Aunque la única voz que hizo público el sentimiento Je ios gorilas luego del fallecimiento del General fue el diario “La Prensa”, no debemos olvidar lo que sucedió en el último acto que convocó Perón el 12 de Junio. Allí fustigó duramente a la oligarquía y al imperialismo, denunció el desabastecimiento a que nos estaban sometiendo los monopolios y toda la acción que estaban llevando adelante tos traidores contra el gobierno popular. Y más allá de la canallada de “La Prensa”, en silencio pero con eficacia esta acción de tos monopolios yanquis sigue tenazmente en contra del pueblo argentino. Esto es lo que se demuestra en esta completa nota sobre el desabastecimiento que se está instrumentando para socavar las bases del gobierno, intentar el pánico en el pueblo y preparar el terreno para el golpe.

DESDE DÍAS ANTES del 12 de junio, el tema del desabastecimiento se habla convertido en una referencia casi obligada para buena parte de los argentinos, y sin excepción, diarios y revistas le dedicaban insistentemente, y desde distintas perspectivas, una considerable cantidad de páginas.
Al desabastecimiento diario — comprobable desde tiempo atrás en cualquier almacén— se sumaban ahora denuncias relativas a la falta de insumos o materias primas que ponían en peligro la continuidad de la producción en más de una industria.
Montándose sobre ese clima, los diarios oligarcas”, como los definió el General Perón se afanaban por arrimar más leña al fuego, pintando un panorama que se parecía bastante al caos, pero cuidándose muy bien de identificar a los verdaderos responsables del desabastecimiento.
A la vez, vanos funcionarios del Gobierno salieron al encuentro de la situación y con una energía nunca aplicada en ros meses anteriores, llamaron a las cosas por su nombre. Asi, el ministro Gelbard habló en la Cámara de Diputados (días después lo haría en el Senado) de la acción de “los abogados y gestores de los monopolios internacionales”, al tiempo que prome-tia severas sanciones contra sus maniobras de sabotaje económico. Incluso llegó, en sus declaraciones, a advertir sobre e! peligro de un golpe subversivo maquinado por esos intereses, punto en el que coincidió con Ravitti —el secretario adjunto de la CGT—, quien también aludió a la posibilidad de un golpe al estilo Pinochet.
Casi simultáneamente, se producía el discurso de Isabel Perón también referido al tema del desabastecí miento, y en el que se exhortaba a la población a luchar contra la especulación y se anunciaban duras medidas para combatir el “incipiente cáncer”.
Por su parte, la CGT expresaos también su preocupación y daba a conocer su intención de formar brigadas de control integradas por trabajadores, para nacer frente ai problema. Finalmente, el mismo día en que el General Perón convocaba a luchar contra las maniobras de la oligarquía y el imperialismo, la Cámara de Diputados aprobaba el proyecto de Ley de Abastecimiento (ver recuadro).

