¿Quién votó a Isabel-Lopez Rega?

Compañeros, no le podemos dar más vueltas. No podemos seguir llamando simplemente represión a lo que es una guerra. Una guerra sucia contra el pueblo. Contra el peronismo. Hoce apenas dos semanas la masacre de La Plata, ahora la de Quilines; seguramente habrá otras.
Y esta guerra la lia desatado este gobierno y sus fuerzas represivas: el gobierno del brujovandorismo presidido por Isabel Martínez.
Y esta guerra tiene muchas facetas, pero todas apuntan a lo mismo: terminar con el proceso de liberación. Así, se reprime y pretende destruir la organización de los trabajadores, como en Smata o Gráficos o Propulsora, Bagley y tantos otros intentos obreros sobre los que cayó el peso de un acuerdo que cada vez se ve más doro: el del imperialismo con las patronales y los vandoristas y todo el aparato del Estado. Todos ¡untos para aniquilar al peronismo y evitar su organización.
Día a día se ve más claro el camino que tomado este gobierno, cómo el imperialismo ha ido cubriendo todos los puestos claves de este aparato que el pueblo está identificando cada vez más como un único poder organizado para destruirlo. Un aparato que no tiene ni rastros del gobierno popular que votamos aquel 11 de marzo, y ratificamos aquel 23 de setiembre. Ni un año ha pasado y -tras la muerte de Perón- tenemos gobernándonos algo que no hemos ni queremos.
¿Cómo vamos a querer a quienes nos prohiben honrar a Evita el 26 de julio?
El año pasado nos reuníamos 50 mil peronistas en Saavedra para volver a tenerla entre nosotros… Es que estaba el General…
Qué tenemos que ver con este gobierno que nos prohibe honrar a los caídos en la lucha por la liberación, a los héroes de Trelew. Pero que en cambio se inclina reverente ante la muerte del ministro político de la dictadura, Mor Roig?
Hace un año los peronistas reventamos la cancha de Atlanta para honrar la memoria de nuestros mártires… Es que Perón vivía. Pero hoy ya debemos dejar de sorprendernos o de lamentarnos: ahora, sin perder más tiempo, y para salvar la organización y la vida de los peronistas, debemos, como nos dijo el General en el 55 combatir al enemigo por todos los medios, desde todos lados, como menos lo espere y donde más le duela.
Dicho de otra manera, la hora nos pide nuevamente al peronismo entregarnos a la resistencia. Y ya, debemos profundizar y extender la organización popular, armar lo que le dicen la retaguardia, que para un peronista significa ni más ni menos que volver a dominar la calle, organizar el barrio, entregar su casa a la causa, tener ubicados a los compañeros en las distintas secciones de las fábricas, empezar a pensar que así ya no nos podemos reunir, que hay que tener formas de comunicación propias. En fin, el peronismo debe sumergirse en el pueblo -como siempre lo hizo- y de allí salir cuando las circunstancias lo pidan, salir para hacer sentir su fuerza y volver a desaparecer, como vimos que se podía hacer en Matarazzo, y ahora con el triunfo de los trabajadores de Pasa, también este 22 de agosto. Y ahí, somos invencibles. 18 años nos están dando la razón.
Aquí el juego está doro. Las cartas ya están sobre la mesa. Eso es lo importante. Que juntos, todo el pueblo vayamos tomando conciencia de lo que aquí esta ocurriendo.
El 22 de agosto de 1972 las Fuerzas Armadas y la Marina en particular, asesinaron fríamente a 16 patriotas. El pueblo fue testigo, supo la verdad y la suerte de la dictadura quedó definitivamente sellada. El pueblo supo.
Y el 22 de agosto de 1974 -hoy- son asesinados, usando el mismo método del fusilamiento, otros patriotas, hijos predilectos de 18 años de lucha, procreados, criados y desarrollados al calor de este Movimiento Peronista que todo les dio y al que le dieron todo, absolutamente todo.
¿Cuál es entonces la diferencia entre aquella dictadura militar y este gobierno?
A este gobierno nosotros no lo votamos, ni votamos este proceso ni elegimos la fórmula Isabel López Rega.
Este gobierno ya no es ni popular ni peronista.
Sin embargo debemos confesar que con la dictadura militar tiene una diferencia; una diferencia importante con los Lanusse, Levingston y Onganía.
Este gobierno dice ser peronista. En nombre del peronismo y de la legalidad constitucional se hace lo mismo que los milicos antes. Y eso es lo peligroso porque lo verdad tarda más en salir a la luz. A nosotros nos cuesta más descubrir por dónde vienen los tantos. Eso es lo que estuvo buscando durante años y años el imperialismo. Es como tener la chancha y los veinte.
Habíamos aprendido a pelear contra la dictadura. No pensamos que íbamos a tener que pelear con un gobierno constitucional que se dice peronista. Perón nos orienta en esta encrucijada: mi único heredero -nos dejo- es el pueblo. Y acá nadie quiere organizar al pueblo. Por el contrario, se lo reprime, se lo desmoviliza. Y con el Movimiento pasa lo mismo.
Sólo la organización vence al tiempo, decía el General. Y acá nadie quiere organizar al Movimiento.
Porque en definitiva el gobierno no está expresando lo que votamos el 11 de marzo y el 23 de setiembre siete millones de argentinos: este gobierno nos está contrabandeando la dependencia en nombre de aquellas banderas. Y este poder perdido por las fuerzas populares y ganado por el imperialismo en el control del aparato estatal no se revierte con medidas «nacionalistas» como lo del petróleo. Aunque esas medidas son correctas, indiscutiblemente.
Porque sí el pueblo es el que maneja el proceso esas medidas son parte de una política nacionalista, si en cambio lo hacen los agentes imperialistas -la burocracia vandorista- y las patronales nacionales, son sólo el intento de mejorar la imagen de un gobierno inevitablemente represivo y antipopular.
Represivo y antipopular. Más allá de todas sus «imágenes», esta es la esencia política del gobierno.
Por eso la prohibición a todas las expresiones del pueblo. Como el 26 de julio, como el 22 de agosto, este gobierno no soporta que los peronistas nos expresemos masivamente.
Pero el pueblo peronista como lo ha hecho siempre, marcará a los responsables, represores y enemigos.
Y que quede claro: hoy, los que están atacando al pueblo peronista son el gobierno y todos sus integrantes, todos sus funcionarios, sus fuerzas represivas y las bandas parapoliciales compuestas por los provocadores del C. de O., el CNU y la JPRA. Son los responsables.

RODOLFO GALIMBERTI

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