La cuestión de las salidas de la carrera de Sociología (y de Psicología) se plantea con bastante frecuencia como para que no se considere de una manera precisa el problema.
Se imponen dos hechos: los departamentos de ciencias humanas están superpoblados con relación a las salidas disponibles actualmente, y eso sin tener en cuenta los elevados porcentajes de suspensos que serán aplicados con ocasión de los exámenes. Esta incertidumbre de los estudiantes con relación a su profesión futura, tiene, por simetría, la incertidumbre teórica a nivel profesoral en el que las invocaciones a la ciencia no hacen más que ilustrar, más bien por contraste, la confusión de las diversas doctrinas que no nos son enseñadas.
Por otra parte, la agitación universitaria se ha desarrollado desde 1960 tanto en el extranjero como en Francia, entre los sociólogos más aun que entre los psicólogos o los filósofos (como sucedía desde 1945), mientras que las otras secciones de Letras, sin hablar de las Facultades de Ciencias, se destacaban a menudo por una notable pasividad. Así, los problemas de la Universidad, e incluso de la sociedad en general, se encontraban suscitados en un departamento de efectivos poco numerosos y de creación muy reciente, mientras que no menos paradójicamente la iniciativa de la reforma Fouchet provenía de los estudiantes de Ciencias, mucho más pacíficos.
Eso se observa en los Estados Unidos, en Francia, en Alemania y también en Polonia y en Checoslovaquia.
Por qué en esos países el malestar se expresa preferentemente en las secciones de Ciencias Sociales?
Por qué se agitan así mientras que las otras secciones como mucho las secundan?
Por qué esta incertidumbre teórica y por qué un problema tal en cuanto a las salidas?

Pequeña historia de la Sociología
No consideraremos aquí más que las tendencias dominantes que un estudio más detalla do deberá completar: todo boicot a las clases, a este respecto, será bien recibido.
Es necesario recoger el problema bajo un ángulo histórico. A propósito de esto la fecha capital es 1930, con la experiencia de Mayo en Hawthorne en U.S.A.
Mostrando la importancia de los fenómenos afectivos en los grupos reducidos y sugieren do la regulación de las relaciones humanas para mejorar la productividad de los trabajadores, Mayo hacia mucho más que abrir un terreno nuevo a la sociología. Cerraba la época de la filosofía social y de los sistemas especulativos, sobre la sociedad global, abriendo la era gloriosa del empirismo y de la recogida «científica» de datos.
De la misma manera, alquilando sus servicios a la dirección de una empresa, iniciaba la época de la colaboración a gran escala de los sociólogos con todos los poderes del mundo burgués, que atravesaba la dificultad de racionalizar un sistema capitalista fuertemente quebrantado por la crisis de 1929.
El paso de una sociología académica súbdita de la filosofía a una sociología independiente, con pretensiones científicas corresponde al paso del capitalismo de concurrencia al capitalismo organizado.
En lo sucesivo, el desarrollo de la sociología estará siempre mucho más ligado a la demanda social de una práctica racionalista al servicio de los fines burgueses: dinero, provecho, mantenimiento del orden.
Las pruebas son abundantes: la sociología industrial busca ante todo la adaptación del trabajador a su trabajo: la perspectiva inversa es muy limitada ya que el sociólogo pagado por la dirección debe respetar la finalidad del sistema económico: producir lo más posible para obtener los mayores ingresos posibles. La sociología política preconiza vastas encuestas, generalmente mistificadoras, que presuponen que la disyuntiva electoral es hoy el lugar de la política, sin preguntarse nunca si ésta no se situaría fuera de este terreno. Stouffer estudia las mejores condiciones de «moral» del soldado americano sin plantear los problemas estructurales del papel del ejército en la sociedad en que vive. Se vuelve a encontrar a los sociólogos en la publicidad, las mil formas de condicionamiento del consumidor, en el estudio experimental de los «media», también ahí sin tratar de criticar la función social de éstos «media», etc.
Por otra parte, cuál es la concepción de los sociólogos U.S.A. sobre el problema central de las clases sociales? El concepto de clase y el de discontinuidad (lucha de clases) son eliminados y reemplazados por las nociones de clases y de estratos dotados de estatuto, de poder y de prestigio. Habría una escala continua en la cual a cada escalón correspondería una cantidad definida de poder y de prestigio, según una grabación creciente a medida que se acerca a la cumbre. Por supuesto, cada Individuo tendría al principio las mismas posibilidades de escalar la pirámide, puesto que nos encontramos (como en todas partes) en una democracia.
Al lado de las refutaciones teóricas de Mills y de D. Riesmann, la refutaciones procreas del sub-proletariado americano (minorías étnicas), y las de ciertos grupos obreros contra sus aparatos sindicales, son suficientes para barrer el sueño de una integración total.
Muy recientemente, los motines de los negros americanos han creado tal pánico que han sido votados créditos suplementarios a los sociólogos para que estudien los movimientos de las masas y proporcionen recetas para la represión (citado en Le Monde).
Finalmente, «amarga ironía, cuando el Ministerio de Defensa lanzaba un proyecto anti-subversivo en América Latina (el famoso proyecto Camelot), tratando de ocultarlo, no imaginaba nada mejor que disfrazarlo como proyecto de estudio «sociológico». . .
Y en Francia?
La racionalización del capitalismo comenzó después de la guerra (creación del Plan), pero no se hizo efectiva más que con el gaullismo y sus estructuras autoritarias. Ahora bien, no es por una casualidad que la Licenciatura de Sociología es instituida en 1958. El desigual desarrollo del capitalismo francés con relación al capitalismo U.S.A. se encuentra también en el plano ideológico: toda nuestra sociología actual esta importada de más allá del Atlántico, con algunos años de retraso; todo el mundo sabe que los sociólogos más cotizados son los que siguen las publicaciones americanas de una manera más atenta.