EL ENEMIGO TIENE NOMBRE Y APELLIDO
Todos estos hechos revelaban de alguna manera un cambio en la actitud del Gobierno, en el sentido de pasar a reprimir con más energía los actos de sabotaje orquestados por la oligarquía y el imperialismo. Hasta el momento, en cambio, la dureza se había empleado preferentemente con los trabajadores que, agobiados por el Pacto Social, salían a reclamar aumentos en Matarazzo, Propulsora, Acindar, el gremio docente, periodistas y gráficos, etc. Por el contrario, maniobras de acaparamiento como la practicada meses atrás por Molinos Río de la Plata —una empresa de Bunge y Born— apenas habían sido sancionadas con una módica multa de cinco millones de pesos viejos.
Pero en las semanas que precedieron al 12 de junio, las denuncias y comprobaciones de maniobras monopólicas se multiplicaron hasta límites alarmantes. He aquí algunos ejemplos:
• Los compradores nacionales acusaron a las empresas extranjeras Ipako, PASA y Duperial de estar acaparando productos petro-químicos para forzar aumentos de precios, alegando que la escasez obedecía a la situación del “mercado internacional” que, por otra parte, ellas mismas controlan.
• Gurmendi, por su parte, fue acusada de acaparar cantidades siderales de chatarra, y se sospecha que ha disminuido voluntariamente su volumen normal de producción. (Trabajadores de la firma comentaron extrañados a LA CAUSA PERONISTA que desde hace un tiempo la empresa trabaja con un solo horno.) Además, para encarecer su producto Gurmendi ha inventado una distribuidora ficticia que, en realidad, le pertenece.
• También se denunciaron maniobras especulativas en la empresa Sulfacid, cuya propiedad comparten Bunge y Born y la firma norteamericana Minera Aguilar. Los compañeros de la agrupación “Felipe Valiese” (y posteriormente el bloque de diputados de JP en la Cámara) denunciaron a mediados de mayo que Propulsora Siderúrgica —una empresa que pertenece al pulpo italiano Techint — acaparaba en sus galpones 100.000 toneladas de chapas laminadas en frío, y que gracias a esa maniobra había obtenido seis mil millones de ganancia
En el pedido de informes que presentaron, los diputados de JP exigen también que se investigue si la falta de interés que demostró la empresa por solucionar el conflicto que arrastra con su personal no se debe al hecho de que no desea seguir produciendo bajo las condiciones convenidas en 1972 con Fabricaciones Militares.
En todos estos casos, se trata de rubros estratégicos para la industria, y de maniobras que, por vía de la falta de insumos, amenazan gravemente la continuidad de la producción en las empresas nacionales.
Otros casos se refieren a áreas ligadas más directamente con el consumo popular, se trata sobre todo del rubro alimentación donde ya hubo denuncias relativas a empresas como Noel (ver recuadro), Bagley, Nestlé (a esta última se la acusó de acaparar 15.000 bolsas de azúcar, 3.700 de leche en polvo, 1.800 de torta de cacao y 17.000 de cacao).

MAS DENUNCIAS
El Sindicato de Trabajadores de la Industria Lechera (STILCA) denunció también maniobras de acaparamiento y otras tramoyas en las empresas La Vascongada, Romotti. Era S.A. y Pico Sabro. De acuerdo con su testimonio, estas empresas se intercambian los productos para poder venderlos a mejor precio (por ejemplo, el queso fabricado por Romotti lo envasa Cassantc que tiene autorización oficial para vender a un precio más elevado) o envasan productos de calidad inferior en envoltorios de mayor precio, perjudicando así al consumidor.
Las maniobras, como se ve, pueden ser varias: desde el acaparamiento liso y llano o la “inflación” de los costos de producción hasta la disminución voluntaria del volumen de producción, pasando por las venta clandestina de los productos en mercados extranjeros —generalmente de países limítrofes—, donde los precios resultan más favorables.
Por su parte, la oligarquía terrateniente también aporta su “granito de arena”, apoyada en la posición de privilegio que le otorga el hecho de que la principal fuente de divisas de nuestro país sean tas exportaciones agropecuarias. Asi, últimamente tos sectores vinculados a la actividad rural han anunciado su decisión de conformar un gran “frente” de oposición al Gobierno, dirigido nada menos que por la Sociedad Rural, y continuamente amenazan y presionan con la posibilidad de disminuir su producción, retenerla o, en el caso de los ganaderos, liquidarla.

SANCIONES ADOPTADAS
A partir del 12 de junio, varios depósitos de mercadería fueron inspeccionados y se decomisaron enormes cantidades de productos particularmente alimenticios. Tres mataderos fueron sancionados con suspensiones y dos frigoríficos resultaron multados. Ai mismo tiem-
po, un alud de inspectores se desencadenó sobre pizzerías, restaurantes, almacenes y otros comercios.
En lo que hace a la represión a los monopolios, en cambio, no se ha procedido con igual presteza: por el momento, sólo se han anunciado sendas multas de 100 millones a las empresas Sulfacid y Coca-Cola A la vez, se concedieron aumentos de precios a empresas proveedoras como Minera Aguilar o Celulosa Argentina, una medida que perjudica a los clientes nacionales de esas firmas.
El rápido castigo a los verdaderos agentes del desabastecimiento es, sin embargo, una necesidad impostergable, si se quiere impedir que sigan actuando casi impunemente como lo han hecho hasta ahora. El Gobierno cuenta hoy con instrumentos legales aptos para reprimir sus maniobras y, sobre todo, tiene el aval de todo el pueblo, dispuesto a participar, a través de sus organizaciones, en la lucha a que se lo convocó el 12 de junio.

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