al homenaje de la Universidad al General Perón.
Estas fuerzas que defienden la normalización universitaria y la continuación del proceso entraban, el último fin de semana, en la tercera semana de toma. Su fuerza política en la Universidad es grande. Ahora que se está por concretar una Central Universitaria única con participación de peronistas, radicales y comunistas, es posible que la Universidad tenga ya el movimiento estudiantil más fuerte de su historia. Ivanissevich. además, parece sordo. O ciego. Ya habló contra el examen irrestricto. Ya habló del «desorden de la Universidad». Como los liberales. Ya dijo que era dialoguista y no recibió a los representantes estudiantiles. Les dio cita para dentro de un mes. Como un peluquero de estrellas de cine. Cita para dentro de un mes cuando tiene todas las facultades tomadas. No interesa, porque también dijo que cuando se «acabe el diálogo (?) se apelará a la fuerza pública». La fuerza pública es la policía. Esa que habia puesto teléfonos directos en los decanatos durante la dictadura. Si Ivanissevich quiere avanzar en la Universidad pivoteando con la Federal está más confundido de lo que parece. Lástima no tenerla a Evita con nosotros. La JUP ya ha contestado. Dijo definitivamente «que no permitirá el avance imperialista». Los radicales y los comunistas, menos terminantes, han venido demostrando, de cualquier manera, que saben dar respuestas contundentes con el grueso del estudiantado.
Tecera del Franco sueña con el Rectorado donde podrá lucir su colección de corbatas de seda y sentirse importante. Este «neoperonísta» que traicionó miles de veces al peronismo desde los salones de la oligarquía, hoy se declara orgulloso del repudio de la masa del estudiantado. Lo más gracioso es que lo hace en nombre de Perón.
Había una vez un tipo como Tecera que se llamaba Serrano Redonet. Un «peronista» que aceptó el Decanato de Filosofía y Letras. Fue durante la dictadura militar. Era la «mano blanda» de la dictadura. El dulce peronista. Poco después llamaba a la Policía y mandaba a los pibes del curso de Ingreso a Historia en cana. Desde esa noche no hubo ni un día de paz en Filosofía y Letras. Serrano alcanzó a escapar a tiempo del Decanato una tarde en que los estudiantes se habían propuesto terminar con la farsa.

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