La «Teoría» sociológica
Hemos visto su estrecha ligazón con la demanda social. La práctica de organización del capitalismo suscita multitud de contradicciones, y para cada particular, un sociólogo es utilizado. Uno, estudiará la delincuencia juvenil, otro el racismo, el tercero los slums. Cada uno buscará una explicación a su problema parcial y elaborará una doctrina que proponga soluciones al conflicto limitado que él estudia. Al mismo tiempo que cumple su oficio de perro guardián nuestro sociólogo contribuirá al «mosaico» de las «teorías» sociológicas.
La confusión de las ciencias sociales, que tiene aquí su origen se manifiesta en la interdisciplinariedad tan a la moda hoy (Cf. Althusser). La incertidumbre de cada especialista, al confrontarse con las incertidumbres de otros especialistas, solamente puede dar grandes simplezas.
Tras esta confusión hay una ausencia, nunca subrayada, de estatuto teórico para la sociología y las ciencias humanas. Su único punto común es, en última instancia, que constituyen «en su mayor parte técnicas metódicas de adaptación y readaptación social», sin contar la reintegración de todas las diferencias: la mayoría de nuestros sociólogos son «marxistas». Mencionemos en apoyo de esta tesis el carácter conservador de los conceptos utilizados actualmente: jerarquía ritual, integración, función social, control social, equilibrio
Las «teóricos» deben explicar conflictos localizados sin referencia a la totalidad social que los había provocado.
Esta gestión pretendidamente objetiva implica perspectivas parciales, en los dos sentidos de la palabra, en las que los fenómenos no están ligados entre sí (sin embargo, el fascismo, el paro, la delincuencia, los slums constituyen una unidad), y en las que la racionalidad del sistema económico es un dato. Ya que la palabra provecho se ha hecho desagradable, se habla de crecimiento, de adaptación a un cambio hipostasiado. Pero a dónde va este cambio, de qué procede, quién lo organiza, a quién aprovecha? Son demasiado especulativas estas preguntas para interesar a la ciencia?
Estas consideraciones nos llevan a concluir simplemente que el malestar de los estudiantes de sociología, solamente pueden comprenderse interrogando a la sociología sobre su función social. Se ha visto que en los conflictos actuales los sociólogos han escogido, su! campo, el de las direcciones de empresa y del Estado que las asiste. Qué significa en estas circunstancias la defensa de la sociología preconizada por algunos?

