La muerte física de Adelino Romero no hizo sino subrayar su muerte política a manos del vandorismo, para sorpresa de quienes creyeron que la continuidad do la conducción cegetista estaba garantizada por la voluntad del general Perón.
Es que el Congreso Confederal de la CGT, convocado anticipadamente por Romero, formaba parte del paquete de medidas dispuesta por nuestro líder, luego del 12 de junio, para contrarrestar el avance imperialista y oligárquico. El general Perón buscaba consolidar las posiciones de quienes condudan la CGT y recortar el poder del vandorismo encarnado en las 62 Organizaciones y en la UOM especialmente. Porque éste era el aliado interno y principal de esa ofensiva imperialista.
Desaparecido Perón, Isabel Martínez sostuvo que “lo que fuera bueno para el General, seguirá siendo bueno para mí”. Contradiciendo ese espíritu, su arbitraje en la CGT no mantuvo los objetivos iniciales sino que dio pie al avance vandorista. Ahora, la muerte del secretario general de la CGT, completa el triunfo de “la patria metalúrgica”.
Y esto no es un hecho intrascendente. Porque este sector que hoy aparece triunfante es el que boicoteó todo este proceso. Desde que jugó a la proscripción del peronismo para las lecciones del 11 de Marzo. En realidad nunca compartió el proyecto de liberación de Perón, la alianza del vandorismo siempre fue con los monopolios: durante la dictadura militar -y aún antes- negoció y pactó con la UIA.
Y ahora, aprovechando las debilidades de fondo del Pacto Social y la ausencia de nuestro líder, el vandorismo se lanza al asalto del Poder. Sólo esperaron una semana. Todavía la “unidad nacional” sigue siendo la tímida fachada de los traidores del Movimiento. Pero a su modo; no la unidad de los sectores comprometidos en el proceso de liberación, sino de las “Fuerzas Armadas y el pueblo”. Y ya todos conocemos lo que significa esa música. Esos mismos burócratas se cansaron de repetirla cuando trenceaban, junto con el imperialismo, para imponerlo a Onganía. Es la misma que entonaron los militares gorilas uruguayos utilizando a Bordaberry de pantalla civil.
Pero los resultados del Congreso Confederal no son el único síntoma del avance de las fuerzas que impulsan el proyecto imperialista.
En los días posteriores a la muerte del General Perón, el gobierno, las fuerzas políticas, empresarios y sindicales, lanzaron distintas propuestas para formalizar un acuerdo que consolídase el Frente de Liberación Nacional. Se trataba de llenar el vacío dejado por la desaparición de nuestro líder. Un nuevo “Niño” -como aquél que realizara Perón en su primer retorno al país y que sellara la suerte de la dictadura- parecía inminente. Existían coincidencias en la consolidación del proceso y el gobierno, también en el cuestionamiento de aquellos funcionarios que, como López Rega, fueron un constante factor de perturbación.
Sin embargo el Ejecutivo hizo caso omiso de ese cuestionamiento. A partir de ahí el acuerdo de unidad nacional se fue diluyendo. En sólo una semana, como quien no quiere la cosa, quedó en el recuerdo el espíritu común de los doce discursos con que fueron despedidos los restos de nuestro General.
Y todo esto, aunque parezca difícil creerlo a sólo quince días de la muerte de Perón, amenaza seriamente con destruir todo el proceso iniciado con la victoria popular del 11 de Marzo. Ese proceso que hemos intentado reencauzar incansablemente y que los traídores del Movimiento, la oligarquía y el imperialismo están ansiosos por clausurar. cosa es cuestionar este Pacto Social que no responde a los intereses de los trabajadores y otra muy distinta querer destruir el proceso de liberación nacional.
Para eso el vandorismo se dedicará ahora a bombardear el Pacto Social, su oratoria, sin lugar a dudas, será la más revolucionaria de todas. Como siempre, mostrará la hilacha en su práctica: exigirá reivindicaciones salariales a discutir gremio por gremio y no en una Paritaria Nacional. La historia de siempre. Este sector de la burocracia, el más vinculado al imperialismo, se desarrolla en las ramas industriales más monopolizadas e importantes, los gremios que lo componen son los más poderosos. La negociación directa con las patronales los favorece siempre. Primero porque los monopolios están en condiciones de otorgar mayores aumentos de salarios sin afectar sus cuantiosas ganancias. Y después porque los monopolios están interesados en fortalecer la capacidad financiera de esos gremios por medio, por ejemplo, de las obras sociales y aportes sindicales.
De esa manera, gremios como la UOM, mantienen una situación privilegiada en relación a otros sindicatos chicos y su conducción puede hacer gala de un poder de negociación salarial que no tienen los gremios de ramas industriales no tan monopolizadas. Por cierto que son estos mismos monopolios los que tienen mayor capacidad para obtener aumentos de precios o imponerlos por medio del mercado negro. De este modo, las empresas monopolicas no pierden nada, consolidan una dirección gremial que les responde y sabotean el proceso.
Pero seamos bien claros, los reclamos salaríales sobre los que se montará d vandorismo, son justos.
Lo dijimos muchas veces y ahora lo repetimos. Pero esto y las condiciones de trabajo deben ser discutidas en una Gran Paritaria Nacional. Tal como lo planteara el general Perón luego del 12 de junio. Porque una
Y si este proceso quiere continuar d único heredero debe ser el pueblo. Pero esta frase histórica de nuestro líder la citan muchos y se concreta poco. Porque el pueblo no es una abstracción, se expresa a través de organizaciones y la que lo abarca mayoritariamente es el Movimiento Peronista. Entonces éste debe ser institucionalizado por medio de elecciones en que participemos todos tos peronistas. A los traidores los expulsará el propio pueblo. No se trata de decretar nada por anticipado, sino de garantizar que el pueblo peronista decida. Esta es la mejor manera de que d Movimiento se fortalezca y genere sus propios anticuerpos, como predicaba nuestro General. Porque la herencia de nuestro líder sólo la recogerá el pueblo peronista
Simultaneamente será necesario estructurar un verdadero Frente de liberación Nacional con todas las fuerzas sociales y políticas interesadas en la continuidad del proceso de liberación. Y esto debe concretarse en una organización formal y permanente, en la que d Movimiento Peronista institucionalizado juegue el papd de eje aglutinador.
Finalmente habrá que diminar las causas sociales que restan estabilidad y permanencia al proceso: será necesario reformular el Pacto Social de acuerdo con lo votado el 11 de Marzo y d 23 de setiembre para que los trabajadores tomen la conducción del mismo. Y no quienes se autotitulan sus representantes: la burocracia vandorísta.

Rodolfo Galimberti

Tags: , ,