El caso de Nanterre
El análisis general que precede ilustra el caso particular de Nanterre. También Crisis en la sociología, inquietud sobre las salidas, confusión en la enseñanza dispensada e importación de las doctrinas made in U .S .A. Los que quedan fuera de la corriente positivo-empirista son obligados a replegarse en una crítica verbal, que tiene el mérito de evitar una total «uni-dimensionalización», pero que ratifica el aislamiento y la ineficacia.
Entre las «esperanzas» de la sociología francesa la jerga parsoníana y el culto de las estadísticas (por fin un terreno científico) son la clave de todos los problemas. El estudio de la sociedad ha conseguido la gran tarea de despolitizar toda la enseñanza. .. .Es decir, legalizar la política existente. Y todo eso unido a una colaboración fructuosa con los Ministerios y tecnócratas que tratan de formar sus cuadros, etc… Nuestros profesores pasan fácilmente por «izquierdistas» comparados a los nostálgicos de los viejos tiempos que florecen en los otros departamentos. Porque estos dejan con pena al mandarinato de la Universidad instituido por el capitalismo liberal, en tanto que los sociólogos han visto a dónde va el «cambio»: organización, racionalización, producción de mercancías humanas, a medida de las necesidades económicas del capitalismo organizado.
Es necesario refutar aquí concepciones defendidas por M. Crozier (Esprit. enero,1968) y A. Touraine (articulo de Le Monde) sobre los debates que nos ocupan.
Para Crozier el malestar americano no reside, como algunos ingenuos lo creían en la violencia de los negros llevados a una situación extrema por sus condiciones de vida, o en el horror de la guerra imperialista del Vietnam (este «accidente», esta «locura», como escribe Crozier al cual creíamos más ligado a la explicación científica que a las palabras mágicas). Tampoco reside en el desmoronamiento de todos los valores que ceden el sitio al valor de cambio, al dinero- No, eso existe, pero es una apariencia. La violencia siempre ha existido en U.S.A. Lo que es nuevo, nos dice Crozier, es la invasión del racionalismo. Es el cambio de las mentalidades necesarias para familiarizarse con el «mundo del razonamiento abstracto». La historia actual no es una lucha real entre grupos sociales que combaten por intereses materiales y prioridades socio-económicas diferentes. Es el lugar en donde dos entidades fantasmagóricas se enfrentan: el racionalismo al servicio del crecimiento con*Ta la anarquía irresponsable de aquellos a quienes el cambio espanta. Esta visión «sociológica» solamente merece una refutación por el eventual alcance ideológico que podría revestir, ya que también Crozier aconseja a los negros no las reivindicaciones de poder, sino una «mutación intelectual» (sic).
Y que todo eso conduce a la Gran Celebración del Modo de Vida Americano, el cual produce hoy nuevas individualidades innovadoras y dinámicas.
En sus recientes artículos, Touraine ha presentado la concepción siguiente: hay un sistema universitario cuya función es producir el saber en servicio del crecimiento (una vez más?)
Y este sistema contiene una contradicción fecunda por su intercambio entre profesores y alumnos. La Universidad es análoga por sus conflictos y por su función social esencial a la empresa del siglo XIX. Esta oposición XIX-XX es falaz. No es cierto «que el conocimiento y el progreso técnico son los motores de la nueva sociedad». Conocimiento y progreso, técnico están ahí subordinados a las luchas entre las firmas en busca del beneficio (o lo que es lo mismo en busca de la hegemonía monopolista) y al enfrenta miento militar y económico entre países del Este y del Oeste. Los sabios no son los inocentes empresarios que se nos quiere presentar, ni la ciencia, esta gloriosa actividad autónoma, que no apuntaría más que a su propio desarrollo.
La unidad de referencia: la Universidad, no es viable. Las contradicciones tienen lugar al nivel de la sociedad en general y la Universidad toma parte en ella casi en bloque. La mayoría de los profesores y de los estudiantes están ligados a la conservación del orden y únicamente una minoría puede tomar parte en el movimiento de repulsa que se desarrolla en las metrópolis y en los países explotados. La reciente moción de grupos de estudiantes, aquí en Nanterre, solidarizándose, sin disgusto ante su servilismo, con la administración y la mayoría del cuerpo docente, ha sido la prueba más reciente en ello.
Posibilidades y límites del movimiento de repulsa estudiantil.

Hay que disipar la ilusión de las consignas stalinotourainianas sobre un movimiento estudiantil de masa con intereses convergentes. Tanto por su origen social como por su aceptación de llegar a ser asalariados de los diferentes aparatos autoritarios (Estado, empresa, firma publicitaria, etc…..), la mayoría de los estudiantes son ya conservadores.
Solamente una minoría de estudiantes y profesores (sobre todo adjuntos), puede escoger, y escoge de hecho otra orientación. Cuales son entonces las posibilidades de acción de esta minoría?
En los medios universitarios las perspectivas son limitadas: se trata fundamentalmente de aclarar las ideas de los estudiantes en cuanto a la función social de la Universidad, En particular, en la carrera de Sociología, es preciso desenmascarar las falsas repulsas, aclarar la significación generalmente represiva de la profesión de sociólogo y disipar las ilusiones en cuanto a este asunto.
La hipocresía de la objetividad (ver Bourricaud, la conciencia cultural del Ministerio de Educación Nacional) del apoliticismo, del estudio inocente es mucho más flagrante en las ciencias humanas que en otros dominios y debe ser explotado.
Una minoría intelectual permanece totalmente ineficaz si sufre o incluso se complace en el ghetto que se le ha reservado.
Esperando otras acciones llevaremos este debate a la Conferencia de «Defensa» de los sociólogos que debe tener lugar antes de Pascua.

Dany Cohn Bendit

Tags: ,